Los pasos subterráneos
Y no parece haber una razón obvia para esa suciedad o aparente abandono, pues las vías de acceso a esos túneles están bastante limpias y bien conservadas...
Desde hace años me vengo preguntando, reconozco que sin obtener una respuesta satisfactoria que pueda entender y aceptar, el por qué de la suciedad acumulada de los pasos subterráneos que permiten el incómodo acceso a la Avenida Marítima desde la zona habitada a la inhóspita y a veces maloliente por mor de unos emisarios que parecen conservarse aún operativos, no como ruinas arqueológicas de un pasado higiénico felizmente superado, sino para gran satisfacción de peces, cangrejos y otra fauna que mora entre piedras y tetrápodos.
Esos pasos subterráneos son con frecuencia usados como urinarios públicos, de ahí su peculiar aroma no imputable a los perritos, sino a fauna de otro género que suele andar a dos patas en estado normal. Y, lo que es peor aún, por su diseño estrecho, largo y tenebroso, resultan sobrecogedores para los que tenemos que cruzarlos rápidamente con el corazón en un puño. El peatón atemorizado, que lo son la mayoría de los viandantes, esperan que no se produzca un atraco en un lugar lúgubre, sin escapatoria posible y al abrigo de miradas que pudieran ayudarlo.
Y no parece haber una razón obvia para esa suciedad o aparente abandono, pues las vías de acceso a esos túneles están bastante limpias y bien conservadas, como puede apreciarse, por ejemplo, en las fotos del paso frente al mercado de Vegueta que ilustran este comentario. Hasta mi perrito Bicho me preguntó hace días, si sería capaz de meterlo en aquel agujero sucio viniendo de una calle tan limpia. Sólo la promesa de que vería otros perritos, gatos, barcos, cangrejos y “footineros” a la vez que le prometía que tendríamos cuidado con que las bicicletas no nos arrollaran, se decidió a cruzar ronroneando...
Por cierto, a veces se tropieza uno en estos paseos con cosas aparentemente inexplicables. Por ejemplo, en el citado paso subterráneo frente al mercado de Vegueta puede verse una vegetación bien cuidada y limpia. Pero a la salida del túnel hacia la Avenida Marítima, hay una pequeño y alargado parterre que está sin plantar, con unos vasos vacíos de yogur que permanecen allí por semanas...
¿Y por qué no le explicas todo esto al Sr. Alcalde?, me ladró Bicho entre dientes creyendo, sin fundamento, que yo podría tener alguna ascendencia sobre él. Si alguien sensible le pasa este comentario, Bicho y los “tuneleantes” se lo agradecerán con la nariz tapada.
Las opiniones de los columnistas son personales y no siempre coinciden con las de Maspalomas Ahora.






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