Viviendo en San Borondón
“Por GC sí podemos” ¿pero qué podemos?
JOSÉ F. FERNÁNDEZ BELDA
Lunes, 22 de Julio de 2013 Tiempo de lectura:
El mundillo isleño que se moviliza por Internet anda algo “sulivellado” con un documento promovido por el Cabildo Insular de Gran Canaria
El mundillo isleño que se moviliza por Internet anda algo “sulivellado” con un documento promovido por el Cabildo Insular de Gran Canaria, que para hacerlo así como más trascendente y trompetero, se ha dado forma de arenga o manifiesto popular, redactado en un politiqués tan genérico o vaporoso como el éter, valga la redundancia. De “popular” en el sentido genérico de por y para la ciudadanía, no como propuesta del partido político que lo impulsa, probablemente con toda la razón del mundo, cuando cada uno interpreta el texto no por lo que puede leerse, sino por lo que cada quisque cree, o le gustaría creer, que dice.
Está encabezado por el eslogan que hizo furor en la campaña presidencial de Barakc Obama, el celebérrimo “Yes, We can”, “Por Gran Canaria, sí podemos. Y juntos será más fácil”. Así mismito, sin recurrir al principio de economía del lenguaje, por si se malinterpretara quienes son los del podemos, se añade un (todos) juntos para inducir la idea de que se habla por todos los ciudadanos de Gran Canaria de forma incluyente, votantes por razón de edad ¡of course! Prueba evidente de que la frasesita de marras del diccionario “obamés” sirve para un roto y un descosido, es que la usa y la manosea cualquier grupo social, normalmente reivindicando algún privilegio para su asociacion autodenominada “colectivo de (tal o cual cosa)”. Ejemplos a carretadas nos ofrece Mr. Google, que también incluye este manifiesto.
El grave problema de este tipo de documentos, que acaban en los empolvados archivos o enmarcados en algún despacho oficial, es que, con el paso del tiempo, no sirven para nada concreto, pues nada concreto pretenden concretar. Apelan a los sentimientos y no a la razón. Por eso mismo no proponen realmente una línea de acción definida con claridad, dejando a cada uno la libre interpretación de rellenar los huecos vacíos y adivinar las intenciones. Algo que está plagado de buenos deseos y bellos sentimientos es dificil de rechazar. Porque ¿quién osaría rechazar sin ser vilipendiado de enemigo de la patria chica, que habría de situar a nuestra isla donde se merece, donde debe estar, recuperando la posición que cada cual opine que nos corresponde en el Archipiélago, o de que nos nieguen fondos públicos para el Pabellón de la Copa del Mundo de Baloncesto en 2014, para la carretera de La Aldea o para la IV Fase de la Circunvalación a Las Palmas de Gran Canaria?
Y para que no falte una sobredosis de sentimientos isleños, se apela a la perfidia de un Gobierno de Canarias que ignora nuestro Museo Canario, nuestro Festival de Ópera, nuestra Orquesta Filarmónica, nuestro Rally El Corte Inglés, nuestro Granca de Baloncesto y nuestra Unión Deportiva Las Palmas. Curiosamente cosas que, en mi opinión de liberal, deberían ser financiadas por mecenazgos privados y no con cargo al tesoro público, aunque se pretenda ignorar que ha sido la propia sociedad civil grancanaria la que le ha dado la espalda a estas actividades culturales, lúdicas o deportivas.
Se rumorea que han sido los alaridos de los empresarios constructores, ante el evidente liberticidio “cuatro estrellas”, los que han logrado despertar a los consejeros cabildicios de Gran Canaria, tradicionalmente sesteantes o claudicantes en casi todos los ámbitos que implican resoluciones y leyes autonómicas. Esta modorra es fama, diría el periodista y académico Pepe Alemán. Son casi los mismos que aplaudieron con las orejas, en la esperanza de que las licencias de construcción financiaran el despilfarro público generalizado, cuando se “apostó”, palabro de uso común que detesto, por la construcción turística en lugar del turismo como motor de desarrollo permanente para todos, como sí hizo Tenerife potenciando con gran visión el ocio y los servicios. No basta con desear o manifestar, ¡hay mucho que hacer!
Está encabezado por el eslogan que hizo furor en la campaña presidencial de Barakc Obama, el celebérrimo “Yes, We can”, “Por Gran Canaria, sí podemos. Y juntos será más fácil”. Así mismito, sin recurrir al principio de economía del lenguaje, por si se malinterpretara quienes son los del podemos, se añade un (todos) juntos para inducir la idea de que se habla por todos los ciudadanos de Gran Canaria de forma incluyente, votantes por razón de edad ¡of course! Prueba evidente de que la frasesita de marras del diccionario “obamés” sirve para un roto y un descosido, es que la usa y la manosea cualquier grupo social, normalmente reivindicando algún privilegio para su asociacion autodenominada “colectivo de (tal o cual cosa)”. Ejemplos a carretadas nos ofrece Mr. Google, que también incluye este manifiesto.
El grave problema de este tipo de documentos, que acaban en los empolvados archivos o enmarcados en algún despacho oficial, es que, con el paso del tiempo, no sirven para nada concreto, pues nada concreto pretenden concretar. Apelan a los sentimientos y no a la razón. Por eso mismo no proponen realmente una línea de acción definida con claridad, dejando a cada uno la libre interpretación de rellenar los huecos vacíos y adivinar las intenciones. Algo que está plagado de buenos deseos y bellos sentimientos es dificil de rechazar. Porque ¿quién osaría rechazar sin ser vilipendiado de enemigo de la patria chica, que habría de situar a nuestra isla donde se merece, donde debe estar, recuperando la posición que cada cual opine que nos corresponde en el Archipiélago, o de que nos nieguen fondos públicos para el Pabellón de la Copa del Mundo de Baloncesto en 2014, para la carretera de La Aldea o para la IV Fase de la Circunvalación a Las Palmas de Gran Canaria?
Y para que no falte una sobredosis de sentimientos isleños, se apela a la perfidia de un Gobierno de Canarias que ignora nuestro Museo Canario, nuestro Festival de Ópera, nuestra Orquesta Filarmónica, nuestro Rally El Corte Inglés, nuestro Granca de Baloncesto y nuestra Unión Deportiva Las Palmas. Curiosamente cosas que, en mi opinión de liberal, deberían ser financiadas por mecenazgos privados y no con cargo al tesoro público, aunque se pretenda ignorar que ha sido la propia sociedad civil grancanaria la que le ha dado la espalda a estas actividades culturales, lúdicas o deportivas.
Se rumorea que han sido los alaridos de los empresarios constructores, ante el evidente liberticidio “cuatro estrellas”, los que han logrado despertar a los consejeros cabildicios de Gran Canaria, tradicionalmente sesteantes o claudicantes en casi todos los ámbitos que implican resoluciones y leyes autonómicas. Esta modorra es fama, diría el periodista y académico Pepe Alemán. Son casi los mismos que aplaudieron con las orejas, en la esperanza de que las licencias de construcción financiaran el despilfarro público generalizado, cuando se “apostó”, palabro de uso común que detesto, por la construcción turística en lugar del turismo como motor de desarrollo permanente para todos, como sí hizo Tenerife potenciando con gran visión el ocio y los servicios. No basta con desear o manifestar, ¡hay mucho que hacer!
Las opiniones de los columnistas son personales y no siempre coinciden con las de Maspalomas Ahora.








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