La Guardia Civil del Puesto Principal de Agüimes, en Gran Canaria, ha detenido recientemente a un varón de iniciales J.N.M.P. - nacionalidad española, 24 años de edad, vecino de San Bartolomé de Tirajana y con antecedentes policiales- como presunto autor de un delito de hurto y un delito de incendio ocurrido el pasado mes de febrero en una vivienda – de tipo unifamiliar de dos plantas- del barrio del Cruce de Arinaga, en el municipio de Agüimes.
La actuación del Área de Investigación del citado Puesto Principal comenzó el pasado mes de febrero, tras denunciarse en dependencias policiales la desaparición de una caja fuerte del interior de una vivienda en el Cruce de Arinaga, aunque el pasado mes de octubre la Guardia Civil recibió nuevos datos de los denunciantes sobre las joyas; dicha vivienda previamente se vio seriamente afectada por un incendio ocurrido entre las 11:30 y las 13:30 horas aproximadamente, informa un comunicad.
En un primer momento se desconocían las causas que lo originaron. La ausencia de dicha caja fuerte, que contenía dinero en efectivo y joyas, fue detectada tras el desescombro y limpieza de la parte calcinada de la vivienda, lo que motivó las sospechas de que el incendio no fuera accidental o fortuito.
Venta de joyas e identificación
La Guardia Civil averiguó posteriormente que J.N.M.P., en aquel momento vinculado al grupo familiar afectado, había realizado posteriormente numerosas ventas de joyas en diversas joyerías de la isla de Gran Canaria, obteniendo de este modo unos beneficios superiores a los 10.000 euros.
Una vez obtenidas las imágenes de de las joyas vendidas por aquel en cada uno de los establecimientos, pudo comprobarse que la mayoría de ellas coincidían con la descripción de las joyas sustraídas, como así se llegó a confirmar al ser reconocidas por sus legítimos propietarios.
El incendio producido no solo originó cuantiosos daños materiales en la vivienda, sino que puso en peligro la vida de las personas que en ese momento se encontraban -entre ellos su propio hijo- en el interior. La rápida actuación de los bomberos del Consorcio del Servicio de Emergencias evitó que el incendio se propagara a otras casas anexas, tras dos horas trabajando en su extinción para el que se necesitaron 1.200 litros de agua.








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