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XAVIER APARICI GISBERT

La reciprocidad, el nuevo paradigma socioeconóomico (II)

XAVIER APARICI GISBERT Jueves, 16 de Agosto de 2012 Tiempo de lectura:

La teoría darwinista es el referente de la biología evolutiva actual

La teoría darwinista es el referente de la biología evolutiva actual. Basada en la mutación azarosa del código genético en los organismos y su probable fijación en la descendencia, ésta considera que la adaptabilidad al ambiente y la competencia por los recursos son los requisitos fundamentales para la supervivencia de las especies: la mejor adaptación a los entornos tiende a aumentar la longevidad de los miembros de la especie y su número, lo cual, termina volviendo escasos los recursos para la subsistencia; la competencia para sobrevivir en esos ambientes saturados de concurrencia conlleva que solo los mejor dotados prevalezcan y puedan transmitir su linaje.


Según este marco interpretativo, en la naturaleza, los individuos maximizando su propia aptitud -siendo egoístas- es como garantizan la continuidad de su especie. Por eso, en biología el altruismo –el tomar en consideración al otro y ocuparse de él- se considera paradójico. Y es por ello que la propuesta de altruismo de parentesco –de W. D. Hamilton- explica los actos altruistas observados en los individuos, desde el sentido de estar orientados a incrementar la aptitud de un pariente, y, así, asegurar la genética familiar compartida. Es decir, en realidad, no se trata de altruismo, sino de egoísmo ampliado a la familia.


No obstante, este modo selección de parentesco, aunque confirma la ortodoxia evolucionista, topa con la seria objeción de que para poder cooperar con un pariente genético, primero es preciso tener la capacidad de poder reconocerlo como tal, facultad que, desde luego, no tiene la especie humana. Este es un ejemplo más de cómo el conocimiento humano es de limitado para comprender la complejidad de la realidad y del modo en que seguimos proyectando nuestros prejuicios culturales sobre la naturaleza. Aún en el pujante desarrollo actual de las rigurosas y empíricas ciencias naturales, “el mapa no es el territorio”.


Este fenómeno de trasplante de conceptos entre las ciencias naturales y sociales tiene doble sentido y, a menudo, repercusiones nefastas. Desde finales del siglo XIX el conocido como darwinismo social no ha dejado de pretender legitimar en los asuntos sociales, discursos y políticas elitistas, autoritarios y racistas, fundándose en el “natural” predominio de los más fuertes sobre los demás.


Otra gran objeción a la primacía del egoísmo como estrategia de supervivencia la encontramos en la propia historia de la humanidad, específicamente, en nuestra larga etapa como cazadores y recolectores en plena naturaleza. En torno a este periodo paleolítico hay un consenso generalizado entre los investigadores en cuanto a que solo gracias a la continuada cooperación comunitaria, los seres humanos pudieron sortear las múltiples crisis que, de otro modo, nos hubiesen llevado a la extinción, al inicio de nuestro tiempo.


En un entorno de bajas temperaturas, determinados al nomadismo y medrando en plena intemperie, es prácticamente imposible que la especie humana hubiese podido prevalecer, únicamente con motivaciones egoístas. Muy al contrario, según muestran los hallazgos arqueológicos y apoyan los recientes modelos formales de simulación multiagente, el apoyo mutuo -el cuidado de todos- fue la estrategia de supervivencia segida, y resultó óptima. También fue en ese período cuando se desarrollaron nuestras principales características mentales -incluidas las motivacionales- que, biológicamente, apenas han podido evolucionar hasta hoy.


Así, frente a la presunción de Hobbes de que en la naturaleza, el ser humano vive en un estado de guerra constante de todos contra todos, gana verosimilitud la conjetura de Rousseau sobre el “Buen salvaje”. Ni naturalmente, ni originariamente, estamos los humanos predispuestos a depredarnos mutuamente.



Xavier Aparici Gisbert. Filósofo y Secretario de Redes Ciudadanas de Solidaridad.

http://bienvenidosapantopia.blogspot.com.


Las opiniones de los columnistas son personales y no siempre coinciden con las de Maspalomas Ahora.

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