La profesionalidad en la U.D
Por lo tanto la profesionalidad es irresistible porque cuando nos encontramos con un auténtico profesional se sabe y se siente dentro.
Decimos que alguien es profesional, cuando realiza de forma correcta su trabajo. Uno sabe que está ante un profesional cuando sentimos que tenemos delante a alguien que domina su trabajo, que nos habla con propiedad, con seriedad, con realismo, con honestidad. He usado la palabra “sentimos” y no “pensamos” porque la profesionalidad convence desde el interior. Solo cuando nos han convencido en nuestro sentimiento estamos ante un verdadero profesional. Sentimos algo especial cuando estamos frente a un profesional. Sea el mecánico de nuestro coche, el dentista, el que nos vende algo o los jugadores de nuestro equipo de fútbol
La Unión Deportiva Las Palmas es el equipo favorito para muchísimas personas a las que, hipotéticamente, a sus jugadores deberían importarles más para que así, esa afición escoja asistir al Estadio y no quedarse en casa, para que esa afición sienta que es verdad que aman al escudo que defiendan y crean que cuando lo besan no se trata de un mero gesto para la galería sino una auténtica manifestación de lealtad.
Por lo tanto la profesionalidad es irresistible porque cuando nos encontramos con un auténtico profesional se sabe y se siente dentro. Y lo que la afición del equipo amarillo siente muy dentro está directamente relacionada con la profesionalidad de los jugadores. Un ejemplo evidente de ello es que esta temporada, que los abonados de la temporada anterior tenemos los abonos gratis, hay cada vez menos asistentes a los partidos, porque la afición lo que valora por encima de tal o cual sistema de juego es la profesionalidad que exhiban los jugadores dejando a un lado la fama que puedan tener.
La profesionalidad no se consigue con los halagos de los medios de información ni con la ficha más o menos alta que se pueda tener, se consigue esforzándose al máximo en lo que se supone a cada uno le gusta que es jugar al fútbol. No engañando ni engañándose a sí mismo. No echando culpas a nadie. Aprendiendo de otros. Observando a los mejores. Rodeándose de activos positivos. Admitiendo errores. Cayendo y levantándose una y otra vez. Un profesional es aquel que se ha curtido en mil batallas y sigue mirando a su profesión con cariño, la trata con cariño y la mejora desde el cariño. Sólo así el aficionado sentirá que está frente a unos profesionales.
Hay que hablar menos de presión, de cuestiones psicológicas y más de calidad profesional y pensar en las magníficas consecuencias que les supondrá tenerla porque la plantilla debe tener muy en cuenta que están en un club que les da reputación, pero la profesionalidad la tienen que demostrar en cada partido.
Los profesionales de primera línea tienen claro que la fidelidad se la deben, ante todo, a ellos mismos. Y esto así porque la profesionalidad exige tener criterio y, de no ser de este modo, no podrían hacer valer el suyo. En el mundo del fútbol, hay que tener mucho cuidado, no solo con los diversos pareceres, a veces inopinados o imprevisibles, en ocasiones interesados o tendenciosos, sino, sobre todo, con dejarse seducir por los “cantos de sirena”. En cada partido todos los componentes del equipo se juegan la consideración sobre sí mismo, su sentimiento de valía ante la afición y compañeros, pero también su reputación, su credibilidad y su prestigio ante uno mismo y frente a terceros.
Las opiniones de los columnistas son personales y no siempre coinciden con las de Maspalomas Ahora.








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