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CRISTOBAL D. PEÑATE

Mitin en la universidad

CRISTOBAL D. PEÑATE Miércoles, 25 de Noviembre de 2015 Tiempo de lectura:

Si un ministro no es tan importante en su cargo, ¿para qué lo nombran? Y sobre todo, ¿para qué le pagamos un pingüe sueldo?

De la conferencia -o más bien mitin- de Soria en la Universidad de La Laguna, lo más sorprendente no es tanto que el ministro y cabeza de lista del PP en las elecciones del 20D aproveche un potente foro de universitarios para exponer sus ideas económicas o su programa político gracias a la invitación de un profesor amigo.

Lo más sorprendente es la pila de actos continuos del ministro en las islas, por lo que es fácil colegir que ni está estresado en el cargo ni éste le supone demasiado tiempo para ejercerlo. Cuando uno ve constantemente a un ministro despreocupado con tareas ajenas a su cargo y alejado de su puesto de trabajo, tiende a pensar que sus funciones son nimias y totalmente prescindibles.

Da la impresión de que hay cargos que se ejercen con el mando a distancia. Es como si Soria no tuviese mil problemas en el ministerio (desde el caro recibo de la luz hasta la necesidad de las energías renovables) y se pudiera permitir el lujo de abandonarlo cada dos por tres para dar una charla a unos amigos, reunirse con sus conmilitones, ir a la inauguración de un concesionario de coches o sentarse en el palco del Estadio de Gran Canaria.

Si un ministro no es tan importante en su cargo, ¿para qué lo nombran? Y sobre todo, ¿para qué le pagamos un pingüe sueldo?

De todas formas, a pesar de todo eso, que es evidente y de lo que solemos pasar de largo, no deja de ser muy mosqueante y llamativo que un político en activo que se vuelve a presentar como candidato en las próximas elecciones, abandone el ministerio en Madrid para viajar 2.000 kilómetros y darle la vara a un grupo de universitarios canarios gracias a la invitación de un profesor afín que le echa una mano al conferenciante ocasional para que suelte su rollo, que para más inri es académicamente evaluable.

Algo huele a podrido en Dinamarca, pero también en La Laguna, y en este caso no es culpa de los alumnos, sino de algún docente compinchado con un político amigo. La próxima vez, si tiene tanto interés en escucharlo y promocionarlo, que lo invite a cenar a su casa y que lo pague de su bolsillo. La universidad está para cosas más importantes que para escuchar mítines a menos de un mes de una cita electoral.

Las opiniones de los columnistas son personales y no siempre coinciden con las de Maspalomas Ahora.

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