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XAVIER APARICI GISBERT

¿Qué está pasando?

XAVIER APARICI GISBERT Viernes, 14 de Septiembre de 2012 Tiempo de lectura:

El mundo contemporáneo aún está en pugna con los intereses y pretensiones de las profundamente antidemocráticas élites de poder...

Entender nuestro mundo, comprender la realidad que nos rodea y encontrar sentido a nuestro ser personal y social, es una necesidad humana de tipo filosófico, nunca demasiado reconocida, y muy relevante en las dramáticas circunstancias actuales.


Los seres humanos necesitamos hacernos cargo de nuestro tiempo y lugar para poder llevar nuestras vidas con responsabilidad y placidez. En el inicio de la andadura de nuestra especie, sino antes, los fenómenos culturales que se han definido como animismo ya pretendían crear orden, significado y control en las existencias de nuestros primeros ancestros nómadas y, con posterioridad, en la sedentarización  que trajo el neolítico: siempre desde el sentido común y la experiencia acumulada, pero, también, confiándose al pensamiento mágico, la primera humanidad ya se explicaba a sí misma los primeros porqués.


Desde los albores de la civilización, son los mitos y las teogonías, la justificaciones trasmundanas y divinizadas, las que aportaban significación al cosmos natural y al orden cultural. Pero muy al contrario que en las etapas anteriores, centradas en las dinámicas comunitarias de esfuerzo y cuidado mutuo, en el mundo antiguo estas explicaciones religiosas, invariablemente justificadoras de férreas jerarquizaciones, pretendían “naturalizar” el dominio de los menos y la sumisión de los muchos.


Estados de servidumbre sucedieron a los esclavistas en la Edad Media occidental, hasta bien entrado el siglo XVIII en que la Modernidad trajo consigo la relativización de los credos, el empirismo científico y la razón ilustrada. Y las primeras declaraciones no clasistas de la condición social, las primeras proclamas de la igual dignidad cívica de todos los miembros de la sociedad, junto a los primeros Estados pseudo democráticos.


Hubo que esperar a mediado el  siglo XX para que en “el mundo libre” el conjunto de la ciudadanía, sin distinción de géneros ni de recursos, obtuviera una igualación básica de los derechos y los deberes públicos y para que los regímenes políticos, al imbuirse de legitimidad democrática dejaran de ser arbitrarios y despiadados. Los Estados del bienestar empezaron a ser responsables, aunque no sin ambigüedades e incongruencias, ante la ciudadanía y, así, pudo surgir una sociedad informada desde la pluralidad ideológica y tolerante con las disidencias pacíficas. Así, el anticapitalismo, el feminismo, el antimilitarismo y el ecologismo, percibidos en su emergencia como extremismos políticos, han ido abriendo las costuras de la estructuración autoritaria de la sociedad y creando nuevas condiciones de emancipación social y personal.


El mundo contemporáneo aún está en pugna con los intereses y pretensiones de las profundamente antidemocráticas élites de poder, las privilegiadas clases defensoras del dominio y la explotación, las cuales, por no perder su estatus  no cejan en pretender destruir el modelo socioeconómico que lo empezó a comprometer.


Desde principios de los 80, aprovechando las debilidades del diseño socialdemócrata, la usurpación “neoliberal” de estas poderosas élites ha estado combatiendo la pluralidad informativa y contratada para manipular y evadir la conciencia social, y, vulnerado las constituciones democráticas, sus límites y sus garantías, ha ido privatizando los recursos económicos estatales y las empresas públicas hasta hacer inviable la solidaridad económica, con el fin de retomar el hilo de la tiranía, esta vez, como orden global.


Por todo ello, hoy como nunca, las generaciones contemporáneas precisamos hacernos cargo de lo que está pasando y de quienes somos para tomar compromisos por una vida auténticamente digna y viable. Ya que, desde luego, nos va en ello mucho más que nuestra paz interior.


Xavier Aparici Gisbert. Filósofo y Secretario de Redes Ciudadanas de Solidaridad.

http://bienvenidosapantopia.blogspot.com/

Las opiniones de los columnistas son personales y no siempre coinciden con las de Maspalomas Ahora.

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