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JOSÉ M. BALBUENA CASTELLANO

Exceso de deberes

JOSÉ M. BALBUENA CASTELLANO Miércoles, 04 de Noviembre de 2015 Tiempo de lectura:

Un tema polémico en el que parece que no existe un acuerdo unánime para solucionarlo es el de los deberes que determinados profesores les asignan a sus alumnos para que los realicen en casa. Existe incluso una campaña en el ámbito nacional,  para que haya una toma de conciencia por parte de los docentes y se regulen esas tareas y no supongan una sobrecarga para los escolares. La señora que dirige esta campaña, Eva Bailén, pretende recoger al menos 200.000 firmas, y hasta mantiene una web (www.los deberesjustos.com) para quienes deseen adherirse a la misma.

Una de las peticiones que hacen es que haya una coordinación entre los profesores y contacto con las asociaciones de padres, en colegio de primaria, centros de ESO o institutos para ver la forma de racionalizar estos deberes, teniendo en cuenta que son varias las asignaturas que se imparten cada día que, a su vez, necesitan un tiempo para repasar o para estudiar, sea en el centro o en el hogar. Si les marcan encima tareas en casa, poco tiempo tendrán para descansar y relajarse. Además, se da la circunstancia de que algunos de estos estudiantes realizan otras actividades extraescolares: deportes, estudios de idiomas, clases de apoyo, etc. Por supuesto, algunas no son obligatorias y podrían suprimirse, o dejarlas para épocas de vacaciones. . Además, no en todos los ambientes familiares puede el alumno recurrir a sus padres para que le echen una mano. Hay, por tanto una desigualdad a la hora de valorar lo que hacen o pueden hacer..

El exceso de trabajo extraescolar no demuestra que contribuya a mejorar la comprensión de cualquier asignatura, o de conseguir un mejor rendimiento, sino todo lo contrario.  A final, el niño, el estudiante, termina odiando los estudios y completamente estresado. ¿Qué viene después? el fracaso escolar. Pero claro, cada profesor considera, en general, que su asignatura es la más importante y que se deben hacer todos los esfuerzos necesarios para que la asimilen sus pupilos. El hecho de que un docente tenga por norma marcar muchos deberes no es señal de que sea  mejor que otros colegas.

Según la señora mencionada, promotora de la iniciativa, España está por encima de la media europea en cuanto a la realización de deberes extraescolares se refiere y se ha llegado a la conclusión también de que imponer estos trabajos  no es positivo para el rendimiento escolar. Convendría que las administraciones públicas se involucrasen también en este hecho, y a lo mejor, estaríamos en el camino correcto para evitar el alto fracaso escolar que hay en España.

Voy a terminar resaltando algunas de las consideraciones que se hacen en la campaña citada sobre los deberes justos. “Para mí, los deberes se han convertido en una intromisión de la escuela en el hogar, a veces llegan a ser tan excesivos que resultan irrespetuosos”. Añade Eva Bailén: “Cuando llegan las vacaciones y hay que echar las maletas, los libros y cuadernos, aunque las notas de los niños hayan sido excelentes, me parece que se comete una falta de respeto total hacia los niños, en primera instancia, y hacia sus familias también”.

En otro de los párrafos comenta: “Espero que estas firmas animen a los maestros que son respetuosos con los deberes, que mandan pocos, que respetan los fines de semana, las vacaciones, a seguir así, a seguir demostrando que con pocos deberes o sin ellos se puede conseguir mucho, que el tiempo en el aula y el trabajo docente en la escuela es lo que lleva a los niños a obtener buenos resultados, y no los deberes.”

Dicho esto, tengo que reconocer que la labor del profesorado es digna de elogio porque están contribuyendo a la formación de niños y jóvenes. Es una profesión delicada y vocacional. Por eso, si alguien no se encuentra a gusto en ella, sería mejor que se buscase otra ocupación. La sociedad se lo agradecería.

Las opiniones de los columnistas son personales y no siempre coinciden con las de Maspalomas Ahora.

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