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XAVIER APARICI GISBERT

La reciprocidad, el nuevo paradigma socioeconómico (y IV)

XAVIER APARICI GISBERT Jueves, 30 de Agosto de 2012 Tiempo de lectura:

La motivación de colaborar solidariamente para el servicio y el provecho mutuo es una preferencia social mayoritaria y un rasgo específico de los seres humanos

Buscamos cooperar porque nos preocupa el bienestar de los otros, los valores de justicia y las normas de conducta decentes y porque nos confiere una ventaja adaptativa evolutiva.


Además, la economía de la reciprocidad, más allá de optimizar los beneficios materiales o evolutivos, también pretende la erradicación de la precariedad socioeconómica, promocionando la autorrealización de las personas y a la sostenibilidad perdurable de las sociedades y sus mercados. En ese objetivo, los economistas Luigino Bruni y Stefano Zamagni proponen un humanismo económico de recuperación de la relacionalidad en la economía, a través de una ‘reciprocidad transitiva’ que potencia los bienes que subyacen a la cooperación, como son la amistad, la simpatía, el respeto o la construcción mutua de la identidad, bienes no estratégicos que son la base de una “buena vida” fundada en la complementación de los valores de la eficiencia, la equidad y la reciprocidad.


Ayudar al otro a través de la reciprocidad lo empodera hasta volverlo un igual. Y ello permite construir, mutuamente y desde lo común, identidades que se autorrealizan. Evidencia significativa del poder comunitario son los múltiples recursos de uso común -de muy distinto tamaño y naturaleza- que, autogestionados y ajenos a la propiedad privada y el control estatal, sobreviven a los variados cambios políticos, naturales, tecnológicos o culturales. Perdurando en el tiempo, algunos de ellos, desde la Edad Media, como el Tribunal de las aguas, de Valencia. Elinor Ostrom, la politóloga premio Nobel en 2009, ha dado sobrada cuenta de la fortaleza y la flexibilidad del diseño institucional de esas economías de “lo común” y de su idoneidad para socializar recursos regionales de pequeña y media envergadura, frente a la catástrofe del convenenciero y competitivo sistema capitalista hegemónico.


Los seres humanos no somos, en absoluto, indiferentes al apoyo y al cuidado mutuos; y la cooperación solidaria es una estrategia socioeconómica altamente eficiente. Entonces ¿por qué arrecian la inequidad y la miseria hasta en nuestras opulentas naciones?

Desde luego, las convenciones teóricas prevalecientes en la cultura antropológica y las ciencias sociales, que arropan la visión miope del individualismo egoísta y proyectan peligrosas metáforas a la fundamentación de la política, no son ajenas a la tragedia civilizatoria en que nos encontramos. Y, más acá de estos ámbitos, los yugos jerárquicos de la opresión, la explotación y la alienación continúan reprimiendo, desvirtuando y entorpeciendo el desarrollo pleno de esas necesarias alternativas de dignidad y capacidad humanitarias. Pero también los límites de la imaginación política y la historia de la institucionalización de los derechos y deberes públicos condicionan su extensión. Las constituciones de los estados democráticos de economía mixta, los del bienestar, marcaron el pleno empleo decente, no como un derecho-deber fundamental directamente exigible, sino como una mera cuestión social y de hecho. Mientras no resolvamos esa enorme y solapada incongruencia, el reparto equitativo de los puestos y los tiempos de trabajo y de los bienes y servicios que su productividad aporta a la comunidad, se seguirán supeditando a los intereses de los abusadores y gorrones en el poder, los dueños de las grandes empresas y las finanzas y sus lacayos de toda condición.

¿Para cuándo la ciudadanía democrática soberana y su protagonismo socioeconómico?, ¿para cuándo la responsabilidad solidaria plena, los derechos-necesidades y los deberes-capacidades ejercidos conjuntamente?



Xavier Aparici Gisbert. Filósofo y Secretario de Redes Ciudadanas de Solidaridad.

http://bienvenidosapantopia.blogspot.com.


Las opiniones de los columnistas son personales y no siempre coinciden con las de Maspalomas Ahora.

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