ICONOCLASTIA
Parió la abuela
Como no teníamos suficientes cuernos en la televisión
Con estas exhibiciones patrias es fácil entender por qué hay tantos nacionalistas e independentistas en España, como los que han hecho la cadena humana en Cataluña. En Canarias el Parlamento prohibió estos bochornosos espectáculos, pero a ellos les importa un cuerno.
Aquí somos muy de vender la piel del oso antes de cazarlo, como se ha visto con la eliminación de Madrid, a la primera, como sede olímpica, cuando las autoridades, los medios de comunicación y una parte importante del pueblo llano, seguramente influidos por los otros, daban por hecho la elección de la capital española tras infravalorar a Tokio y Estambul.
Nuestra reacción no fue aceptar la derrota con deportividad, como exige el espíritu olímpico, sino llamar mafiosos, piratas y mal nacidos a los miembros del COI, que hasta unos minutos antes no fueron vituperados ni descalificados por ningún compatriota. Hijos de puta fue el calificativo más suave que se les dedicó, además de traidores.
Pero bueno, volviendo al tema de los cuernos, traiciones y engaños. Después de varios años de ausencia en la programación televisiva de la cadena pública estatal, ha vuelto el toreo a la caja tonta. Y lo ha hecho por la puerta grande, o sea, por la primera. La 1 ya emitió el fin de semana un bodrio de corrida que además retrasó el inicio del telediario de esa noche. Las malas noticias económicas y de corrupción pueden esperar a que el torero mate a la última bestia. Vivan las prórrogas taurinas.
Cualquier día de estos ponen en horario infantil las imágenes en directo de la actividad febril de un matadero (el despiece después de la corrida) para que los niños se vayan familiarizando con la sangre y las moscas. Me encantan los toros, esos hermosos animales. Lo que no me gusta es el toreo.
Las opiniones de los columnistas son personales y no siempre coinciden con las de Maspalomas Ahora.









Minerva | Viernes, 13 de Septiembre de 2013 a las 19:54:54 horas
Toros sí, corridas no. No a la barbarie, si a la civilización.
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