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La noria de la cárcel y sus carceleros

Jueves, 20 de Septiembre de 2007
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La cúpula policial que investiga los supuestos casos de corrupción en las dos capitales del Archipiélago vuelve a la carga. Anteayer, el periódico "La Provincia" deslizó las próximas detenciones de los tres últimos alcaldes de San Bartolomé de Tirajana, Marco Aurelio Pérez (PP), Conchi Narváez (PSOE), y Jose Juan Santana (NC). No es necesario ser muy listo para averiguar la fuente principal por la que mana la información. Habrá quien convenga que al fin y al cabo seguimos donde estamos; es decir, en pleno proceso electoral y que, desde luego, sería un bingo apoteósico para el Partido Socialista lograr la mayoría de los quince diputados en disputa y, al mismo tiempo, que CC no rebase los dos parlamentarios y, por lo tanto, pierda el grupo y se dirija hacia una crisis de resultados imprevisibles, que podría derivar en la expulsión del Gobierno del PP o en una moción de censura, tal vez en una guerra interna entre nacionalistas disconformes, quizás en un agotamiento sucesivo de las tesis isloteñistas que, prácticamente, le darían el poder en bandeja a la coalición PSOE-NC, con el apoyo de los desgajados de CC. Este argumento prescinde por completo de la "teoría de la casualidad" y defiende un removimiento de los cimientos del actual status quo por parte de los socialistas. No es que jueces, fiscales, y policía estén de acuerdo para implicar a enemigos políticos para destrozarles su imagen, es, simplemente que el Estado, y sus representantes, utiliza sus armas contra aquellos que no se avienen a sus razones. Y de sobra sabemos que las "razones" entre PSOE y la coalición PP-CC están soberanamente enfrentadas en casi todo, y raro es el día en que no se cruzan invectivas, insultos varios, rabia infinita. En el principio estuvo Pacuco Guedes, concejal socialista durante muchos años en el Sur de Gran Canaria. Se le avisó desde los periódicos que se le iba a detener y entonces determinados enviados de su partido se presentaron en su cara para sugerirle que se fuera de la organización fundada por Pablo Iglesias y que por decencia dimitiera. Se negó Guedes y, sorprendentemente, pasaron los días y no se le detuvo. Pero el PSOE se puso duro con él. Empezó a quitarle atribuciones, delegaciones, y a atribuirle papeles secundarios. Guedes, ya caliente con los suyos, llevado por el deseo de venganza, por la sensación de ninguneamiento, se colocó abiertamente con el PP en una votación trascendental sobre el futuro del municipio: el plan general. Aquello le costó la apertura de un expediente y su posterior expulsión. Pasaron muchos meses y, sorprendentemente, pese a los múltiples anuncios, Guedes seguía vivito y coleando. Hasta las elecciones. Pocas semanas después, cuando el citado Guedes ya no mantenía vinculación alguna con el PSOE, a mediados de julio, con las vacaciones en la mente de casi todos, la policía vino a buscarle, a él y al empresario Alejandro Mazzoti, los dos supuestamente conchabados en un delito de cohecho. Guedes está en la cárcel, pero nadie puede decir que el que mora en el calabozo es un miembro del PSOE. ¿Casualidad o estrategia puñeteramente política? Ahora se supone que Guedes ha "cantado". De repente la investigación cae en la cuenta de que toda la responsabilidad de las hipotéticas acciones de Guedes no son suyas, por cuanto lo firmado, o sea, lo que vale ante los tribunales, lleva la rúbrica de cualquiera de los tres alcaldes con los que trabajó el concejal. Y qué casualidad, entre ellos figura Concha Narváez, la bandera socialista para los pasados comicios. ¿Qué ocurre, que la justicia es tan poética y ciega que los que mecen la cuna están dispuestos llegar hasta el final de los finales aunque caigan miembros de la cofradía suya?... Cada uno es libre de pensar y de opinar lo que quiera pero cualquier observador imparcial con conocimiento de causa sabe de sobra que Narváez no gustaba a una parte influyente de su partido, entre otras razones porque no era lo suficientemente flexible con las recomendaciones que se le hacían sobre el disputadísimo plan general_, yo diría que el plan general más "enriquecedor" de todo el Archipiélago, en el que se juegan cientos de millones de euros portaviones colosales como Eustasio López, Santiago Santana Cazorla, y Angel Luis Tadeo, entre otros. Consecuencia: ya se habla de moción de censura, que era lo que algunos buscaban. El dinero, evidentemente, escucha las conversaciones entre los factótum de las dos anteriores. Por cierto, el que no abre la boca es el ex alcalde conservador, Marco Aurelio Pérez, al que hacen receptor de cierto mensaje en el que se le comunicó que el silencio en estos momentos críticos es reparador si no quiere que los que presuntamente tienen pruebas en su contra las utilicen.
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