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Viviendo en San Borondón

El antisemitismo en Gran Canaria

JOSÉ F. FERNÁNDEZ BELDA Ver comentarios 1 Lunes, 02 de Noviembre de 2015 Tiempo de lectura:

Con tristeza para unos, con sorpresa e incredulidad cándida para otros muchos, siempre con alegría para los activistas del espray y las manifas, en la última semana se han visto paredes  que dan a los espacios públicos llenas de pintadas...

Con tristeza para unos, con sorpresa e incredulidad cándida para otros muchos, siempre con alegría para los activistas del espray y las manifas, en la última semana se han visto paredes  que dan a los espacios públicos llenas de pintadas llamando al boicot contra Israel, ese que la propaganda palestina llama BDS: boicot, desinvesiones y sanciones. 

Unas pintadas proclaman “Canarias con Palestina”, en un obvio abuso de generalización pues en el mejor de los casos serán algunos grupos más o menos numerosos de personas que viven en Gran Canaria, no siempre canarios o españoles de nacimiento, y no necesariamente mayoritarios.  A tenor del número de asistentes a las concentraciones convocadas en otras ocasiones no puede deducirse, de ninguna de las maneras, ese sentir totalizador que pretenden esos activistas tan “artísticos”.  Por cierto, mensajes cuya limpieza es de suponer que acometerá el Ayuntamiento, tan sensible a los asuntos de limpieza y ornato público, con cargo a esas asociaciones propalestinas como responsables subsidiarias o empresas anunciantes.

Pero peor aún es cuando dicen estar con Palestina, sin aclarar con cual de ellas.  Porque que se sepa, que en estas cosas de las tribus del Oriente Medio nunca se sabe, hay dos Palestinas semireales matándose literalmente entre ellas.  Una, la de Cisjordania regida por el líder de Al Fatah Mahmud Abbas.  Y otra, la de Gaza aterrorizada sin piedad por Hamas.  También hay otra Palestina virtual e imaginada, la suma de las dos con una parte del Líbano controlada por Hezbollah, que es a la que parecen referirse los grafiteros y la prensa generalista sin entrar en pormenores.

La mayor parte de las pintadas callejeras aparecidas en Las Palmas de Gran Canaria siguen una maqueta simplista similar, cambiando únicamente el nombre de la empresa aludida: “(firma comercial) financia genocidio palestino ¡boicot!”. Al margen de que suena totalmente ridículo que Nestlé, Danone, Coca Cola, etc. financien ningún genocidio en Palestina o en cualquier otro lugar del mundo, convendría precisar algunas cuestiones de concepto.

Según los organismos internacionales, genocidio es la “aniquilación o exterminio sistemático y deliberado de un grupo social por motivos raciales, políticos o religiosos”.  Por mucho que quieran retorcer la verdad los promotores del BDS, Israel nunca ha pretendido realizar genocidio alguno.  Se ha defendido y le han obligado a entrar en guerras desde el mismo momento de su proclamación como estado, que han tenido víctimas y que sus motivaciones pudieran algunos cuestionar.  Pero jamás ha pretendido aniquilar ni exterminar a sus enemigos. Eso lo buscan con ahínco los otros, que siguen sin querer aceptar el principio de dos estados para dos pueblos.   Israel no tiene derecho a existir y los judíos tampoco.

Por lo tanto, por mucho que se quiera retorcer la realidad, son la amalgama de pueblos que la prensa llama “árabes” para simplificar, los que sí han pretendido realizar un genocidio contra los judíos, no sólo buscando acabar con el estado de Israel.  Viene al caso recordar aquella célebre frase de la presidenta Golda Meir, la abuela de Israel, en aquellos tiempos iniciales de los años 50: “Podemos perdonar a los árabes por matar a nuestros hijos. Pero nunca les vamos a perdonar el hacernos matar a los suyos”.

Las proclamas diarias de los cabecillas religiosos de Irán son elocuentes.  No son las únicas aunque sean las más incendiarias llamando a la guerra santa contra el infiel judío, o cristiano dicho sea para aclarar conceptos.  Por  ejemplo lo predicado en enero de 2012 por el principal líder religioso de la Autoridad Palestina, el Mufti Muhammad Hussein, “El destino de los musulmanes es matar judíos. La resurrección vendrá sólo después de que los judíos sean asesinados por los musulmanes”.  No habla de matar israelitas, pide asesinar judíos.

Este boicot BDS no es sólo económico, quiere ser político, académico, cultural y deportivo.  Ejemplos que debieran abochornarnos como pueblo se han visto en España, como han sido el no invitar a premios nobel a actos académicos o impedir violentamente que impartieran conferencias científicas, no políticas, por el hecho de ser judíos.  No les importa a los boicoteadores totalitarios que una buena parte de los grandes avances mundiales en medicina, informática, nanotecnología, agricultura, etc. provengan de ese valeroso pueblo, de algo más de 8 millones de habitantes, que tiene bien claro y grabado a fuego que no tiene porqué pedir perdón por no querer que los asesinen.  Menos aún ser víctimas inocentes de niños palestinos adoctrinados para asesinar con cuchillos en lecciones de matarifes aprendidas en Facebook.

Si el veto impuesto a la intervención del cantante judío Matisyahu en el Rototom de Benicàssim (Castellón) sacó a la luz la judeofobia latente de muchos dirigentes políticos españoles y su patético sectarismo, vetar la participación de equipos deportivos de Israel en eventos de esa naturaleza demuestra que el espíritu deportivo, que tiene a gala y honor ser promotor de la paz y la concordia, no figura entre los valores de estos auténticos genocidas que son los que promueven el BDS contra Israel, pero no se atreven a proponerlas contra Corea del Norte, Cuba, Siria, Irán, Venezuela (el país más peligroso del mundo), etc.   Y mucho dice de sus verdaderas intenciones cuando son los que justifican y apoyan a las  organizaciones terroristas que perpetraron la matanza en Munich de deportistas judíos en los Juegos Olímpicos de 1972, en la que fueron asesinados once atletas y entrenadores israelíes y  un oficial de la policía de Alemania Occidental a manos de Septiembre Negro, una facción de la Organización para la Liberación de Palestina, entonces liderada por Yasir Arafat.

Y lo más tragicómico es que esta campaña del BDS se hayan sumado un grupo de ONG, que demuestran que no son todo lo altruistas que dicen ser cuando recaudan fondos de las buenas gentes, sino organizaciones politizadas y judeofóbicas.  Algunas de ellas como Who Profits, Al Haq, Comité Católico contra el Hambre y para el Desarrollo-Terre Solidaire (CCFD), FIDH y la Asociación Francia Palestina Solidaridad (AFPS), que participaron activamente en la campaña contra Orange y Partner Communications por querer establecerse en la Cisjordania y dar servicios de telefonía móvil asociada a una empresa israelíta.  O el caso lamentable protagonizado por OXFAM, sobre todo para los 1.500 empleados palestinos de la embotelladora israelí establecida en Cisjordania, Sodastream, que perdieron su puesto de trabajo y que obligó a la actriz Scarlett Johansson a dejar de ser el rostro de esa ONG alegando incompatibilidad ética. 

Las opiniones de los columnistas son personales y no siempre coinciden con las de Maspalomas Ahora.

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