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CRISTOBAL D. PEÑATE

Su propia medicina

CRISTOBAL D. PEÑATE Miércoles, 05 de Diciembre de 2018 Tiempo de lectura:

Resulta incomprensible la reacción entusiasta y las caras alegres de los dirigentes y candidatos del PP andaluz cuando comparecieron la noche electoral

El PP y Ciudadanos están ahora probando su propia medicina. Sus respectivos líderes nacionales se vanagloriaron no hace mucho de defender a ultranza que el partido más votado en unas elecciones era el que debía gobernar sin ningún género de duda.

 

Resulta incomprensible la reacción entusiasta y las caras alegres de los dirigentes y candidatos del PP andaluz cuando comparecieron la noche electoral. Parecía que habían ganado, pero no lo hicieron. Una vez más le ganó el PSOE. Pero es que además el PP sacó peores resultados que en los anteriores comicios al perder siete diputados y obtener siete menos que los socialistas. Se debieron alegrar por la irrupción de Vox y la importante subida de Ciudadanos.

 

Ahora, con el resultado electoral en Andalucía, donde, a pesar de la sensible bajada del PSOE, éste sigue siendo el partido más votado, populares y ciudadanistas han cambiado rápidamente el discurso. Los dos se atribuyen el falso triunfo de la derecha y ambos se postulan para la presidencia de la Junta de Andalucía. Por cierto, si Ciudadanos presume de ser de centro, es mentira entonces que haya ganado la derecha.

 

Cuando Ciudadanos ganó en las últimas elecciones catalanas, exigió gobernar Cataluña, aunque muy pronto se dio de bruces contra la realidad al percatarse de que en el Parlament había un mayor número de diputados independentistas. Ciudadanos ganó porque el PDeCAT y Esquerra Republicana de Catalunya acudieron a los comicios por separado, pero se quedó con las ganas de gobernar.

 

Pablo Casado, que ha dado la tabarra en los últimos meses con que el partido más votado en las elecciones debería gobernar, ha reculado después de las elecciones andaluzas del domingo después de comprobar que la izquierda ha perdido la mayoría holgada de los últimos cuarenta años.

 

Antes llamaba extrema derecha a Vox y ahora ha suavizado su definición llamándole “el partido de Ortega Lara”, el antiguo funcionario de prisiones que estuvo secuestrado por ETA en un infame zulo más de 500 días. Lara y Abascal estuvieron en el PP muchos años antes de montar Vox.

 

Mentar a Ortega Lara para esto es un truco sucio e indecente porque una cosa es que a todos nos conduela el atroz secuestro y otra bien distinta que Vox no sea un partido de ultraderecha, independientemente de que sus principales fundadores hayan vivido en propia carne el sufrimiento que ocasiona una banda terrorista impía y desalmada. Que uno esté en lo personal con las víctimas no significa que lo esté también en su ideología política. Hay que saber discernir. Y sobre todo hay que jugar limpio.

Las opiniones de los columnistas son personales y no siempre coinciden con las de Maspalomas Ahora.

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