Nuevo curso político sin la lección aprendida
Tras el parón vacacional, también las actividades sociopolíticas recuperan la atención y el vigor.
Entra septiembre y con él se reinicia la actividad estudiantil. Tras el parón vacacional, también las actividades sociopolíticas recuperan la atención y el vigor. Pero mientras que en el ámbito de la enseñanza los nuevos cursos presuponen haber superado los retos y objetivos del periodo anterior, en el mundo político esta condición no está ni mucho menos que asegurada.
A nivel internacional, las organizaciones de gobernanza transnacional siguen apoyando el desbarajuste de la desregulación de la economía y sus agentes a pesar de su incapacidad para promover la equidad y bienestar generales, del “pisotón” ecológico que causa la zonificación planetaria de la producción mundial, del insostenible despilfarro energético del trasiego intercontinental de mercancías y de los impedimentos a las políticas de recuperación económica locales que impone.
Por si fuera poco, en un asunto tan grave como es la agresión bélica entre Estados, la comunidad internacional vuelve a asistir al esperpento de que un presidente del gobierno norteamericano, hipócrita, selectiva y convenencieramente, se “rasgue las vestiduras” para atacar otro país, esta vez, Siria. Barack Obama -vergonzante premio Nobel de la paz- pretende “resolver” bélicamente el círculo vicioso, ampliamente promovido por EEUU, y que traen de la mano las ínfulas militaristas y los intereses comerciales armamentísticos. Dentro de los territorios soberanos y en las relaciones internacionales el auténtico problema a solucionar es la imposición “a sangre y fuego” de jerarquías a las poblaciones, no sus consecuencias.
Las “causas verdaderas” de toda especie que pretenden justificar la violencia y dejar impunes los atentados contra la dignidad y la seguridad de las personas, ya no resultan creíbles. Pues, en cada agresión, son las poblaciones desarmadas las que ponen la mayoría de los muertos y las que sufren las mayores calamidades, mientras que los sistemas de poder, tras los armisticios, son remozados a beneficio de los tiranos de turno.
A nivel nacional, la generalidad de los medios de información más influyentes siguen con la consigna de primar la distracción sobre el reconocimiento y el maquillaje sobre la regeneración: mucho espectáculo de ficción y deportivo y casi nada de reflexión crítica; mucha atención al “caso Bárcenas” y pocas explicaciones sobre el sistema de corrupción que hace posibles ese y tantos otros casos; mucho estudio sobre las cifras macroeconómicas y poca dedicación a impedir la precarización socioeconómica real y generalizada.
La versión autonómica de esa conducta institucionalizada, en una comunidad tradicionalmente abandonada a su suerte “en las duras” y expoliada de sus recursos “en las maduras”, sitúa nuestras problemáticas sociales en niveles trágicos.
El más que contrastado desdén de las élites políticas y económicas, en conjunto, hacia los intereses de la gran mayoría, las invalida como agentes de la reconstrucción del anhelado orden democrático de derecho y social. Urge una reedición de los pactos por el interés general, consensuados por los agentes políticos, económicos, sindicales y sociales en la Transición Democrática. Ahora, con participación democrática y transparencia plenas y con refrendos populares vinculantes, ya que ha sido la irresponsabilidad ante la ciudadanía de las cúpulas administradoras la que nos ha traído la ruina presente.
Esa es una lección que deberíamos dar por aprendida si queremos iniciar el nuevo curso con provecho.
Xavier Aparici Gisbert, filósofo y emprendedor social.
http://bienvenidosapantopia.blogspot.com
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