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ANTONIO GARZÓN

Canarias ante los cambios de hora

ANTONIO GARZÓN Miércoles, 05 de Septiembre de 2018 Tiempo de lectura:

Titulo intencionadamente este post con "los" cambios de hora, pues estamos ante dos discusiones muy diferentes con relación a la hora: por un lado, el debate que ha resucitado Juncker el pasado viernes con la propuesta de una hora "plana" para toda la Unión Europea y, por otro lado, el que la Península española vuelva a su horario de antes de la segunda guerra mundial, pasando del actual horario GMT+1 al GMT+0 (actual hora de Canarias). Son dos debates independientes que no tienen que ver mucho el uno con el otro. Tanto es así que esta segunda opción ya hace tiempo se podría haber llevado a cabo (pues es competencia nacional) y no tenía que haber esperado a que Juncker iniciase el proceso hacia la hora plana en la UE (que es competencia europea).

 

Durante los últimos días, aparte de mezclarse estas dos cuestiones, también hemos podido ver interpretaciones algo precipitadas de los hipotéticos cambios como, por ejemplo, el dar por hecho que un horario plano tendría como consecuencia una tarde más larga (es decir, que el invierno se adapte al horario de verano), o, por otro lado, que ante un posible retorno de España (Península) a su horario original, Canarias tendría que reducir otra hora (ir al horario GMT-1) para mantener la "coletilla promocional de los telediarios". Como veremos a continuación ambas interpretaciones podrían estar muy equivocadas. Veamos cada cuestión por separado:    

 

La vuelta de España al horario GMT+0

 

Recordemos que España tiene el horario GMT+1, a pesar de pertenecer al huso del meridiano de Greenwich, porque durante la segunda guerra mundial el General Franco decidió adelantar una hora el reloj para acoplarse a los horarios de Alemania (excepto Canarias; de ahí la hora de diferencia). Francia, Reino Unido y Portugal también hicieron lo mismo, pero al final del conflicto los portugueses y británicos retomaron su anterior horario, mientras Francia y España se quedaron con el nuevo horario. En el 2013 la Comisión Nacional para la Racionalización de Horarios propuso restablecer el horario nacional GMT+0 que tenía España antes de la guerra, principalmente por ventajas sociales y de salud. Está demostrado que el español duerme menos que el centroeuropeo y parece ser irrebatible que el horario GMT+0, junto con otras cuestiones como un adelanto de los "prime time" y de las comidas, contribuirían a mejorar este desfase.

 

Pues bien, cuando se inició este debate en septiembre del 2013 inmediatamente el Presidente canario, Paulino Rivero, contestó que, en caso de igualar la Península el horario canario, también Canarias atrasaría su horario en una hora con el fin de mantener la promoción diaria de los telediarios con la coletilla del “una hora menos en Canarias” y por encontrarse geográficamente en la franja “GMT-1”. Ahora, cinco años después, la historia se repite: tiempo le ha faltado al Gobierno de Fernando Clavijo para contestar que "en ningún caso Canarias debe tener el mismo horario que la Península". ¿Electoralismo político o razonamiento objetivo? Veámoslo analizando la repercusión del horario GMT-1 en nuestros mercados turísticos y los biorritmos:

 

a) Mercados turísticos: La única supuesta ventaja turística que se le atribuye al cambio de horario es una "promoción" en el mercado peninsular, que no es un mercado principal para Canarias y, además, es de los más estacionales. Con ello, el Ejecutivo canario olvida que en un horario GMT-1 pondríamos una diferencia de una hora con el mercado inglés, ampliaríamos a dos horas la diferencia con el mercado alemán, noruego y sueco, e incluso a tres horas con Finlandia y los Países Bálticos. Por tanto, ¿realmente queremos mantener una supuesta promoción de telediario en un mercado minoritario a costa de mayores problemas de adaptación horaria de los turistas de nuestros principales mercados?  

 

b) Horarios del sol y biorritmos: En el horario GMT-1 propuesto por el Ejecutivo canario, manteniendo el cambio de hora de invierno, en diciembre amanecería en Canarias sobre las 6 de la mañana y se alcanzaría la puesta de sol más temprana, poco después de las 5 de la tarde, lo que conllevaría probablemente a un adelanto de la actividad económica (por ejemplo, porque el turista mayor de invierno desayunaría y cenaría más temprano). Con ello no sólo el turista sufriría alteraciones en el biorritmo sino también la población local, especialmente si los horarios de "prime time" no son adelantados y otros hábitos cambiados en consonancia.

