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No más delfinarios en las islas

Lunes, 27 de Noviembre de 2006
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dolphin_01.jpgMASPALOMAS AHORA.- La Federación Ben Magec-Ecologistas en Acción rechazó la posibilidad de "presunta crueldad" con los delfines al grupo empresarial ASPRO, propietario del zoológico, Palmitos Park, al pretender en su política de expansión instalar un delfinario en sus instalaciones del sur de la isla de Gran Canaria.  Francisco González responsable de la Comisión de Defensa Animal de dicha Federación ha manifestado que esta iniciativa empresarial no hace sino colaborar en la esquilmación y extinción de los delfines, para exhibirlos en espectáculos públicos circenses totalmente alejados de su vida natural, capturándolos en el océano con redes o pinzas que sujetan su cola o su cabeza, donde muchos mueren por el shock en el momento de la captura, otros son heridos gravemente y abandonados en el mar, pues ya no sirven para su objetivo comercial. También en estas crueles capturas separan a las madres de sus crías, ocasionando experiencias traumáticas para ambos. De las capturas para los delfinarios del mundo, se calcula que menos del cincuenta por ciento llegan vivos a sus destinos.   Los ecologistas recuerdan las palabras del oceanógrafo francés, Jacques Cousteau que dijo que “Ningún acuario, ningún estanque en algún parque marino, sin importar su tamaño, puede reproducir las condiciones del mar". Y ningún delfín que en ellos habite puede ser considerado normal” Cousteau y su hijo, Jean Michel, juraron no volver a capturar ningún animal marino, después de ser testigos de la captura de un delfín, quien al verse atrapado en un estanque golpeó su cabeza contra la pared, una y otra vez, hasta morir. Esta Federación considera que los zoológicos acuáticos con delfinarios solo pretenden sacar beneficios económicos a costa del sufrimiento de los delfines, ya que consideran que los delfines nadan de 150 a 200 kilómetros al día, pero en cautiverio en un estanque repleto de cloro que les daña gravemente sus ojos, no superan los 7 metros, además de no superar los 10 0 12 metros de profundidad y en libertad suelen llegar hasta los 600, 700 metros. González comentó también “que el cruel “entrenamiento” de los delfines para que lleguen a conseguir las proezas que tanto entusiasman al público y que vemos en los shows, consisten en privarlos de alimento. Si no hacen los ejercicios no hay comida, reservándoles el sesenta por ciento de la comida para después de la función. El personal que trabaja en un delfinario nunca puede decir públicamente que un delfín ha muerto, se les prohíbe y las bajas se reponen rápidamente, teniendo en cuenta que la vida de un delfín en cautividad no supera el año. Por ejemplo en la serie televisiva Flipper, cuyo protagonista era un delfín, que en realidad era una hembra, murieron 20 ejemplares, debido a enfermedades y a los malos tratos generalizados en todos los delfinarios del mundo”. Según los datos extraídos del estudio periodístico, “La verdad de los delfinarios”, de la revista digital “En buenas Manos”, otro problema de la cautividad en delfinarios es que el sistema de ecolocalizacíon de dichos mamíferos no funciona en los estanques, las ondas rebotan en las paredes (cosa que no ocurre en el mar) produciéndoles gravísimas perturbaciones, además los delfinarios utilizan productos químicos para el agua que dañan su delicada piel y sus ojos, el exceso de trabajo, la deficiente alimentación, el volumen excesivo de la música y los espectadores, el aislamiento, el cruel “entrenamiento” y otros inconvenientes conducen inevitablemente a la permanente tristeza y a la muerte a los delfines cautivos. Ben Magec-Ecologistas en Acción hace un llamamiento a los ciudadanos y ciudadanas de Canarias a que no acudan a dichos espectáculos basados en la utilización y maltrato de otros seres vivos para lucro personal, en unos tiempos en que a través de documentales podemos ver en cualquier canal de televisión como vive cualquier animal en su estado natural y en libertad. Otra opción para ver delfines en libertad es participar en los viajes cortos de algunas empresas (no todas) sostenibles y respetuosas con el medio, que se organizan en el sur de Gran Canaria y Tenerife, donde a través de catamaranes se pueden avistar delfines o ballenas.
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