Los educadores intentan adaptarse a las cambiantes Leyes de Educación y a los planes de estudio que cada época deparan las políticas de moda. Luchan contra las dificultades ocasionadas por los diferentes cambios. Los buenos profesionales de la enseñanza, que llevan dentro de ellos mismos, la necesidad de crear cultura en sus alumnos y contagiarles sabiduría, posiblemente no estén muy a gusto con algunos de los resultados que plasman las estadísticas.
Sin embargo, es posible que la nueva formación que se imparte, potencie la sinceridad y nobleza, y otros valores que puedan ayudar al alumno a encontrarse a sí mismo, para poder colocarse en el mundo laboral y encontrar su sitio en la sociedad.
Desgraciadamente para el alumno, la falta de conocimientos básicos en el estudio y formación, les condiciona en su futuro, y le limita para poder ocupar puestos de responsabilidad en la moderna y agresiva sociedad de la oferta y demanda. La formación profesional será una buena salida.
Con este preámbulo, me gustaría, querido lector, tocar hoy, la falta de formación en el Hostelería.
La formación es básica para todo, y como es tan obvio, no perdamos tu tiempo en más explicaciones del porqué. Demos por descontado que aceptamos que la formación deba ser una de las prioridades de la vida laboral, también en la hostelería.
La empresa moderna, que basa su Negocio con el fiel apoyo de su plantilla, tiene que formar a sus empleados, y mimarlos a través de la formación, en su propia empresa, o en formación externa. Es una eficaz manera de trasmitir al empleado que puede sentirse seguro en su trabajo. Quedará claro que la empresa espera mucho del trabajador.
Un plan externo de formación, pagado por la empresa, puede ser más agradecido por el propio empleado, incluso que un aumento salarial. Un aumento salarial es pan para hoy, mientras que crear una posibilidad de ascenso de categoría, puede ser, pan para mañana.
La empresa tiene que eliminar los descontentos sociales en sus plantillas. Es conveniente tener presente que en cualquier disparidad de ideas, y también en las tensiones sindicales, no es menester ni lamentarse ni indignarse, sino entenderse. El correcto ambiente laboral es muy importante. El personal, al conversar con el cliente, hablando bien o mal de su propia empresa, tendrá sus efectos. Es necesario formar a nuestros empleados, a la discreción, y al respeto a la empresa. La mejor solución, es eliminar las barreras que dividen.
La formación es más necesaria cuando las plantillas de los hoteles se están apoyando, de cada vez más, con la inmigración. El inmigrante está buscando encontrar un futuro que le permita tener seguridad en la vida, que no ha encontrado en su propio país. Viene a darlo todo. Se esfuerza para aprender y adaptarse a una sociedad nueva para él, donde no siempre encuentra el apoyo suficiente de sus compañeros. Este empleado viene dispuesto a trabajar para vivir. La empresa que sepa motivarlo, formarlo y apoyarlo conseguirá el mejor trabajador posible, y es posible que supere en motivación a algún trabajador mas veterano, que trabaja sin demasiado interés, y que tiene claro que no hay que vivir para trabajar.
Mal de aquellas políticas empresariales que fomentan la desmotivación entre sus empleados, a través de la rotación constante de contratos eventuales. Mal cuando estos trabajadores comprueban, que al final del contrato eventual, habiendo hecho su trabajo bien, recibe el mismo trato que otros empleados que se dedicaron al mínimo esfuerzo mientras les duró el mismo contrato eventual para ellos. Esta empresa no necesita invertir en formar a sus empleados. Es tirar el dinero por la ventana_
No perdamos el histórico prestigio de la amabilidad innata en el trabajador canario. Es necesario averiguar los motivos de abandono del trabajo en nuestros hoteles, del trabajador canario. Sobre todo, no cerremos los ojos, y apliquemos soluciones. ¿Se terminó la ilusión de trabajar para una empresa que no le ofrecía futuro? ¿Las limitaciones de su propia formación, le impedía cualquier ascenso? ¿La formación, podría haber creada la posibilidad de un merecido ascenso?
La hostelería tiene que conseguir trabajadores cualificados, formados, y motivados en los objetivos de su propia empresa. Los trabajadores tienen que sentir el orgullo de trabajar en la mejor empresa, una empresa que mira por sus intereses, que respeta sus derechos y que les anima en su futuro. Si esto es así, este empleado al relacionarse en su trabajo cotidiano con el cliente, le contagiará y será ahora el cliente que sentirá la satisfacción al haber elegido el mejor hotel para sus vacaciones. Este cliente volverá siempre al mismo hotel.
Unos trabajadores cualificados, con formación adecuada y suficiente, pueden conseguir que las posibles carencias del hotel en infraestructura o servicios puedan ser altamente compensadas por la eficacia de un motivado personal, que permita al cliente sentirse muy cómodo y correctamente atendido.
Invertir en formación del personal es lo más rentable del Negocio.








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