
A todo color, en formato cómodo y manejable, con un lenguaje fácil e intuitivo y asequible para todos, y con espectaculares fotografías y mapas desplegables, sobre los que se obtiene información de forma inmediata, pinchando a golpe de ratón sobre ellos, supone la primera herramienta divulgativa realmente práctica, que ya ahora es una realidad también a través de Internet, para conocer sin perderse (incluso desde tierra), con las ventajas y la versatilidad que permite la Red, palmo a palmo, los fondos marinos de la Reserva Mundial de la Biosfera de Gran Canaria.
Esta publicación, que ya ha visto agotada con gran éxito de acogida su primera edición en papel, ha sido editada por el Cabildo de Gran Canaria, desde la Consejería insular de Medio Ambiente, con la colaboración del Ayuntamiento de Mogán y -en los textos de las inmersiones- de ‘Oceanográfica: Divulgación, Educación y Ciencia’; y ha sido posible gracias a los fondos FEDER de Interreg III-B, vinculados al programa PARQMAR (Áreas Marinas Protegidas de la Macaronesia).
Una Franja Marina que ocupa el 34,7 por ciento del territorio de la Reserva
El 29 de junio de 2005 se reconoció a nivel mundial la elevada riqueza natural y cultural de la parte oeste de Gran Canaria, al ser declarada Reserva de la Biosfera. Con esta declaración, también quedaron reconocidos otra serie de valores ambientales tales como el tipo de desarrollo económico que practican sus habitantes, en armonía con los recursos naturales, o las actividades de investigación, educación ambiental y concienciación llevadas a cabo.
Esta declaración no sólo supone un reconocimiento, sino también un compromiso, tanto de las instituciones como de sus habitantes, de mantener las características ambientales de la zona y de fomentar y practicar un uso sostenible de los recursos presentes.
La zonificación del territorio es una característica significativa del concepto de Reserva de Biosfera. Para garantizar un desarrollo económico y social de su población, en equilibrio con los valores naturales y culturales, la Reserva se sustenta en tres zonas básicas: zona núcleo, zona de amortiguación y zona de transición.
La zona núcleo está constituida por la Reserva Natural Integral de Inagua y la Reserva Natural Especial de Güi-Güi y su función está basada fundamentalmente en la conservación de los valores naturales. La zona de amortiguación está formada por el Parque Natural de Tamadaba, el Parque Natural de Pilancones, el Parque Rural del Nublo y una pequeña (en relación a tierra) franja marina de 250 Ha. de superficie.
La zona de transición ocupa el resto del territorio de la Reserva, en la cual se encuentra más del 80% de su población.
En ambas zonas, el objetivo es fomentar el desarrollo de las actividades económicas y sociales de sus habitantes en equilibrio y armonía con los recursos naturales, así como las actividades de investigación, formación y concienciación.
Este territorio destaca por sus formaciones geológicas, por sus extensos pinares y su elevada biodiversidad, tanto florística como faunística. La zona también goza de una importante riqueza cultural, que queda de manifiesto por la multitud de enclaves arqueológicos que presenta. La población ha desarrollado una importante actividad primaria que ha dado lugar a relevantes asentamientos tradicionales.
La Franja Marina de la Reserva de la Biosfera ocupa el 34,7% de la superficie de la Reserva, y destaca por poseer una gran extensión, por su elevada biodiversidad y por la presencia de un elevado número de especies protegidas.
El buceo responsable es una de las actividades que se quiere potenciar, ya que esta zona posee magníficas condiciones para su realización.
Gran Canaria es un auténtico paraíso para los amantes del mar y de la práctica de actividades vinculadas a él. La temperatura del agua (entre los 18 grados de invierno y los 22 del año), las infraestructuras portuarias deportivas y las óptimas condiciones de mar y viento, son características favorables para navegar y practicar otros deportes náuticos durante todo el año. De hecho, este subsector es el componente de ocio más importante de la Isla.
En sus 236 kilómetros de costa se dan las mejores condiciones para la práctica de todo tipo de deportes náuticos. Vientos ideales para la vela, corrientes marinas que propician la existencia de grandes bancos de peces en la cercanía de la costa y fondos marinos de una gran belleza son las ventajas naturales que hacen que, mientras en el resto de Europa se suspendan las actividades relacionadas con el mar, durante el invierno, Gran Canaria sea una gran estación deportiva abierta todo el año.
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