La destrucción del sistema es una realidad que cada vez está más cerca, los habitantes de este viejo planeta llamado Tierra, no queremos concienciarnos que tarde o temprano esto ocurrirá, no quiero caer en el tópico de ser catastrofista ni apocalíptico, pero tenemos la obligación de ser respetuosos con la naturaleza y con todo lo que de ella emana, la constante emisión de CO2 a la atmósfera está generando la desaparición de la capa de ozono, cuyo misión es tamizar la llegada de los rayos solares hasta nosotros con mayor o menor incidencia evitándose así el calentamiento global que tanto desastres está generando en muchos lugares del planeta, tsunamis, inundaciones originadas por lluvias torrenciales, el nacimiento de ciclones y tormentas tropicales cuya orientación cada día cambian de sentido en cuanto a su forma de proceder y todo ello generado por una falta de mentalización de los que habitamos este mundo que hacemos caso omiso a cuanto nos dicen los científicos y los investigadores.
No solo contamina y destruye los humos de las fabricas, de los coches o de los propergoles, -combustible usado para el lanzamiento de cohetes, lanzaderas y otro tipo de vehículos al espacio- existen cosas bastantes más menudas de uso común que emiten CO2 como son los aerosoles, los cuales utilizamos diariamente en nuestras casas sin ser conscientes de que estamos destruyendo las diferentes capas de la atmosfera rompiendo así los ciclos de autoregeneración que en ellas se producían y que debido a la excesiva acumulación de estos gases tóxicos ya no son capaces de así hacerlo. Prueba evidente de ello son los inusuales fenómenos atmosféricos que estamos sufriendo últimamente y que todavía por suerte no nos han alcanzado de lleno aunque recientemente hayamos tenido algún que otro coletazo, recordemos el paso de la cola de la tormenta tropical Delta que derivada del ciclón de su mismo nombre, tomo el camino inusual rolando al Este tocándonos especialmente en el Sur de las islas con lluvias violentas y fuertes vientos.
Para que nos hagamos una composición de lugar, la atmósfera está constituida por una mezcla de gases, el aire, en la que predomina el nitrógeno (78-%), seguido del oxigeno (21-%), el argón (0,93-%), el anhídrido carbónico o CO2 (0,03-%), pero es evidente y según manifiestan los expertos en el cambio climático que la saturación de este elemento últimamente se ha incrementado notablemente dado el volumen que del mismo se envía diariamente a la atmósfera e hidrogeno. La capa de -ozono- situada en la estratosfera, que se extiende desde la tropopausa hasta unos 50 km., de altura y que se origina por la disociación del oxigeno como consecuencia de los rayos ultravioletas procedente del Sol, está bastante dañada por los gases tóxicos que enviamos a la atmósfera desde la Tierra y su recuperación depende en gran medida del comportamiento que tengamos para dejar de emitir CO2, con tanta frecuencia. Se han llevado a cabo experimentos en diferentes universidades del mundo con el fin de ver la forma de paliar la degradación de la citada capa y todavía no se ha llegado a ninguna conclusión, aunque algún investigador cito someter la misma a un bombardeo de azufre, cuyo elemento haría factible su regeneración, pero la verdad es que de momento no se ha encontrado una solución positiva para remediar este gran mal. En la reunión de Kioto se acordó, con la oposición de algunos países, que lo más conveniente era reducir al máximo la emisión de CO2 a la atmósfera, pero hasta el momento estos acuerdos no se han llevado a cabo con la rigurosidad que el problema requiere.
Que el cambio climático, perjudica ostensiblemente al turismo es toda una realidad, de hecho muchos turistas se abstienen de ir al sur y sudeste del continente asiático, (Singapur, Indonesia, Bangladesh, Filipinas, Sri Lanka, Malasia) y otros países muy importantes turísticamente hablando, debido a los tsunamis, tifones y a las inundaciones que allí se generan con bastante asiduidad, dado que el Océano Pacifico está más afectado en lo que respecta al calentamiento de sus aguas motivados por los fenómenos conocidos por el Niño y la Niña. Los expertos ya han anunciado que el cambio climático se dejara sentir en España, especialmente en Galicia y las Islas Canarias, dentro de algunos años, aproximadamente sobre el 2050, y que el nivel de las mareas aumentaran en 15 centímetros en el sur de las mismas y unos 35 en el norte, desapareciendo paulatinamente las hermosas playas de las que hoy disfrutamos. No es una entelequia manifestar que el turismo aquí en Canarias se resentirá, el cambio climatológico producido por los fenómenos atmosféricos dimanantes del calentamiento de las aguas, hará que nuestras islas pierdan el encanto natural que hoy ostentan, de hecho ya se observan unos cambios de tiempos bastantes atípicos, no correspondiéndose con las estaciones climatológicas que rigen. Por el momento podemos darle gracias a Dios, que los fenómenos climáticos en Canarias sigan manteniéndose en unos parámetros donde las incidencia de los cambios es bastante menor que en otras latitudes, pero así y todo están ocurriendo algunos casos bastante puntuales como fue el paso de la tormenta tropical Delta, que nos afecto bastante.
Es alarmante el deshielo que se está produciendo en el Artico y en el Antartico, donde las grandes masas de hielo se está disolviendo a modo y manera de un terrón de azúcar en un vaso de agua, el calentamiento de las aguas -que siempre permanecían heladas- y la subida de las temperaturas están produciendo este fenómeno, que hacen que el contenido de las aguas marinas aumenten de caudal invadiendo cotas inimaginables en otros tiempos, los tsunamis son un ejemplo palpable de cuanto aquí expongo, los choques de las aguas templadas con otras bastantes más frías generan olas de grandes dimensiones que se adentran en tierra arrasándolo todo. Debemos ser conscientes y empezar a mentalizarnos que todavía esto se puede remediar, empecemos por aportar nuestro granito de arena no utilizando ningún tipo de aerosoles, todos estos productos que en apariencia parecen ser inocuos son altamente contaminantes y dañan la capa de ozono ya que liberan gran cantidad de anhídrido carbónico (CO2). Seamos consecuentes y exijamos a las autoridades que no permitan el uso indiscriminado de combustibles tóxicos y que apelen a la utilización de energías limpias para que no se siga degradando el medio ambiente, de no ser así la destrucción del sistema a no muy largo plazo será una realidad incuestionable.








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