Decía Confucio, que no hay peor ciego que aquel que no quiere ver, ni peor sordo que el que no quiere oír. Seguro que todos podemos traducir de sus palabras que, cuando falta el conocimiento suficiente, la actitud necesaria o la voluntad en positivo, difícilmente alguien puede hacer por entender, por sentir y por obrar en consecuencia.
Hay quienes entienden que caridad y solidaridad son la misma cosa, que el sufrimiento humano entiende de distancias o que nuestra sensibilidad hacia él tiene que corresponderse a no se qué grados de cercanía. Hay quienes no escatiman demagogias y populismos para situarse una vez y otra también, en discursos y consignas fáciles en medio de este mundo nuestro tan global, complejo e interdependiente.
Pero lo más triste de todo, es que no lo hacen por ignorancia sino por malicia, que no lo hacen por ceguera sino por tener sus miras puestas en intereses más oscuros, que no lo hacen por sordera sino por querer pescar gracias al ruido que producen irresponsablemente.
Si de solidaridad hablamos los que sentimos su necesidad, denunciamos sus agravios y actuamos en consecuencia ante sus llamamientos, es porque hace tiempo que creemos en aquello que dijo Martin Luther King, de que una injusticia en cualquier parte es un ataque a la justicia en todas partes. Pero una y otra vez nos golpeamos con la realidad de que en política, como en la vida, hay quien no ve más allá de lo que sucede ante sus narices o peor, que esconde sus limitaciones y contradicciones, tras el velo de la mediocridad que representa su pero, su contra, su síndrome de la constante oposición o su vacío de argumentos.
Telde, Gran Canaria y Canarias han sido siempre solidarias, porque en estas islas nuestras hemos conocido qué significan las penalidades y miserias, la emigración forzada, el abuso y hasta la represión. Y precisamente porque lo hemos conocido y quienes nos han antecedido así nos lo han transmitido, está grabado en nuestro tuétano como pueblo el rebelarnos y no mostrarnos imperturbables ante el sufrimiento de los más débiles, estén cerca o lejos de cada uno de nosotros y nosotras.
Así lo hemos demostrado ante tragedias y desastres humanitarios, así los hemos canalizado en campañas o actuaciones concretas y así lo seguiremos practicando a pesar de nuestras dificultades heredadas.
Frivolizar con el sufrimiento, demonizar la inmigración proveniente de los países empobrecidos, adornarse de buenos sentimientos y hasta de creencias religiosas para después hacer gala de mezquindades y salidas de contexto, nunca será ni tener los pies en el suelo, el entendimiento en lo que debe y la responsabilidad en lo que procede. Será cualquier otra cosa, pero no actuar con amplitud de miras.
Haría bien el PP de Telde en colocarse definitivamente en el lugar que le corresponde, con la seriedad que merecen los teldenses y con el sentido de la responsabilidad que institucionalmente se espera de un partido que fue gobierno municipal, aspiró a ser gobierno estatal, pero que en temas como el de la solidaridad, como en otros de carácter más local, sigue sin encontrar un norte coherente y consecuente.
Aureliano Francisco Santiago Castellano
Presidente de la Ejecutiva Local de Nueva Canarias en Telde








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