ICONOCLASTIA
No somos ni Romeo ni Julieta
El ministro tiene el don de hipnotizar a sus subordinados en el partido, casi tanto como Romeo Santos, el rey de la bachata, hizo con los suyos en el concierto de Maspalomas del pasado domingo.
Desconocemos si Soria se bebió una pócima mágica o algún cubata de más cuando pronunció ante sus seguidores la frase “el PP está en su mejor momento” en la inauguración de la sede de campaña del PP en la capital grancanaria. El hombre se vino arriba y quiso vender la moto a sus desconsolados correligionarios, queriendo mostrar falsamente la moral del Alcoyano a sus hinchas que ya se barruntan una próxima y estrepitosa derrota.
El ministro tiene el don de hipnotizar a sus subordinados en el partido, casi tanto como Romeo Santos, el rey de la bachata, hizo con los suyos en el concierto de Maspalomas del pasado domingo.
Que haya 17.000 personas que no protesten al unísono y de forma trepidante por la demora de casi tres horas en el inicio del concierto es como para hacérselo mirar. Un tipo que sube al escenario con un micrófono de oro, que viaja en jet privado y que exige 300 toallas a la organización no puede estar muy bien de la chaveta. Si encima de eso se proclama el rey de la bachata y les dice a sus fans que son sus soldados, a lo que estos contestan “sí, bwana”, entonces la cosa es para mear y no echar gota.
El hombre, creyéndose original, soltó el tópico que todos los foráneos lanzan cuando pisan esta tierra efímeramente: “Adoro las islas y sobre todo la belleza de sus mujeres”, comentó sin rubor. Algunos ya no saben qué decir para quedarse con la gente, sobre todo después del cabreo por el retraso injustificado de un concierto cuyas entradas no eran además nada baratas. En todo caso bachatas.
Soria, como un Romeo Santos de Telde, también les cuenta a sus fans, que son legión aunque algo más maduritos, que es el rey del PP y que ellos son sus súbditos, a lo que los militantes contestan muy obedientemente que sí, que lo que él quiera, que para eso es su amado líder.
Es tanto el tiempo que el ministro pasa fuera de las islas que un día le va a ocurrir como a Romeo, que va a gritar a la concurrencia que adora las Canarias, como dicen los godos: a las islas y a sus mujeres, para seguir con el tópico.
Al rey del PP isleño se le está pasando el arroz y a sus seguidores se les está poniendo el pelo cano y la cara llena de arrugas. A la derecha española ha llegado un nuevo Romeo, el líder de Ciudadanos, Albert Rivera. Los empresarios del Ibex 35 han empezado a hacer la ola a la nueva derecha, la que huele a Nenuco aunque se apoye en las mismas ideas.
Rivera tiene la ventaja de la juventud que aún no se ha corrompido, pero que tampoco se ha vacunado contra la lacra. Por lo pronto en su visita a Gran Canaria no pidió 300 toallas para su séquito, aunque empresarios había en fila india para regalárselas. Al nuevo Romeo de la política no le faltan financiadores. Lo que hay que ver ahora es a cuántas julietas es capaz de enamorar.
Las opiniones de los columnistas son personales y no siempre coinciden con las de Maspalomas Ahora.









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