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JOSÉ M. BALBUENA CASTELLANO

Incendios y culpables

JOSÉ M. BALBUENA CASTELLANO Martes, 14 de Agosto de 2012 Tiempo de lectura:

¿Será verdad también que algunos de estos incendios han sido provocados?

Da la sensación de que sobre Canarias ha caído una maldición. No salimos de una desgracia para meternos en otra. Desde hace algún tiempo el fuego está destruyendo lo más preciado de nuestra naturaleza, y vemos como uno de los bosques más importantes de laurisilva de estas islas, (el Garajonay)  está siendo engullido por las llamas. Un paisaje desolado, casas quemadas, fincas arrasadas y destrucción de una valiosa biodiversidad desaparece ante nuestros ojos, llenándose de congoja y de impotencia, por muchos esfuerzos que se hayan hecho para impedirlo. Y lo mismo ha ocurrido en La Palma o en Tenerife.

Existe también en parte de nuestra población una rabia sorda  porque todos sabemos que no se ha obrado con la celeridad que estos casos requieren. Todos sabemos que ha fallado algo primordial, como es la prevención. Todos sabemos que Canarias no cuenta con  los medios adecuados, ni con el personal necesario para este tipo de emergencias. Todos sabemos, además, que no se puede esperar a que vengan de la Península hidroaviones y helicópteros, cuando ya las llamas hace rato que se han propagado, en un terreno abrupto, con materiales inflamables que han permanecido ahí, esperando que salte la chispa (nunca mejor dicho) para que el fuego realice su labor destructiva.

Y uno se pregunta, ¿para qué los cabildos, o el propio gobierno de Canarias, han asumido el cuidado y la preservación de los bosques y parque nacionales o naturales si no cuenta con los medios para hacerlo? ¿Para que han asumido esas competencias si no tenemos siquiera una base de aviones contra incendios, dispuestos a actuar desde el primer momento, cuando aún es posible controlarlos?  gente, el pueblo, especialmente los que están más concienciados en asuntos de defensa y conservación de la naturaleza, (y no hace falta ser un ecologista de toda la vida para esto)  está asombrada de tanta incompetencia, de tanta desidia, de que señores que deberían tener responsabilidad, se queden impasibles y no hagan lo que hay que hacer para que no ocurra esto. Si hubiese detectores de incendios, o torres de vigilancia, personal suficiente, o limpieza esporádicas de montes, bosques y barrancos, no ocurriría esto, al menos. Cuando se detecta en más mínimo contado de fuego, los detectores y los vigilantes tienen que avisar inmediatamente para que acudan los servicios de incendios ¿Cómo no se va a propagar un incendio si llegan tarde y además tienen esperar que funcione un protocolo absurdo, para ver a quien le toca actuar, o tenemos que esperar a que “nos hagan el favor de enviar” aviones y otros medios desde una España peninsular que están a 1.500 o 2.000 kilómetros de distancia?

¿Cómo no  se van a producir incendios si uno va por las carreteras de las islas y encuentra las cunetas de material inflamable, las laderas de llenas de pinocha y piñas, los barrancos cubiertos de matorrales, los abandonados prados cubiertos de altas hierbas que con la sequía circundante  se convierten en yesca, en pólvora? ¿Cómo piensan cortar el avance de un incendio si no existen cortafuegos (que para eso están), y a  veces no hay siquiera una pista de tierra para que accedan los servicios de incendios? ¿Será verdad también que algunos de estos incendios han sido provocados?. Esto es una acción criminal y el culpable o culpables, deben pagarlo, con severas penas.  Han puesto en peligro vidas humanas; han contribuido a eliminar nuestra masa forestal; han arruinado a muchas personas que se han quedado sin sus medios de vida y sin hogar. Angustia, miedo, incertidumbre...¿Qué le pasa a esta tierra?

Si ustedes se dan una vuelta por los montes y pueblos de la medianías de Gran Canaria, afectados por la mayor sequía que ha sufrido esta isla, podrán ver que todo está a punto para que se inicie un incendio. Y así, poco a poco, vamos perdiendo todo ese patrimonio natural, entre incendio e incendio, entre desidia y  desidia ¿Es que eso no importa?
Un presidente compungido por lo que está sucediendo. Unos señores dando ruedas de prensa en la Autonómica, para que no digan que no sirve para nada, unos absurdos argumentos, buscando a un culpable incendiario que sirva de chivo expiatorio de una situación que se podía haber paliado, si se hubiese actuado con cordura, con racionalidad y, repito, previniendo y estando preparados adecuadamente.

Las opiniones de los columnistas son personales y no siempre coinciden con las de Maspalomas Ahora.

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