
Ahora que el Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana intenta regular el acoso en la vía pública una vez más, no sería mala idea que ordene la vigilancia en determinados espacios donde estas mujeres del vecino continente acosan, molestas, roban y en general consiguen que muchos visitantes no regresen. Un problema que no es nuevo ya que año tras año se repite. Lo único que cambia es la intensidad, o la desaparición de algunos puntos concurridos pero ocultos, para aparecer en otros. Atacan a cualquiera y no distinguen entre parejas o familias, donde en este último caso hemos sido testigos de escenas desagradables. La mano dura parece que podría solucionar este problema, sobre todo ahora que se ha demostrado con los vendedores de "partys", tiketeros y otros elementos de la vía pública. Entiendase mano dura a la simple aplicación de la normativa vigente y a la actuación policial como agentes de la autoridad.
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