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Templarios del siglo XXI

SEGISMUNDO URIARTE DOMÍNGUEZ Martes, 19 de Julio de 2016 Tiempo de lectura:

Los templarios del siglo XXI tienen muy claro que deben llevar su fuerza allí donde hay debilidad

La palabra templario suele despertar sentimientos contrapuestos ya que para unos se trató de un grupo de creyentes modélicos que dejaron de lado todo para dedicar su vida al servicio y defensa de la cristiandad, y para otros fueron caballeros orgullosos y ávidos de poder, ansiosos de riquezas y de gloria. No falta hoy en día quienes los consideran una secta que guarda reliquias y que posee grandes secretos y tesoros ocultos. Los templarios, desde el siglo XII, no dejaron a nadie indiferente y contaron con defensores y detractores.

A lo largo de los diferentes siglos, la Orden del Temple se ha adaptado, en sus diferentes manifestaciones, a la época en la que surge. En la época medieval, para poder realizar su misión hacía falta tener una potencia militar y económica. Hoy en día, los templarios necesitan tener una potencia de comunicación que les permita difundir sus ideas a una sociedad que necesita de ellas porque necesita de la solidaridad que es lo que fundamentalmente promueve la actual Orden del Temple. Una Orden que necesita de un grupo unido pero muy diverso que no sea uniforme a la hora de pensar porque hay que tocar al máximo de personas. Se requiere la unidad en la diversidad.

Los templarios actuales, son conscientes de que la solidaridad es un importante elemento aglutinador de la sociedad porque trasciende a todas las fronteras: políticas, religiosas, territoriales, culturales, etc. para instalarse en el ser humano, en cualquier ser humano. En esta sociedad en la que estamos inmersos, hay múltiples ocasiones para ser solidarios y poner al alcance de todos los medios necesarios para un completo desarrollo humano en libertad. Este impulso puede nacer de un buen sentimiento ante un hecho excepcional, pero debe alimentarse de una voluntad firme y constante de darle a cada uno lo suyo.

La acción solidaria debe intentar llevar la justicia a todos aquellos que no la reciben y se debe llevar con amabilidad, cortesía y honestidad. Para lograr este objetivo, un templario debe vivir cada día como un crítico del día anterior, de esta manera cada nuevo día será un paso hacia una mayor nobleza que permita no ofender de forma alguna a una persona u otro ser.

Los templarios del siglo XXI tienen muy claro que deben llevar su fuerza  allí donde hay debilidad, deben distribuir su generosidad entre las personas más necesitadas y deben poner su voz allí donde no la haya. Un templario actual no puede estar esclavizado por creencias sectarias u opiniones estrechas, debe siempre tratar de buscar la verdad procurando no deshonrar a nadie ni juzgar a las personas por sus posesiones o su posición social y buscar la excelencia en la vida cotidiana y en el trabajo.

Los templarios del siglo XXI, no necesitan de espadas, escudos y armaduras para lograr sus fines. Necesitan del compromiso de todos  para promocionar la paz y la justicia y para ofrecer ayuda humanitaria a las personas necesitadas. Una colaboración que se puede entender como sinónimo de igualdad, fraternidad, ayuda mutua; y tenerla muy cercana a los conceptos de responsabilidad, generosidad, desprendimiento, cooperación y participación.

Los caballeros y damas templarios creen que la solidaridad debe ser desarrollada y promovida en todos sus ámbitos y en cada una de sus escalas. Debe mirar tanto por el prójimo más cercano como por el más distante, puesto que todos formamos parte de la misma realidad de la naturaleza humana.  

Es la señal inequívoca de que todas las personas, de cualquier condición, se dan cuenta de que no están solas, y de que no pueden vivir solas, porque somos seres sociales por naturaleza y no podemos prescindir de nuestros iguales; no nos podemos alejar de ellas e intentar desarrollar nuestras capacidades de manera independiente. Somos sociales  para compartir las cargas, para ayudarnos, para crecer juntos. La solidaridad es algo justo y natural; no es tarea de santos, de virtuosos, de religiosos, de políticos, etc; es tarea de hombres y mujeres.

Las opiniones de los columnistas son personales y no siempre coinciden con las de Maspalomas Ahora.

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