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ANTONIO GARZÓN

La demonización electoral(ista) del Turismo

ANTONIO GARZÓN Domingo, 22 de Febrero de 2015 Tiempo de lectura:

Ahora, a pocos meses de las elecciones regionales, algunos partidos políticos están introduciendo estos reproches en sus programas electorales, de manera que tenemos asegurada en primavera una campaña política que va a demonizar al sector que sostiene la economía canaria

El sector turístico de Canarias está siendo objetivo desde hace algún tiempo de constantes reproches desde la Administración: que "no contrata los suficientes empleados", que "explota a los trabajadores", que "no crea riqueza local", etc. Ahora, a pocos meses de las elecciones regionales, algunos partidos políticos están introduciendo estos reproches en sus programas electorales, de manera que tenemos asegurada en primavera una campaña política que va a demonizar al sector que sostiene la economía canaria. La mayoría de los partidos tradicionales han revelado su intención de aumentar la carga impositiva al sector, sea a través de un nuevo impuesto o de una mayor intervención en la gestión empresarial. Esto lo han mostrado, por ejemplo, las declaraciones de candidatos a las primarias regionales del PSOE el pasado mes de octubre: uno se mostraba a favor de una tasa turística y una regulación de las plantillas de personal hoteleras, eso sí, sin llegar a “nacionalizar el sector” (laopinion.es, 16.10.14); otro candidato compartía la imposición de plantillas mínimas, pero “sin romper con este sector”, y se mostraba a favor de regular una menor dependencia de los turoperadores, los cuales son vistos por los candidatos como agentes que restan riqueza a Canarias.

¿Estamos ante discursos objetivos con medidas realistas o ante puro populismo electoralista? En anteriores posts ya había comentado la imposibilidad de regular los estándares de Todo Incluido (ver: “¿Regular la oferta del Todo Incluido?”) y el grave atentado contra la libertad de mercado que supondría una regulación de las plantillas mínimas hoteleras (ver:”¿Es posible regular por ley el personal de los hoteles?”), por lo que este post lo centro en el análisis de la reciente propuesta de una tasa turística, algo que parecen respaldar al menos dos formaciones políticas.

¿Una tasa turística para Canarias?

Durante esta semana la formación Nueva Canarias (NC) ha enviado una Proposición de Ley a la Cámara para la implantación inmediata de una tasa turística en Canarias. Este post trata cuatro cuestiones que los promotores de la iniciativa no parecen haber tenido en cuenta:

1) ¿Está justificada la euforia por los récords turísticos?

La citada Propuesta de Ley argumenta: “…el sector turístico es el único que está teniendo unos resultados económicos positivos por lo que parece razonable que se le pida un esfuerzo…en el 2014 se ha batido el récord del número de turistas, superando los 13 millones, y también ha habido récord de facturación turística..”. Es decir, se aplica la lógica de: ‘al que le va bien, como indican los récords, que reparta riqueza para los demás’. Pero, ¿al Turismo realmente le va tan bien? En primer lugar, es necesario matizar que los grandes titulares de récords de visitantes no son aplicables a Gran Canaria, que aún no ha logrado superar el récord del año 1999, el cual está en 3.136.262 visitantes extranjeros, si bien en el 2014 le faltó poco para ello (2014= 3.131.638).
Por otro lado, si contemplamos los visitantes a nivel regional sí se han batido récords seguidos, el último en el 2014 con 11,47M de visitantes extranjeros, que son más de un millón que el récord del inicio de milenio (año 2001: 10,14M). Esta distancia entre el 2001 y el 2014 se reduce a aprox. un millón si consideramos también los turistas nacionales (total turistas 2001= 12M / 2014= 12,99M). Por tanto, después de 13 años Canarias ha incrementado en 1M su número de turistas (+8%), sin olvidar que una parte de ellos son “prestados” debido a la Primavera Árabe y otra parte (posiblemente más de 1,5M en 2014) sean turistas de alquiler vacacional, modalidad alojativa que apenas (o no) tributa y apenas (o no) crea empleo reglado. Desde este punto de vista, ¿realmente está justificada la euforia por los récords de llegadas? (Recordemos que en el mismo periodo 2001-2014 el competidor Turquía ha aumentado de 10M a 36M sus visitantes).  

También el récord de facturación turística al que alude la propuesta de NC permite una doble interpretación. Ciertamente, el récord de 12.444 M€ de gasto total turístico extranjero en el 2014 es un dato histórico. Sin embargo, este máximo histórico se debe únicamente al mayor número de visitantes, pues en 2014 tanto el gasto diario por turista (110€) como el gasto por estancia del turista (1.084€) han bajado con relación al 2013 (un 2,5% y un 1,4%) y si lo comparamos con los datos del 2001 vemos que, si bien el gasto diario en el 2001 (antes del euro) era inferior (99,96€), el turista gastaba más en su estancia completa: 99,96€*11,37(estancia media 2001)= 1.136€ (contra 1.084€ en el 2014). Desde este ángulo también la euforia con respecto al récord del gasto turístico adquiere otro matiz. Por tanto, basarse en los recientes récords turísticos para ver ahora al Turismo como a una ‘vaca lechera a la que ordeñar’ podría carecer de fundamento realista.

2) ¿Es el momento adecuado para aplicar una tasa de pernoctación?

