La política joven
La eterna etiqueta que se ha impuesto a la juventud es que se trata de la mayor de las vanguardias que habitan en cualquier sociedad. De ella se espera que innove y experimente, que se convierta en la sangre que renueve las antiguas venas de este juego en el que nos encontramos. Así ha sido y, casi con total seguridad, seguirá siendo.
En estas últimas décadas, las nuevas generaciones han contado con una ventaja que lo es todo: el conocimiento. El acceso al Bachillerato, Formación Profesional o estudios universitarios ya no se trata de un privilegio reservado a una afortunada minoría sino de una opción al alcance de cada vez más personas. Ocurrió en un punto reciente de nuestra Historia que los jóvenes y académicos corazones vieron una posibilidad de expresar su descontento con la situación social, política y económica nacional utilizando, entre otras vías, las populares redes sociales como principal método de protesta unificada. Las palabras se transformaron en acción y esta en su vanguardia: había nacido el 15-M.
Los resultados del movimiento fueron un soplo de aire fresco a un viejo molino que lo pedía a gritos: implantación de una nueva forma de entender la política, la histórica muerte del bipartidismo o la formación de numerosos colectivos sociales fueron algunos de los numerosos logros. Ahora bien, ¿dónde están los jóvenes ahora? ¿Se muestran indiferentes ante la exhumación de Francisco Franco? ¿Qué opinan sobre las incesantes irregularidades en los máster de políticos y políticas de primera línea? ¿Se pronuncian ante los aforamientos? ¿Son conscientes de la situación de Estados Unidos, Venezuela, Corea del Norte o Suecia? ¿Se potencian las herramientas para surgir interés político en los sectores más joviales? ¿Desaparecieron?
No, estamos aquí, junto a ustedes. Mientras lee esta línea, en este periódico, ese tópico que habla sobre el distanciamiento de los mas jóvenes y el mundo de la política está roto y anticuado. Por ejemplo, estudiantes de la Universidad Rey Juan Carlos llevaran a cabo una huelga el próximo 27 de septiembre debido a los escándalos de los políticos en la misma. Eso es acción. Internet está cada vez más plagado no solo de opiniones, sino de manifiestos y artículos de estos jóvenes que se postulan sobre la actualidad política o no, redactan páginas y realizan vídeos sobre ideologías nuevas o antiguas, enriqueciendo hasta los límites de lo insuperable cualquier información sobre cualquier tema. Eso es interés. Aunque también puede comprobarlo hablando con cualquiera de nosotros. Eso es actuar sin prejuicios.
De los 1.250 entrevistados entre 15 y 24 años en el pasado 2017 por la Fundación S.M, más del 40% cree que la participación política es importante para obtener un cambio social. El dato es alentador de por si, pero resulta esperanzador si se compara con el año 2005 en el que rozó el 17%.
Los medios de comunicación y el mundo del espectáculo han sabido reaccionar ante el cada vez mayor interés que suscita la política en los nuevos adultos. En la radio encontramos espacios como “La vida moderna” o “Nadie sabe nada”. En televisión “Ilustres Ignorantes”, “Loco Mundo”, “La resistencia” y “Zapeando”. Retransmitiendo en vídeo a través de Internet “Yu: no te pierdas nada” y “A vivir que son dos días”.
La elaborada fórmula mágica de cada uno de estos programas no consiste en combinar actualidad con humor sino en convertir a los propios políticos, partidos y acontecimientos de ambos en el eje del chiste. En el detonante de la gracia. De la noche a la mañana, sin atreverme a detallar la fecha exacta, los políticos se han convertido en una especie de figura mediática trascendental. Están aquí y allí. Tal vez sea porque, siete años después del 15-M, seguimos viviendo tiempos surrealistas. Tiempos en los que jóvenes titiriteros, raperos o tuiteros son perseguidos por sus bromas o críticas sobre política actual o pasada. Tiempos de inmunidad para tramposos y tramposas que visten muy bien, no lo sé. Pero, ¿continúa preguntando donde estamos? Estamos y seguiremos aquí.
Las opiniones de los columnistas son personales y no siempre coinciden con las de Maspalomas Ahora.








Paqui Sosa | Jueves, 20 de Septiembre de 2018 a las 19:47:26 horas
Las nuevas generaciones tienen criterios claros y sólidos. Bravo, Octavio.
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