Tienes activado un bloqueador de publicidad

Intentamos presentarte publicidad respectuosa con el lector, que además ayuda a mantener este medio de comunicación y ofrecerte información de calidad.

Por eso te pedimos que nos apoyes y desactives el bloqueador de anuncios. Gracias.

Continuar...

Viviendo en San Borondón

Plataforma lingüística general

JOSÉ F. FERNÁNDEZ BELDA Viernes, 19 de Julio de 2013 Tiempo de lectura:

Desde los remotos tiempos a los que la memoria alcanza, siempre se ha hablado de que Canarias debía ser un puente económico y cultural con el continente africano

Desde los remotos tiempos a los que la memoria alcanza, siempre se ha hablado de que Canarias debía ser un puente económico y cultural con el continente africano.  Y ese deseo, que no ha habido político que no enunciara la necesidad de revivir de una u otra manera, una y otra vez se ha visto reducido después a un sueño con pocos flecos hechos realidad.  Llegan nuevos políticos a las instituciones canarias y se reproducen los viajes, y el gasto, y las frases hechas o eslóganes que se vuelven a proclamar a los vientos del siroco africano, como si acabaran de descubrir el Mediterráneo más cercano y hacia el norte, o la pólvora china en el lejano punto cardinal situado a la izquierda del mapa, tan lejano que hasta le llamamos extremo oriente, lugar donde hay quienes hasta pretenden que se habilite una embajada autonómica y todo. Todo incluido, los gastos y los viajes, se sobreentiende que quieren decir.

Pero pocos parecen advertir que justo enfrente de nuestras costas canarias, se abre un mundo de posibilidades y oportunidades enorme.  Cuestiones de política internacional sobre el Sahara al margen, toda la parte este del Magreb, valga la redundancia para los que conocen la etimología de ese término árabe, hubo un tiempo que hablaba español de forma natural.  Hoy ya no es así, la lengua francesa y la hábil política comercial desplegada por el país galo en su expansión comercial y para crear un contrapeso al expansionismo argelino, ha rellenando todo ese inmenso vacío que la política española de los años 70 dejó en este territorio africano, hoy en evidente desarrollo económico y social con un mercado muy interesante para la importación o exportación de bienes y servicios de muy variada naturaleza.

Ya hace muchos años propuse, con prácticamente nula audiencia, habilitar un mecanismo que permitiera o al menos mantuviera vivo el conocimiento del idioma español en ese inmenso territorio que bordea el Sahara.  Que no se perdiera por falta de uso en una gran parte de la envejecida población que aún vivía, la que aprendió a leer en escuelas españolas, pero también inducir el interés por hablarlo en las nuevas generaciones.

No se trataba ahora de crear con dinero público, como pretendían algunas ONG totalmente subvencionadas, escuelas de alfabetización al uso tradicional dirigidas a la población más desfavorecida.  Creía y sigo creyendo cada día con más firmeza, que esa es una labor de asistencia internacional y de ayuda al desarrollo que deberían realizar los organismos especializados coordinados por el Ministerio de Asuntos Exteriores, no por el Gobierno de Canarias, los cabildos y menos aún algunos ayuntamientos actuando por su cuenta, pero con el dinero público, obligando a todos los contribuyentes canarios a financiar “su” solidaridad.

Tampoco se trataba de inventar nada nuevo, sino seguir la senda que ya había marcado desde el año 1993 el comisario europeo Jacques Delors en el Libro Blanco sobre crecimiento, competitividad y empleo “Retos y pistas para entrar en el siglo XXI” y más tarde en el año 1996 en su informe a la UNESCO “La educación encierra un tesoro”.  Delors plantea algo que es una obviedad para amplias capas de profesionales, ejecutivos y empresarios, desde los pequeños a los más grandes: la formación continuada a lo largo de toda la vida.  Hay muchas personas con ese perfil que desean conocer, no necesariamente hacerse especialistas, determinadas materias que afectan a su actividad de forma directa o indirecta, que estudian la viabilidad de nuevas iniciativas o que, simplemente, desean saber más sobre una materia de su interés.  

Pero es que esa plataforma la teníamos en Canarias funcionando con gran éxito internacional desde mediados de los años 60, se llama Radio ECCA.  Se trataba pues, y aún se está a tiempo de retomar la idea, de realizar pequeños cursos monográficos –seminarios se diría en el mundo universitario- sobre asuntos tales como el funcionamiento de la Unión Europea, funcionamiento de la bolsa o temas históricos, por poner unos ejemplos que sólo la imaginación puede limitar.  Esos cursos no estarían subvencionados, los participantes pagarían el valor de la enseñanza y el envío postal del material educativo.  La Emisora Cultural de Canarias está funcionando, los servicios de correos también y los posibles alumnos esperan.  La única condición o limitación:  el uso del español como lengua vehicular.

Las opiniones de los columnistas son personales y no siempre coinciden con las de Maspalomas Ahora.

Tu comentario
Tu comentario

Normas de participación

Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.

La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad

Normas de Participación

Política de privacidad

Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.89

.

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.