Si a un ateo o a un islamista se le hubiera ocurrido decir
en público que "la curia es la peste del Vaticano" o que "la
corte del papa es la lepra del pasado", muchos católicos lo habrían
tildado de loco, de necio o de malvado. Algunos incluso habrían montado una
campaña para crucificarlo o ponerlo en la picota.
Sin embargo, como el que se ha atrevido a pronunciar esas
frases es el propio papa Francisco, los católicos más acólitos se la han tenido
que enfundar por obediencia debida. Es inaudito, claramente revolucionario,
opinar de esta forma en el seno de una institución doblemente milenaria y tan
conservadora, incluso reaccionaria, sobre todo cuando se hace desde su misma
cúspide.
Es verdad que en sus orígenes no lo fue. De hecho a
Jesucristo se le calificó de revolucionario en su época, casi igual que ocurre
con el papa argentino. Resulta divertido ver ahora cómo los dirigentes más
carcamales de la Iglesia española, empezando por Rouco Varela, se muestran
obedientes y solícitos con el mensaje nuevo del papa, aunque lo hagan a
regañadientes y se les note en el rostro la desaprobación que tratan de
disimular hipócritamente con sus palabras.
Ahora tienen que tragarse el discurso que han proclamado en
las últimas décadas porque su nuevo jefe les ha roto los esquemas. Francisco,
que asegura que nunca ha sido de derechas ni boxeador, está noqueando a sus
subordinados más seniles y anticuados a diestro y siniestro.
Porque una cosa es ser beato y otra estar beodo. No hay
peor ciego que el que no quiere ver que los tiempos están cambiando.
Las opiniones de los columnistas son personales y no siempre coinciden con las de Maspalomas Ahora.
Lupe | Sábado, 12 de Octubre de 2013 a las 12:19:58 horas
Está tardando mucho el papa Francisco para quitarnos de encima a ese retrógrado que es Rouco Varela, Los tiempos, efectivamente, están cambiando.
Accede para votar (0) (0) Accede para responder