 

Todo ello apunta a que existen grandes desventajas en adoptar el horario GMT-1 que promueve el Ejecutivo canario, las cuales podrían superar ampliamente la ventaja de la promoción gratuita del “una hora menos en Canarias” en los telediarios nacionales. Esta argumentación nos sugiere que lo más sensato sería mantener en Canarias el horario GMT+0, a pesar de que geográficamente estemos en otro huso (Portugal también están ubicada en el huso GMT-1, pero tiene el horario GMT+0 y ningún portugués ha pedido una hora menos por ser “diferente”). Además, el GMT-1 es un horario actualmente inexistente en la UE, por lo que habría que “inventar” un cuarto huso horario especialmente para el Archipiélago canario con la consecuencia de que nos alejaría una hora más de los principales mercados emisores de turismo.

 

La abolición del cambio de hora  

 

Tras años de debate sobre el ritual de atrasar y adelantar los relojes dos veces al año, y una vez demostrado que el ahorro energético por tal medida es nulo o mínimo, la semana pasada el Presidente de Comisión Europea, Juan-Claude Juncker, ha anunciado la supresión del cambio de hora en el conjunto de la UE, basándose en una encuesta realizada en la UE durante julio y agosto. En ella participaron 4,6 millones de europeos (0,89% de la UE), siendo los españoles de los menos participativos (0,19% de su población). El resultado fue claro: un 84% de los votantes europeos y un 93% de los españoles se mostraron a favor de suprimir el cambio de hora.

 

Sin embargo, no está tan claro que haya una correlación directa entre la intención del voto y las medidas que se aplicarán. Por las breves entrevistas de votantes mostradas en TV, así como por la fecha del año en que nos encontramos, es de suponer que la mayoría de los votantes tuvo en mente mantener el horario de verano durante el año. En el caso de Alemania, que predominó la encuesta con 3M de los 4,3M encuestados, la mayoría de los alemanes que votaron por el horario fijo (84%) se declinó por el horario de verano permanente (según el Svz.de). Es una demanda que hemos visto en varios casos en estas fechas del año para alargar las tardes para el ocio, como por ejemplo en el caso de Baleares en el 2016. No obstante, en caso de la abolición de los cambios de hora, es muy poco probable que el horario de verano se convierta en el horario para todo el año; más bien le tocaría al horario de invierno por razones obvias de compatibilidad de la vida laboral con las horas solares, pues en ciudades como Barcelona, Madrid o Berlín no sería lógico que saliera el sol de diciembre y enero bastante después de las 9, por no decir en Galicia a las 10 de la mañana, ya bien entrada la jornada laboral.

 

Recordemos que anteriormente prácticamente todos los intentos de “prolongar” el verano han tenido que dar marcha atrás en diferentes países. Por ejemplo, en 2015 Chile decidió mantener la hora de verano durante todo el año y sólo un año después tuvo que volver al cambio de horario por las molestias producidas a la población; en 2011 Rusia empezó a vivir inviernos con el horario de verano, pero en 2014 volvió a su anterior horario y ya antes lo habían intentado Reino Unido (1968-1971) y Portugal (1967-1975 y 1992-1996), también sin éxito. Sólo regiones con una latitud suficientemente grande como para que el día invernal sea más corto que una jornada laboral normal (por ejemplo, Alaska) han conseguido que la sociedad acepte un invierno con el horario de verano. En estos casos los habitantes tienen que decidir entre entrar a trabajar de noche y salir de día, o lo contrario, entrar de día y salir de noche, lo que suele gustar menos, por lo que optan por la extensión del horario de verano (ver J.M. Martín Olalla, 2017).

 

Por tanto, en el caso europeo, optar por un horario plano todo el año equivale, muy probablemente, a adoptar el horario de invierno para todo el año. Es decir, no habrá una hora más de sol en invierno, sino una menos de sol en verano; las tardes no serán más largas en invierno, sino un poco más cortas en verano. Para Canarias esto supondría igualar el actual horario de Islandia, que también se encuentra en el mismo meridiano GMT-1 pero con nuestro mismo horario GTM+0, si bien de forma plana todo el año en base al horario de invierno. Actualmente, en este mes de septiembre, Islandia tiene una hora menos que Canarias, pero que a finales de octubre se iguala en cuanto atrasemos nuestros  relojes. Probablemente ese vaya a ser nuestro futuro horario en Canarias y también el de la Península, en caso de que el Gobierno central decida volver al horario GTM+0.

Las opiniones de los columnistas son personales y no siempre coinciden con las de Maspalomas Ahora.

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