Lorenzo Olarte (*).- Una vez mas, aceptando una amable invitación de las autoridades chinas, he vuelto de nuevo a Xiamen, una moderna Ciudad que tiene muchos puntos comunes con nuestras principales Ciudades, especialmente con Las Palmas de Gran Canaria. En esta ocasión para volver a intervenir en una nueva edición de una Conferencia internacional de renombre que se celebra anualmente con un prestigio imparable y creciente, como en realidad ocurre con todo lo que se hace y organiza en la República Popular China, donde, poco a poco, Canarias, esa gran desconocida en tantas partes del mundo, empieza ya a sonar.
Hace casi tres años, en que se produjo mi primera intervención en el prestigioso Foro, fue para mi sumamente interesante poder hacerlo, muy arropado por la incomparable hospitalidad asiática, en una Conferencia Internacional sobre los problemas de las grandes ciudades marítimas. Aporté entonces mi modesto granito de arena, producto de la experiencia acumulada en una tierra, como la nuestra, cuya principal Capital tiene similar problemática. Pero con el factor añadido de una notable y notoria escasez de agua que, para no aportarla desde al campo, desde hace casi medio siglo venimos extrayéndola del Océano Atlántico para desalinizarla..Y al igual que acontece en otras ciudades marítimas del mundo entero, es digno de destacar también nuestra enorme vinculación con el puerto, en nuestro caso con el Puerto de la Luz y de Las Palmas, el mejor puerto de Canarias y uno de los primeros de España, que siempre ha sido justamente valorado como uno de los grandes pulmones de nuestra economía y que, además, constituye, con la Playa de las Canteras, el lugar mas entrañable para nuestros conciudadanos. En esto también nos parecemos mucho a Xiamen, que con una población superior a los dos millones de habitantes cuenta con un puerto cuatro veces superior al nuestro, con el que hace un par de años nos hermanamos.
En aquella primera Conferencia, pues, di a conocer el caso canario a los asistentes, pertenecientes en su practica totalidad al mundo asiático, divulgando nuestra experiencia, como ciudad marítima, en la resolución de múltiples problemas, entre los cuales figuraba y sigue figurando una permanente preocupación por cuanto atañe a la seguridad medioambiental en razón del control de los vertidos al mar por parte de los barcos surtos en nuestro Puerto y que navegan por estas latitudes. Con la circunstancia añadida, tan relevante en nuestro caso, -en lo que no coincidimos con los chinos- de la enorme importancia que para nosotros tienen nuestras playas, sobre las cuales ejerce importantes competencias el Ayuntamiento capitalino sin perjuicio de las que en el orden costero corresponden al Estado.
En mis intervenciones, lógicamente, como no podía ser menos, siempre puse de manifiesto, desde la humildad, pero con el máximo rigor, la solución encontrada por nosotros para paliar nuestra secular escasez de agua, como consecuencia de la falta de ríos y una escasa pluviometría, en virtud de una fórmula, la de las desalinizadoras, llevada a cabo hace nada menos que cuarenta años aproximadamente, para garantizar el suministro de agua a las poblaciones, con la construcción de lo que en términos vulgares se denominan potabilizadoras y que también son actualmente para los isleños, sin la menor duda, cual acontece con la de la capital, elementos técnicos verdaderamente entrañables dado lo que para nosotros los isleños ha supuesto su instalación y exitoso funcionamiento, habiendo sido además pioneros -insisto en ello- en poner en práctica exitosamente tal solución ante un problema que en la actualidad es cada vez mas angustioso y que se viene planteando ya en otros lugares del mundo.
Por otra parte nunca podrá olvidarse que la trascendental decisión política de implantar las desalinizadoras, en unión de nuestra perseverancia en la inicial decisión, ha permitido, el confort de una población que quiere y tiene derecho a vivir en una sociedad moderna y desarrollada, en la que además no solo se cubren las viejas exigencias de la Organización Mundial de la Salud en orden al consumo mínimo exigible "per capita", sino que disfrutamos de las ventajas de ese turismo del que de forma tan importante depende nuestra economía y que nos ha posibilitado decisivamente nuestro desarrollo social y económico.
¿Que habría sido de nosotros si no hubiésemos sido capaces de garantizar, sin restricciones ni limitaciones, el consumo de agua potable y de calidad no solo a nuestra población autóctona sino a los turistas que nos visitan? ¿No es como para meditar en profundidad sobre la cuestión?.
(·) Ex Presidente de la Comunidad Autónoma de Canarias








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