La comunicación radiofónica
A la radio la podemos definir como un medio de comunicación ambivalente, instrumental, a distancia, colectivo, directo y que utiliza como vehículo físico primario exclusivamente el sonido.
Es un medio ambivalente porque puede ser unidireccional (el mensaje se transmite desde la radio al oyente) o bidireccional porque el oyente puede también participar y aportar elementos que completen el mensaje. Esta segunda opción es más completa porque hace a la radio más viva, más dinámica y permite lograr más rápidamente la retroalimentación necesaria para hacer más eficaz la comunicación radiofónica. Es un medio instrumental porque requiere de elementos técnicos. Unos elementos técnicos cada vez más perfeccionados que permiten hacer de la Radio el medio más ágil y también más económico.
Es un medio a distancia porque habitualmente el emisor y el oyente no están presentes en el mismo lugar. La Radio es además un medio colectivo porque permite llegar en el mismo momento a una gran cantidad de personas. Por pocas personas que oigan un determinado programa de radio, siempre será más que las que puedan acudir presencialmente a escuchar una charla-coloquio o una conferencia. Es un medio directo porque permite la recepción inmediata y de manera individual. Cuando damos un mensaje a través de la radio no lo debemos hacer como si estuviéramos en una caseta de feria que nos dirigimos a una masa. En la radio el mensaje debe ser más personalizado.
El hecho de que utilice como vehículo físico primario exclusivamente el sonido le hace adquirir una personalidad propia que hay que tener en cuenta a la hora de transmitir el mensaje. Hay que tener en cuenta que la radio, como medio, tiene sus limitaciones. Debemos conocerlas para saber qué es lo que se puede hacer si queremos comunicarnos a través de ella.
La radio tiene una gran fertilidad. Las emisoras lanzan al aire miles de palabras por minuto, en sus esfuerzos por informar, educar y entretener, hacer publicidad y persuadir. Pero, aparte de su gran fertilidad, tiene otras características muy importantes tales como: hace imágenes, es directa, es veloz, es sencilla, es barata, tiene un carácter transitorio, es selectiva, tiene escasez de espacio, tiene su propia personalidad y tiene música.
Es evidente el auge continuo de la comunicación radiofónica a pesar del apogeo de las comunicaciones de todo tipo, ofreciendo unas posibilidades inmensas y unos matices llenos de una gran riqueza. Cuando la comunicación radiofónica se utiliza de forma consciente, sencilla y sin vanidad podemos hacer de ella un importante instrumento de animación sociocultural.
A la comunicación radiofónica hay que acercarse con mucho respeto, despojados de prepotencia, siendo consciente del compromiso que significa dirigirse a un gran número de personas. Hay que tener en cuenta también que es, ante todo, el resultado de un trabajo de equipo en el que entran una serie de elementos encadenados entre sí que permiten marcar el ritmo, la intensidad y, en definitiva, su interés.
Es una tarea apasionante que requiere una gran dosis de vocación y de constancia. Con estos dos elementos y con la adecuada preparación técnica se pueden lograr resultados muy gratificantes y, sobre todo, se puede hacer de este tipo de comunicación un importante instrumento de entretenimiento, de información y de formación. No podemos concebirla a base de proferir insultos o afirmaciones que atenten contra la dignidad de las personas, ni tampoco a base de creernos unos dioses que estamos en posesión de la verdad absoluta.
La comunicación radiofónica es un poderoso medio que puede encandilar a los que buscan en ella su lucimiento personal. Su gran proliferación debe ir acompañada de un adecuado tratamiento profesional. Debemos evitar que caiga en manos de personas que quieren hacer de ella sólo un instrumento político. Debemos evitar que la hagan personas que continuamente le dan “patadas” al vocabulario. La comunicación radiofónica requiere vocación, preparación y una gran dosis de profesionalidad.
Las opiniones de los columnistas son personales y no siempre coinciden con las de Maspalomas Ahora.








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