Para quien la está planteando evidentemente lo es, dado su efecto electoral(ista), pero desde el punto de vista económico no lo es en absoluto. Cualquier nuevo gravamen al Turismo aumenta su precio y hace menos competitiva la oferta canaria, que ya de por sí tiene que competir con destinos con menores distancias de vuelo  (ej. Turquía tiene un tercio menos de tiempo de vuelo desde Centroeuropa) y estructuras de costes empresariales menores. Recordemos que hace dos años Canarias aumentó el impuesto indirecto (IGIC) en un 40% (del 5 al 7%) y no hay previsiones de que vuelva a bajar, a pesar de que el sector turístico reclama un IVA diferenciado. Asimismo, hay que tener en cuenta que el Gobierno central no ha aplicado hasta ahora una bajada lineal de las tasas aéreas en la temporada baja de Canarias (en Baleares sí lo hizo) y ahora, con la privatización parcial de AENA, prácticamente queda descartada cualquier futura reducción de las tasas aeropuertarias (aunque, al menos, las ha congelado).

Además, hay claros indicios de que en el 2015 los visitantes a Canarias disminuirán con relación al 2014 (a pesar de los buenos datos de enero y febrero). Ya se contabilizan tres meses seguidos de retrocesos en los mercados escandinavos y ruso, ambos por encarecimiento del paquete de viaje por las devaluaciones de su moneda. Mientras tanto, Egipto y Túnez se recuperan, Grecia augura una buena temporada al respaldo de grandes TTOO tras su récord histórico en el 2014 (siempre que Syriza no desestabilice el sector turístico griego) y Turquía continua su expansión, planteándose bajadas de precios por la pérdida de uno de sus principales mercados, el ruso. Sin duda alguna, no es el momento para encarecer artificialmente el producto canario.

3) ¿La tasa es "un gasto adicional muy pequeño"?

La propuesta de NC argumenta que el gasto para el turista sería muy pequeño (aprox. 1€) en relación a su gasto medio diario (110€). Ciertamente es menos del 1% de su gasto diario, pero no se trata del importe sino del efecto psicológico. El Informe CATPE sobre competitividad turística de Canarias (junio 2014) expone lo siguiente al respecto: "En uno de nuestros principales mercados emisores de la Eurozona, Alemania, se palpa un malestar por verse como los principales "financiadores" de otros miembros de la Eurozona...El ciudadano alemán tiene actualmente una sensibilidad extrema hacia más desembolsos hacia países del sur. Una tasa de pernoctación canaria sería situada en el contexto de los recortes presupuestarios, lo cual es de prever que contaría con el rechazo del cliente alemán, independientemente del importe que se pretenda cobrar por pernoctación. Los efectos negativos de una tasa canaria podrían ser exponencialmente superiores al hecho aislado de una subida de precios".

Los planificadores suelen hacer comparativos con ciudades de turismo urbano que han introducido una tasa turística (p.ej. Nueva York), pero sería necesario comparar los efectos con destinos vacacionales de sol y playa, lo cual nos hace recordar el impacto negativo que tuvo en el sector turístico balear la ecotasa del 2002, que tuvo que ser suprimida un año después. Si buscamos implantaciones recientes de tasas turísticas entre nuestros competidores directos de sol&playa, vemos que Túnez ha introducido en octubre del 2014 una tasa de 13€/turista que se paga a la salida del país. Su efecto en la demanda es aún incierto. Egipto hace años que tiene una tasa turística de 25$/turista, menos perceptible para el cliente al ser recaudada en el mismo billete de avión por la líneas aéreas (recordemos que Egipto, por otro lado, subvenciona las plazas aéreas libres de las compañías para mantener las conexiones). ¿No sería mejor para Canarias desistir de la tasa y aprovechar el acercamiento en precio que ello le permitiría a estos países que de por sí tienen ventajas estructurales en precios que nosotros nunca lograremos?

En cuanto al objetivo recaudatorio, con la tasa canaria se pretenden recaudar 80-90M€ anuales, lo cual podría ser ingresado de otra manera reduciendo las duplicidades burocráticas y/o suprimiendo entes públicos superfluos (TV autonómica, policía canaria, etc.). Según el Informe Impactur 2013, el Turismo recauda en Canarias 1.524 M€ anuales vía impuestos. Tal como dicen las patronales canarias: "no se trata de producir, por la vía de un gravamen, más ingresos procedentes del turismo, sino de gestionar mejor los que ya se generan". Pues, ¿cómo explicarle a los turistas que nos financien, por ejemplo, el nuevo Edificio de Usos Múltiples de Santa Cruz?

4) ¿La tasa como potenciador de la oferta alojativa ilegal?

Sin duda, el efecto más perverso de una tasa turística sería la ventaja competitiva que obtendrían los alojamientos no reglados, al no estar obligados a pagarla. Actualmente el Gobierno canario está regulando el alquiler vacacional, si bien el borrador del decreto contempla una regulación tan "laxa" que posiblemente potenciará la construcción de viviendas destinadas al uso vacacional y, en el peor de los casos, las bajas de complejos turísticos reglados para ser explotados por la vía del alquiler vacacional, dada su baja tributación y los casi inexistentes requisitos cualitativos y de seguridad. Si bien el decreto contempla la obligación de declarar el nombre de cada turista, es previsible que esta declaración no siempre se cumpla y que una gran parte de los alquileres vacacionales sigan operando sin licencia al margen de la ley, por lo que una tasa turística les otorgaría una mayor ventaja en precio contra la oferta reglada, que es la que genera empleo legal y que sí tendría que pagar la tasa. En definitiva, la implantación de una tasa turística podría conllevar efectos negativos de impredecible magnitud para el Turismo.

Las opiniones de los columnistas son personales y no siempre coinciden con las de Maspalomas Ahora.

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