Raúl Esclarín.- Hace tiempo que quería escribir este artículo y creo que ha llegado la hora. Acabo de leer una noticia en un periódico deportivo digital que me ha dejado petrificado. Dice así: "Obligan a Van Impe a pasar un control antidopaje en el funeral de su hijo". Se explica en la noticia que el ciclista pidió poder retrasar el control unas horas, ya que estaba con los preparativos del funeral de su bebé recién muerto y se lo denegaron, advirtiéndole que o era de inmediato o lo considerarían como una negativa. ¿Hasta dónde vamos a llegar?, ¿Donde está el límite?, si es que lo hay.
Soy de esas personas que suprime las siestas del mes de Julio, sin ningún tipo de compasión, por la 2 de televisión, la voz de Perico y los míticos nombres que acompañan al Tour: Tourmalet, Galibier, Alpe d'Huez, Indurain, Anquetil, etc_ Siempre he disfrutado con ese deporte, tanto practicándolo como viéndolo. Creo, sin ningún lugar a dudas, que es uno de los más duros del mundo y que el esfuerzo de sus profesionales es uno de los factores que más atrae al público. También tengo la certeza que si nada lo remedia, y parece que así es, dentro de poco nos quedaremos sin lo poco que nos queda: una vuelta a España apenas sin público ni audiencias, el tour con nuevos escándalos cada año y las clásicas vetadas por la Unión ciclista Internacional, o por la organización del mismo tour de Francia. Dantesco.
Hay una serie de estamentos que se ceban en el ciclismo para demostrar que es un deporte sucio. La historia del mismo está llena de anécdotas. En los tiempos de Hinault, lo acusaban de "tomar más pastillas que los demás para ganar" y el respondía aquel mítico: "que tomen las mismas que yo a ver si me ganan". Esas pastillas resultaban ser anfetaminas en concreto. Recordaran ustedes que Perico casi pierde su Tour, porque dio positivo en una sustancia, que todavía no estaba reconocida como dopante, pero que a partir de ese momento se incluyó en las listas. El ciclismo profesional es un deporte muy duro, un esfuerzo al borde de la agonía, casi de locos. Pero también es un deporte fabuloso para todos los aficionados que lo practican sanamente y para los niños que lo disfrutan como con pocos otros.
Estoy completamente seguro que si la misma caza de brujas que afecta al ciclismo se diera en otros deportes el resultado sería el mismo: encontrarían muchísimos casos y escándalos. Alguien se puede imaginar que despierten al Manchester United, por ejemplo, en la víspera de jugar la final de la Chapions y les saquen sangre a todos como control rutinario anti doping. ¿Qué se lo hicieran al equipo americano de baloncesto en las olimpiadas o juegos olímpicos? O quizás, ¿Qué entraran en la casa de cada atleta de 100 metros lisos un día cualquiera y lo obligaran a dar sangre y orina, mientras le revisan la casa?
Muchas culpa de lo que ocurre, la tienen los mismos ciclistas, han tenido ocasiones sobradas, para plantarse y decir: BASTA YA!!! Y sin embargo siguen firmando acuerdos cada vez más restrictivos de sus libertades personales: un ciclista tiene que informar en todo momento donde se encuentra, tiene que pasar un control siempre que se le requiera para ello, y hace un año se les obligo a todos los participantes del tour de Francia a firmar un documento en el que tendrían que devolver todo el dinero ganado en la temporada si daban positivo. En el mundo del futbol, hay estrellas como Guardiola o Gurpegui que dieron positivo en su día y no nos cansamos de hablar de las juergas de Robiño. Como decía creo Pereiro hace unos meses: dentro de poco nos harán firmar que pueden acostarse con nuestras mujeres y tendremos que decir que sí. Igual para saber si ahí también influye el doping.
Es esta doble moral la que más detesto de todo este asunto. En los deportes profesionales americanos, todas las temporadas se reúnen unos médicos que permiten una serie de productos para que los deportistas puedan estar más musculados, tengan menos lesiones y los productos en cuestión están más controlados y sean de mayor calidad. Son profesionales y aunque no sea nada bueno, ese es su oficio y deben rendir al máximo nivel. Tampoco es bueno estar sacando carbón 8 o 10 horas de una mina y hay a quien le toca y por mucho menos cero. No sería más factible hacer algo parecido con los ciclistas, permitirles el consumo de una serie de sustancias (las menos nocivas) controladas por los médicos, para que puedan mejorar su rendimiento sin riego para sus vidas. Supongo que es muy descabellado, pero por lo menos es una posible solución, lo que está claro es que si seguimos así, las tardes del mes de Julio, las dedicaremos a la siesta.







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