Me gustaría que esa propuesta no prosperase nunca y que sigan siendo las fuerzas de seguridad del estado las que continúen la investigación y la terminen con éxito. A los isleños nos resulta incomprensible que unos hechos ocurridos en una isla tan pequeña, con una exhaustiva investigación policial, en la que otros colectivos y personas, individualmente, ha intervenido, no puedan ser esclarecidos. Al respeto, me gustaría subrayar lo que escribía Teresa Cárdenes en el artículo titulado “Por respeto a las vidas rotas”. “Me eriza la piel que, por si era poca la desesperación de estas dos madres, sus vidas rotas se vean sometidas ahora a un nuevo miedo, el temor a que una insensatez perturbe la verdadera investigación sobre sus hijos”. No creo que la iniciativa transmita sensación de tranquilidad a las familias, como alegan fuentes de este gobierno autónomo.
¿QUÉ FUE DE MADELEINE MC-CANN?
Y ya que estamos comentando la tragedia de las misteriosas desapariciones, quisiera hacer referencias a otros dos más. Me refiero a la de la niña inglesa Madeleine Mc Cann. El Pasado mes de octubre visité la localidad donde desapareció, Praia da Luz, en la costa del Algarve portugués, cerca de las localidades Lagos y Portimao. Los residentes de Praia da Luz se mostraban un poco reticentes a hablar de este tema porque, desde que ocurrió la tragedia han tenido allí avalanchas de periodistas, de emisoras de televisión, de policías, de investigadores, etc. y la verdad, están un poco agobiados. También los turistas que encontré en Praia se mostraban en desacuerdo por una ingerencia que perturbaba su descanso. La mayoría apoya la tesis de los padres de la niña y no creen que ellos tuvieran nada que ver con su desaparición. Pero estaban de acuerdo en que la policía lusa no ha llevado la investigación como era debido y que ha filtrado muchas informaciones que deberían ser un secreto. De todas formas, este es un asunto muy turbio con lagunas que no ayudan a esclarecerlo.
La otra persona desaparecida sin dejar rastro hace poco más de un año es Jesús Caballero Alonso. Es un joven de 35 años, ingeniero de montes, hijo de una profesora canaria residente en Granada. Fue alumno mío en el colegio Canarias de Las Palmas y su madre daba clase también allí. A los pocos meses de su desaparición, su coche fue encontrado en una calle de Málaga, muy bien estacionado y con las llaves puestas. Pero de Jesús Alonso no se ha sabido nada desde la última vez que fue visto en Granada. Visité a su madre, también en octubre, en Granada y no pueden imaginarse lo desolada que se encuentra está y la tristeza que le embarga. Otra desaparición misteriosa que acongoja a una madre y a sus familiares. ¿Qué pasa en este mundo dónde no se respeta a nadie ni se está seguro en ninguna parte?
Foto: Praia da Luz, localidad del Algarve portugués donde desapareció hace unos meses la niña inglesa Madeleine McCann








Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.212