Te mintieron impunemente, nos mintieron y lo siguen haciendo. El modus operandi no ha variado en generaciones: cada uno de tus gestos cotidianos debe sustentarse en una elección de carácter eliminatorio, sin posibilidad de alternancia ni de marcha atrás. A ver quien es el osado que le pone el cascabel al gato, quien derriba el muro, quien se atreve a deconstruir (sea lo que sea lo que este verbo tan en boga en nuestros días signifique) la clásica receta. Esto es lo que hay y en el menú del día no ofrecemos más, nos dicen sin decirlo.
Acompáñenme a las barricadas del pensamiento casi subversivo, s'il vous plaît.
Desde siempre nos ponen sobre el tapete dos opciones: Pepsi Cola o Coca Cola, playa o montaña, norte o sur, Tintín o Astérix, Madrid o Barça, blanco o tinto, fútbol o libros, Cine o Sardina, como reflejó de manera tan gráfica el cubano Guillermo Cabrera Infante en uno de sus libros. Dos opciones, no hay más.
Si eliges una, eliminas la otra: la maniobra del mecanismo oculta la maldad perfecta, al discriminar una opción no cabe otra respuesta que la negación de lo otro, de lo excluido, de lo execrable. No se deja espacio a la mínima disidencia, a la posibilidad de extractar lo noble de cada una de las caras de la moneda y descartar lo pérfido.
Hasta que la muerte os separe, se podría decir. Y ojito con los arrepentimientos, su cotización es cara. Comentaba hace poco con algún compañero el tremendo error que habíamos sufrido los que estudiamos con el antiguo plan, donde se nos hacía escoger a los dieciséis años, aproximadamente, entre letras y ciencias.
Al margen de la cantidad de puertas que podías cerrarte de un plumazo, sin apenas tener conciencia de ello, residía el error conceptual de separar el conocimiento en compartimentos estancos que no se comunicaban, que no actuaban a la par. Matemáticas, Física y Química por un lado, Lengua, Literatura y Filosofía por otro. Si Leonardo levantase la cabeza…
¿A tu mamá o a tu papá?, solemos preguntar con una sonrisa a los mas pequeños. Realmente no nos interesa saber a quien se quiere más, sino a quien menos. Ahí reside la perversidad del método. Cuántas veces no habremos oído objetar al sistema electoral vigente en nuestro país la tozuda manía de las listas cerradas, obligándonos a optar por un pack cerrado de candidatos, como si de natillas se tratase.
Claro, permitir tamaño desatino quebraría muchas de las normas no escritas pero de obligado cumplimiento en nuestro sistema político actual. Permitir elegir a los otros deja abierta la posibilidad de ejercer un grado mayor de responsabilidad y pensamiento crítico. Se abre, del mismo modo, la perspectiva de una nueva forma de actuar, rompiendo con los ejes cartesianos en los que se había instaurado previamente esa libre elección.
Ejercer libremente este derecho a levantar la mano y exigir que se revisen determinadas normas de comportamiento social no es abrir un camino al caos, como podría argumentarse. No se trata de disentir de todo y a todas horas, como si se tratase de una profesión. En todo caso, debe tratarse de una vocación, la vocación de no dejarse llevar, de afirmar nuestra individualidad como personajes activos de nuestra sociedad.
No vivimos en un permanente cruce de caminos donde nos toca tomar decisiones drásticas. No tenemos que hacer un cambio de luces cada vez que coincidimos en una encrucijada con otros vehículos.
Intenta, en la medida de lo posible, no cerrar tus ojos a nada, no apartar tu vista de lo que ahora no reclama tu atención. Todavía no sabes cuando te harán falta repuestos para cuando te fallen tus argumentos. Minimiza en tu pantalla la ventana que ahora no te interesa, tal vez luego debas volver a ella. Si yo fuera tú, no le daría a las aspas de la esquina para cerrarla. Elige. O no.






Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.166