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JOSÉ M. BALBUENA CASTELLANO

No hay sostenibilidad

JOSÉ M. BALBUENA CASTELLANO Domingo, 16 de Junio de 2013 Tiempo de lectura:

La economía siempre tiene diversos puntos de vista, que depende del ser humano que la contemple, o que la padezca

"Si queremos que perviva el modelo económico y político actual, no hay otra salida que alcanzar una distribución de la riqueza de la riqueza que sea asumible por la ciudadanía. Acentuando la desigualdad, liquidando a clases medias, no hay sostenibilidad".
Esto lo decía el domingo pasado (15), en el diario ABC, Antonio Rodríguez Walker, que es un experto en todas estas cuestiones y parece haber descubierto el hombre la pólvora. Lo ha dicho él, y eso debe ser importante.

La economía siempre tiene diversos puntos de vista, que depende del ser humano que la contemple, o que la padezca. No la ve igual un paria, un parado, un hambriento, que aquel que ha nacido en ilustre cuna, en la abundancia, rodeado de riquezas y oportunidades
Tampoco la verá del color de rosas un parado o un desahuciado, por ejemplo.
Hay un conglomerado de circunstancias y agentes que nos aproximan a  la realidad del mundo económico y de la estructuración de la sociedad, en general, pero sin llegarnos a enterar del todo de qué va..
 
Para el mundo financiero el objetivo es continuar acumulando capital, tomar el mando en el poder económico y no permitir que haya pérdidas, cueste lo que cueste. Los "lobbies" financieros influyen, incluso, en las países más poderosos. Detrás de la actual crisis, se encuentra su mano negra, disfrazada con guante blanco. Las pequeñas y medianas empresas, los funcionarios, los políticos de ideas más diversas, la clases medias y populares, dependen de sus decisiones. Ahí tenemos el Banco Europeo, al FMI, y todos esos trusts apretándonos el cuello para que les salgan bien las cuentas. Ellos saben muy bien por donde debe ir la economía.

Otras macroempresas manipulan en parte nuestra vidas: alimentarias, las industrias del automóvil, o de cualquier otro consumo. Ahí ternemos a las energéticas y, muy especialmente las de hidrocarburos o de gas. Persistirán en hacernos tragar todos los gases  venenosos y contaminantes del mundo, mientras su materia prima no se agote. No importa que nos enfermemos o nos muramos antes de la cuenta. Si acaso ven que les acaba el filón, ya buscarán la fórmula para que consumamos sus nuevos productos energéticos y puedan dejarle algo a sus retoños, futuros herederos de sus imperios.

Otras empresas controlan la construcción y venta de armas, que, al parecer, es un negocio fructífero, y, por tanto, hacen lo posible para que haya enfrfentamientos, odios, gguerras santas, fanatismos, etc.  a grande o pequeña escala en distintas partes del globo, para darle salidad a sus artilugios de muerte. No importa cuantas personas sean liquidadas, ni si son niños, mujeres, personas mayores, o alguien que pasaba por allí. También, dentro de su repugnante filosofía, quizás estimen que es gente que sobra, que pasa hambre (les hacen encina un favor) que no tienen hogar, ni trabajo, ni futuro.

Los traficante de armas, como no tienen conciencia y su "Business" va viento en popa, proporcionándoles un alto standing social , un hermoso capital que guardan en paraísos fiscales, y otras tantas prebendas,  pueden seguir durmiendo, sin remordimiento, a pierna suelta.

No menos significativa es la presencia en el mundo empresarial de altura, toda esa pláyade de insensibles que controlan y manejan "la industria" del tráfico de drogas, de su producción, distribución, etc. Matar gente desesperada (o de poco seso) que desea suicidarse lentamente, sintiendo el placer de un mundo irreal y de falsos estímulos, para terminar convirtiéndose en un obseso, en un tarado, en una piltrafa humana, debe ser una ocupación muy boyante, por el dinero que manejan y el tren que llevan, especilamente los capos. El negocio lo hace más sugestivo aún, viendo la forma en la que blanquean dinero; en la que soborna (a los que se dejan sobornar) o encargando a algún desquiciado sicario que retire de la circulación a aquellos que no pagan, o constituyen un estorbo.

Y dentro de este submundo de la delincuencia y, pero de altos negocios, al fin, podiamos citar a los que se dedican a la trata de blancas, extendido hoy por todo el mundo, pero que en España tiene aún bastante incidencia, ma pesar de los esfuerzo para erradicar este negocio que afecta a mujeres, hombres y hasta niños.

Otra industria que  nos afecta a nosotros de cerca, en estas islas, puerta de entrada para muchos sitios y para muchas cosas inenarrables, es el tráfico de seres humanos, a través de redes que se dedican a traer inmigrantes clandestinos a países más prósperos. Pero que, a su vez, al no estar de forma legal, ni tener contratos de trabajo, les crea grandes problemas y también  a las autoridades.

Debería haber una conjunción intergaláctica, si es posible, o al menos mundial, para que se traten seriamente estos temas. Para intentar consensuar una solución humana y racional. Pero ¿creen ustedes posibles conjugar todos los intereses que cada uno tiene, los empresariales, los políticos, o los de aquellos  que viven fuera de ley, etc. etc. con el fin de lograr un mundo mejor, más equitativo, más justo?

Tendría que producirse un milagro en la forma de pensar de los humanos. Tendría que haber un alto grado de evolución de unos seres que  hasta ahora sólo se dejen llevar por la ambición, por el egoismo, por la avaricia,por odios mortales  y  por una terrible desconsideración hacia los demás, aunque reconozcamos que también existen personas honorables y que actúan con rectitud. Pero, ¿están ellos en puentes de mando, en parcelas de poder? ¿Están dispuestos a entrar en ese poder donde parece que se les veta, por eso: por ser honrados?

Las opiniones de los columnistas son personales y no siempre coinciden con las de Maspalomas Ahora.

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