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El encanto del Borough Market

JOSÉ F. FERNÁNDEZ BELDA Domingo, 16 de Septiembre de 2012 Tiempo de lectura:

Los ingleses son también isleños, porque viven en una isla muy grande

Por muchos años que pasen y pesen sobre el lomo, cuando salgo del islote de San Borondón en el estoy a buen recaudo mental para escribir estas columnitas, no deja de admirarme lo grande que es el mundo, que nuestros problemas locales no sólo son desconocidos fuera de las 12 millas del océano nos rodea, sino que resultan tan insignificantes que es preciso, si se cuentan, exagerarlos dramáticamente para no causar risa floja ajena y sonrojo propio, si es que aún queda en esta parte del mundo algo de sentido común.  Ese intento de involucrar a terceros en nuestras penas, sobre todo las políticas, es tan patético y desnortado como pretender explicar a un famélico biafreño el gravísimo problema que crea el gobierno, dicen los de CC-PSOE, por recortar gastos superfluos.  Pero es que somos isleños, y los isleños llevamos secularmente a cuestas la cruz de ser isleños.  

Los ingleses son también isleños, porque viven en una isla muy grande.  Son tan peculiares que hasta los políticos de derechas circulan por la izquierda. Pero no cabe duda de que Londres es una ciudad cosmopolita y multicultural, más grande que la Isla de Gran Canaria, con cientos de lugares y ambientes que conviene visitar para intentar conocer mejor su forma de vivir, trabajar, divertirse o alimentarse.  

Por eso, en una mañana de sábado,  tuve el placer de pasear sin prisas por Borough Market, un mercado a medio camino entre la tradición y la posmodernidad, que dicen los “culturos”.  Podría ser un buen ejemplo a imitar, como ya lo debiera haber sido el madrileño Mercado de San Miguel o La Boquería de Barcelona, para hacer más atractiva la oferta en nuestros obsoletos, incómodos y con horarios sin sentido mercados municipales.  Nada más acceder al Borough Market, el visitante tiene a su disposición una amplia variedad en productos de panadería, bollería y pastelería, que en eso los ingleses siempre han sido avezados maestros. 

Destaca particularmente la amplísima oferta de quesos, en especial los riquísimos de la tierra que, probablemente, nada tienen que envidiar a los franceses o de otros afamados lugares.  Para gustos hay colores, dice el refrán, pero las degustaciones acaban convenciendo a los más recalcitrantes, si van allí con mente abierta dejando los prejuicios gastronómicos en casita.

Como en cualquier mercado, frutas y verduras, carnes y pescados, así como la gambusería en general están presentes en el Borough Market. Tampoco faltan los puestos que ofrecen cerámica artesanal y manualidades relacionadas con la alimentación. Una amplia oferta de comidas preparadas, entre las que destacan tres inmensas y humeantes paellas de pollo, chorizo y mejillones respectivamente, que las vendedoras invitan a degustar ofreciendo una cucharita de plástico con un poco de “rica pael-la”.  Y, al menos para mí, no están mal de sabor y punto, incluso sensiblemente mejor que algunas que he probado en Canarias.

Sin ninguna sombra de duda, España está conquistando el Reino Unido por el estómago, lo que no pudo hacer Felipe II con la Armada Invencible.  La empresa “Brindisa, Spanish food” (www.brindisa.com) ha puesto un montón de picas en Londres, olvidándose un poco de la casquivana Flandes.  Ofrece alimentos netamente españoles con gran éxito entre el público que llena sus instalaciones, tiendas y restaurantes de taperío. Uno de los productos más importantes que allí se ofrecen son los chorizos, sin que esté muy claro si incluyen también a la casta política.  Pero el rey del mercado, sin sombra de duda la estrella gastronómica, es el jamón.  Pero es jamón ibérico (pata negra), serrano o de bellota, jamón lo juro por la cobertura de mi móvil, que decía Chiquito de la Calzada.  Unos especialistas no paran de cortar lonchas para consumir allí mismo o para llevar (si es que no se los zampan por el camino).  Y es que hace ya mucho tiempo que la cocina inglesa dejó de ser el arte de estropear excelentes alimentos, como se decía antaño no sin razón.

Tras un agradable paseo por el Borough Market, los que tienen ganas y paciencia pueden hacer cola tras una larga fila de personas para degustar el que dicen es el mejor café de todo Londres.  Ahora llega el momento de seguir visitando las riveras del Támesis.  Pero esa parte de la aventura la compartiré, si me lo permiten ustedes y mi nieto Bruno, en el próximo reportaje.  

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Las opiniones de los columnistas son personales y no siempre coinciden con las de Maspalomas Ahora.

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