El pregonero ofrece un retrato psicosocial de la Tirajana profunda, aquella que bulle en los nombretes de sus vecinos, la misma que emigró a la costa por los tomateros y el turismo
Sentado a la diestra del alcalde Marco Aurelio Pérez, el nieto de Pepe Mejías “el de Perera” y de Salvador Pérez Sánchez “El pescao” disertó con valentía y mucho humor, con un lenguaje sencillo y directo, “sobre la historia no oficial, sobre la historia pequeña, menuda y popular” de los tirajaneros, hecho que los vecinos le agradecieron efusivamente con muchas risas y numerosos aplausos a lo largo de toda su intervención.
El pregón de José Mejías, a quien su madre le pregunta siempre que si no tiene padre (porque la gente suele obviar su primer apellido), fue un retrato social breve sobre la sociedad tirajanera.
Para abrir boca, centró la primera parte de su intervención en los famosos nombretes, apodos o motes que poseen prácticamente desde la cuna todos los vecinos de Tirajana, y que se transmite de padres a hijos.
“La intencionalidad en el origen del nombrete tiene su lado bondadoso, y su lado “jodeoso” o “jodelón”, ya que califica su carácter; cariñoso, irónico, diferenciador, despectivo, hiriente, humorístico,..”, dijo el sobrino de los “cabesuos”.
Pérez Mejías destacó que en Tirajana casi nadie se libra de tener un mote. “Tenemos una afición cuasi innata de agregar a los nombres propios un calificativo adicional que los caracterizan”, sin que exista un procedimiento establecido para bautizar a alguien con un nombrete, afirmó.
“Suele ocurrírsele siempre a alguien ingenioso que hace una caricatura del personaje apodándolo con un verbo corto, fácilmente pronunciable y que refleja fielmente al apodado. Ese nombrete es adoptado con rapidez y se graba en las mentes y en el ambiente del pueblo”, dijo el pregonero, que también aludió a los sobrenombres profesionales como el de “Pepito el guardia, que sacó su plaza por oposición, o el de Antoñita la panadera, que en su caso saco la plaza por la oposición de su padres a que siguiera estudiando”.
“Mi hermano Manolo cuando quiere hacerle una mataperrearía a mis primos, los hijos de mi tía Herminia y mi tío Manuel Santana, como por mi tía son pescao y por mi tío cabesú, Manolo les dice que son un pez martillo”.
La emigración
En la segunda parte del pregón el retrato social de José Pérez Mejías aludió al despoblamiento del pueblo con el fuerte proceso migratorio de los tirajaneros hacia la costa cuando aún existían cartillas de racionamiento, primero a plantar tomateros y después a trabajar en el sector turístico y la hostelería.
“Mi nacimiento fue una consecuencia más de la gran emigración de los tirajaneros a la costa”. De su familia, apuntó como ejemplo, con más de 100 primos, “hoy viven en Tunte mi tío Suso y mi Tía Herminia y 5 primos”, advirtió.
“En aquella época las familias arrancaban con todos los chiquillos y los trastos a cuesta, hacía las cuarterías a sabiendas que a donde iban no tendrían nada, ni siquiera una habitación con fundamento”. Eran chozas -dijo- elaboradas con piedras, palos, latones y algún “prisilar”, normalmente de una sola habitación dividida con unos sacos donde estaba bien diferenciada la parte de los padres y la de los hijos, que dormían todos juntos y engruñaos. “Cuando llovía la choza se mojaba, y si era de noche había zafarrancho para colocar los plásticos que el viento había movido, para poder seguir durmiendo”. Para ejemplificar la dureza de aquella vida, Pérez Mejías recordó el frío que pasaban en los inviernos en los tomateros, a las siete de la mañana, cuando llegaban al tajo y con el relente se les mojaba toda la ropa.
El primer recuerdo que el pregonero confesó de Tunte fue una fiesta de Santiago a la que le llevó su padre cuando sólo contaba “con 4 ó 5 años, a la vez que estrenaba mis primeras alpargatas, de marca blanca. Fue tal la impresión que me parecía que llegaba al paraíso”. Los siguientes viajes de la costa a Tirajana para hacerle mandados a su madre los hacía en el coche de hora que costaba tres duros y que conducía Gervasito, o en el pirata a cuatro duros de Manolito “el de la Sarcilla”.
La psicología
El tercer momento del pregón lo dedicó el pregonero a la psicología de los vecinos del pueblo. “Sigue siendo la misma. En poco o en nada hemos cambiado”, dijo, aunque añadió que quizás los hijos de la emigración tengan algo que decir sobre la decadencia, la despoblación y la parálisis económica que sufre el pueblo.
“Con la polarización que tenemos aquí, entre peleas y disputas nos vamos hundiendo más y más, preocupados únicamente de quedar por encima del contrario, en vez de intentar cooperar y definir proyectos y objetivos comunes y ayudarnos mutuamente por la supervivencia de lo nuestro”, dijo al respecto.
En ese sentido también apuntó como idea para potenciar los accesos a Tunte la posibilidad de -con un acuerdo satisfactorio para todos, especialmente para los tirajaneros de Fataga y otros afectados- sacar adelante la carretera de Aldea Blanca, que permitiría un enlace rápido y casi recto con la zona de costa.
“Ahora que hasta los capitalistas de pro están descolocados como consecuencia del cambio del capitalismo productivo por el capitalismo financiero tenemos que buscar, hacer, encontrar, crear, imaginar ese algo de interés turístico lo suficientemente atractivo para que nos visiten los turistas extranjeros y también los de aquí, y conseguir que los hijos de los emigrantes vuelvan a Tunte no sólo por la fiesta sino a vivir y ocupar la cantidad de viviendas vacías que hay en la actualidad”, señaló.
José Pérez Mejías cerró su intervención apuntando que “con ilusión, concordia, y remando todos en la misma dirección, los vecinos de Tirajana podrían avanzar, transformar el pueblo y hacer de la Gran Caldera un vergel”.
Representantes políticos
La representación política estuvo compuesta por 5 concejales del grupo de gobierno (PP-AV), y de la oposición, 2 del PSOE, 1 de NC y 1 de Compromiso por San Bartolomé de Tirajana, así como los consejeros del Cabildo de Gran Canaria, Antonio Hernández Lobo y José Antonio Godoy.












sólo una pega | Miércoles, 24 de Julio de 2013 a las 20:49:59 horas
El pregón de doce pero se echó en falta a políticos incluidos concejales muy pocos en un acto tan importante y Mari Pino es consejera del Cabildo cuatro consejeros del Cabildo y muy pocos concejales del Ayuntamiento. Un tirón de orejas para los Concejales
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