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XAVIER APARICI GISBERT

Res-pública

XAVIER APARICI GISBERT Sábado, 27 de Abril de 2013 Tiempo de lectura:

Desde ese modo de entender, muy diversas formas de gobierno, como la monarquía, la aristocracia o la democracia, serían repúblicas

(A partir del artículo “República”, Tomo IV del Diccionario Unesco de Ciencias Sociales. Edición de Planeta- De Agostini. 1987)

En su acepción más literal, “república” es sinónimo de Estado, la “cosa oficial”. Desde ese modo de entender, muy diversas formas de gobierno, como la monarquía, la aristocracia o la democracia, serían repúblicas. No obstante, más específicamente, se ha entendido por republicanas solo a las formas gubernamentales no monárquicas donde el pueblo es el depositante de la soberanía. Aunque el republicanismo no es equiparable, sin más, a la democracia, pues éste, se fundamenta más en el "imperio de la ley", que en el nudo poder del pueblo. Una república es un sistema institucional donde, constitucionalmente, están establecidos y salvaguardados los preceptos fundamentales políticos. "Un montón de gente no es una república", tal como expresaba Aristóteles.

Durante la Modernidad, en las revoluciones burguesas, por la antítesis de intereses entre los pueblos y las monarquías, se acentuó la dimensión democrática y asamblearia en las repúblicas. Y pensadores de la Ilustración, como Montesquieu o Rousseau, remarcaron la oposición de las formas de gobierno republicanas con las monárquicas y las despóticas. Con el tiempo, en la cultura occidental los elementos comunes de un gobierno republicano se podrían resumir en el protagonismo de la ciudadanía en la vida política; la separación y control entre los poderes del Estado; la publicidad de las acciones gubernamentales; la limitación temporal en el ejercicio de los cargos políticos; la exigencia de responsabilidades públicas a políticos y funcionarios; la supremacía de la ley y la igualdad ante ella.

Aún así, como en tantos aspectos de lo político, el concepto de república y el contenido de los regímenes que se han atribuido y se atribuyen la condición republicana, no han dejado de resultar ambiguos y contradictorios. La República Popular China, la República Islámica de Irán y la República Francesa tienen enormes diferencias en sus respectivas concepciones teóricas, desarrollos institucionales y finalidades políticas.

Con todo, hay un aspecto en la perspectiva occidental republicana de especial relevancia en estos tiempos convulsos. A las enormes usurpaciones, corruptelas y abusos que se extienden por doquier, se enfrentan los grandes anhelos de profundización democrática y de empoderamiento ciudadano. Para su reforzamiento y prevalencia, el republicanismo resulta crucial por su decidida apuesta por el compromiso cívico, la ciudadanía activa, la cohesión social y el protagonismo de la sociedad civil.

Frente a la delegación de las responsabilidades y del poder de decisión en representantes y en expertos, para el republicanismo los intereses generales y el bien común son asunto directo y personal de la ciudadanía. Esta capacidad básica y el compromiso de participación que comporta, para ejercerse con dedicación suficiente y con solvencia, requieren de que cada ciudadana y ciudadano tengan aseguradas unas condiciones suficientes y equiparables de libertad política, igualdad material y solidaridad social. Desde las polis griegas en la Antigüedad, hasta ahora mismo, la autonomía plena, la equivalencia completa y la responsabilidad solidaria de la ciudadanía, representan los valores de la autogestión política republicana, la alternativa democrática y civil a las tiranías paternalistas y las burocráticas estatalizaciones. Frente a los diseños jerárquicos del pasado y a la oligarquía neoliberal presente, el gobierno político debe ser, ya sin cortapisas ni intermediarios, del pueblo, con el pueblo y para el pueblo.

Con la que está cayendo y visto lo visto, ¿quién no es ya hoy republicano?


Xavier Aparici Gisbert, filósofo y emprendedor social.

http://bienvenidosapantopia.blogspot.com


Las opiniones de los columnistas son personales y no siempre coinciden con las de Maspalomas Ahora.

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