Las promesas (electorales) de Rajoy
Titular que los adeptos al régimen pepero compraron sin duda alguna
Mariano Rajoy nos promete que 2014 va a ser el año del inicio de la
recuperación, titular que los adeptos al régimen pepero compraron sin duda
alguna, a pesar del claro riesgo a contraer una enfermedad contagiosa tras
ingerir un producto que no tiene, de raíz, muy buena pinta. No hay signos
en el ciudadano de a pie que indique que las cosas vayan mejor y basta con
remitirse a los datos del desempleo. Poca o ninguna esperanza hay para
quienes siguen esperando una llamada para poder trabajar, aunque sea en un
puesto a media jornada, pero lo suficiente para al menos asegurarse tres
comidas calientes al día.
No podemos olvidar que dentro de cinco meses tenemos elecciones europeas
que, aunque no dejan de ser de segunda o tercera línea, acaban por
demostrar una tendencia en lo que puede ser el próximo encuentro con las
urnas, en 2015, que además será doble, puesto que tocan
autonómicas-municipales y generales, unos huesos bastante duros de roer por
parte de un Ejecutivo al que los sondeos no le son demasiado favorables
(aunque sigue contando con el hecho de que su máximo rival, el PSOE,
tampoco remonta en las encuestas).
Es obvio que al PP no le queda otra que prometer auténticas quimeras para
intentar convencer tanto al electorado propio como al ‘prestado’ de que es
posible salir de la crisis, de que los seis millones de parados no volverán
a registrarse, de que tal vez al final de la legislatura se esté más cerca
de los 4 que de los 5 millones de desempleados, de que nuestros estudiantes
estarán recibiendo una educación de calidad, de que nuestra atención
sanitaria está entre las mejores del mundo, de que somos un país de
oportunidades…pero lo que sucede es que el personal está harto de escuchar
falsos anuncios y lo que quiere son realidades contantes y sonantes.
Hay quien mantiene la idea de que en Génova 13 y en Moncloa dan por
descontada una derrota más o menos palpable en las elecciones europeas,
pero es algo que no les inquieta en exceso ya que consideran que recibido
el castigo en este primer semestre, queda un año para darle la vuelta a la
tortilla en los comicios locales y casi 18 meses para conseguir lo mismo en
la cita nacional. Me da a mí que ni Arguiñano, Chicote y los cocineros de
Masterchef conseguirían despegar ahora mismo esa tortilla que parece
fuertemente agarrada por la cara del fracaso.
recuperación, titular que los adeptos al régimen pepero compraron sin duda
alguna, a pesar del claro riesgo a contraer una enfermedad contagiosa tras
ingerir un producto que no tiene, de raíz, muy buena pinta. No hay signos
en el ciudadano de a pie que indique que las cosas vayan mejor y basta con
remitirse a los datos del desempleo. Poca o ninguna esperanza hay para
quienes siguen esperando una llamada para poder trabajar, aunque sea en un
puesto a media jornada, pero lo suficiente para al menos asegurarse tres
comidas calientes al día.
No podemos olvidar que dentro de cinco meses tenemos elecciones europeas
que, aunque no dejan de ser de segunda o tercera línea, acaban por
demostrar una tendencia en lo que puede ser el próximo encuentro con las
urnas, en 2015, que además será doble, puesto que tocan
autonómicas-municipales y generales, unos huesos bastante duros de roer por
parte de un Ejecutivo al que los sondeos no le son demasiado favorables
(aunque sigue contando con el hecho de que su máximo rival, el PSOE,
tampoco remonta en las encuestas).
Es obvio que al PP no le queda otra que prometer auténticas quimeras para
intentar convencer tanto al electorado propio como al ‘prestado’ de que es
posible salir de la crisis, de que los seis millones de parados no volverán
a registrarse, de que tal vez al final de la legislatura se esté más cerca
de los 4 que de los 5 millones de desempleados, de que nuestros estudiantes
estarán recibiendo una educación de calidad, de que nuestra atención
sanitaria está entre las mejores del mundo, de que somos un país de
oportunidades…pero lo que sucede es que el personal está harto de escuchar
falsos anuncios y lo que quiere son realidades contantes y sonantes.
Hay quien mantiene la idea de que en Génova 13 y en Moncloa dan por
descontada una derrota más o menos palpable en las elecciones europeas,
pero es algo que no les inquieta en exceso ya que consideran que recibido
el castigo en este primer semestre, queda un año para darle la vuelta a la
tortilla en los comicios locales y casi 18 meses para conseguir lo mismo en
la cita nacional. Me da a mí que ni Arguiñano, Chicote y los cocineros de
Masterchef conseguirían despegar ahora mismo esa tortilla que parece
fuertemente agarrada por la cara del fracaso.
Las opiniones de los columnistas son personales y no siempre coinciden con las de Maspalomas Ahora.









Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.89