El Cabildo de Gran Canaria dio hoy por extinguido el incendio que provocó un vigilante forestal el pasado 27 de julio, un fuego que quemó unas 16.000 hectáreas de monte
y que afectó a cuatro municipios de la isla, lo que obligó a realizar miles de desalojos.
Así lo confirmaron a Efe fuentes de la corporación insular, que indicaron que las brasas y los rescoldos que han permanecido activos desde que fue controlado el incendio, el pasado 1 de agosto, han impedido hasta ahora declarar su total extinción.
Sólo en cuatro ocasiones anteriores se han registrado en Gran Canaria temperaturas tan elevadas y una humedad tan escasa como las existentes durante los días de este incendio, según destacó este jueves el presidente del Cabildo de Gran Canaria, José Miguel Pérez.
En los últimos 57 años, únicamente durante los veranos de 1982, 1990, 1994 y 1995 hubo condiciones similares a las de éste, con una humedad ambiental inferior al 20 por ciento y temperaturas superiores a los 40 grados, tal y como indica un estudio de la corporación insular.
El Cabildo calcula que este fuego quemó unas 16.000 hectáreas de la isla, incluidas áreas forestales y otras que no lo son, aunque los datos finales no se conocerán hasta dentro de unos días.
La previsión de los técnicos de Medioambiente de la institución es que los pinares quemados, entre ellos el 10 por ciento de los centenarios que pertenecen a la Reserva de Inagua, se regenerarán en dos o cuatro años y el sotobosque en uno o dos años.








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