Un vídeo demuestra que la patrullera de
la Guardia Civil embistió a la patera que llegó a Lanzarote con jóvenes
marroquíes y el ministro del Interior, ese que está contra los matrimonios
homosexuales, no solo no reconoce que el cuerpo armado mintió en el informe que
coló a la juez y a la delegada del Gobierno, sino que cierra filas a favor de
sus subordinados y en detrimento de los desamparados inmigrantes.
La juez pasa también de esa grabación
visual clave e irrefutable porque a su juicio no aporta nada nuevo. Se sacude
el asunto de encima, igual que hace Bento, que se quita el marrón haciendo
causa común con sus subalternos.
Al final nunca pasa nada. Ya vieron la
paliza de los mossos d’esquadra a otro inmigrante en los calabozos. Fue grabada
por las cámaras de seguridad, fueron condenados y el gobierno los indultó. Las
autoridades siempre están a favor de los fuertes y en contra de los débiles. Es
la cobardía en grado sumo de los poderosos.
La fiscal de extranjería, la misma que
tenía prisa por repatriar a los jóvenes marroquíes de la patera anterior,
incluidos a los menores de edad, ha cometido un error garrafal en el juicio
contra 25 presuntos mafiosos de una trama rumana que se dedicaba a la supuesta
prostitución y robo de menores. Ha dejado escapar a unos facinerosos que
cometían sus tropelías en la isla por un simple defecto formal.
¿Quién paga por todo esto? ¿Qué
políticos pagan las indemnizaciones multimillonarias a los damnificados por
levantar edificios ilegales, como la supercomisaría o la biblioteca pública? ¿Quién
paga por la muerte de una niña que no pudo operarse a tiempo? Políticos,
jueces, policías y fiscales cometen atropellos flagrantes y aquí no pasa nada.
Si eso lo hace un pobre hombre lo enchironan sobre la marcha.
Los jueces se permiten convenciones en
hoteles ilegales y los fiscales hacen sus congresos patrocinados por bancos o
empresas de condenados. ¿Qué harán cuando tengan que actuar por un desahucio o
por un juicio con intereses empresariales?
Los jueces y los fiscales pueden tener
todo el derecho del mundo a hacer huelga, pero a ellos no se les descuenta,
como a cualquier hijo de vecino, los días que no trabajan porque el Consejo
General del Poder Judicial así lo decide arbitrariamente. Aquí hay huelga en la
justicia y los únicos que apoquinan son los trabajadores de base, los
funcionarios de más bajo escalafón. Los jueces son unos privilegiados que
cobran por hacer huelga.
En este estado de miseria lo que
molesta a la gente humilde no es solo la crisis, sino la jeta que tienen los
poderosos contra los humildes y la absoluta impunidad de sus fechorías.
Las opiniones de los columnistas son personales y no siempre coinciden con las de Maspalomas Ahora.
Sine | Viernes, 22 de Marzo de 2013 a las 14:27:25 horas
Este pueblo está aplatanado. Ya es hora de que nos unamos todos y nos levantemos ante tantos explotadores, abusadores y corruptos, que se lo llevan crudo y nos dejan en la miseria.
Accede para votar (0) (0) Accede para responder