Psicografías
Lo que queda
“Piensa solo en lo que quedará de todo esto”
Me dices que te agobias en el trabajo, que no llegas a fin de mes y que cada día te vienes abajo cuando escuchas las predicciones económicas y la sucesión de noticias catastróficas que desfilan por los telediarios. Te digo que hay gente que lo está pasando peor, pero me contestas que al final las únicas penas que se padecen son las que uno sufre. No te digo que no porque cada cual se conoce y sabe dónde es vulnerable. Y no siempre se ve la mañana con el optimismo que merece cada nueva oportunidad de reconducir nuestro destino. Te dejo hablar y tú agradeces mis silencios y mis buenas palabras. Ya sé que la economía es importante, pero la vida vale mucho más que cualquier cotización bursátil. Ni siquiera el Producto Interior Bruto tiene más importancia que tu propia existencia. Creo que el problema es que hace años que perdimos la brújula de nuestra propia escala de valores. Se nos van los años mirando hacia fuera.
Ahora escribo pensando en ti sin saber si llegarás a leer estas palabras. Yo tampoco tengo nada claro. Nadie tiene nada claro; por eso me molestan tanto los agoreros y los analistas que se atreven a hacer pronósticos. No suelen acertar ni una sola vez, pero llevamos años dejando que hablen en las tertulias o pidiéndoles opinión cuando no vemos salida por ninguna parte. Esos tipos viven del cuento y de nuestros propios miedos. Y además les hemos hecho demasiado caso durante los últimos años. Urgen nuevas reflexiones y nuevas voces. También hay que aprender a no tomarlos tan en serio. Lo único serio es la vida de cada uno de nosotros y los minutos de felicidad que podamos disfrutar. Lo demás es pasajero e innecesario. Solo tenemos que pensar en lo que pasaría si desapareciéramos de un momento a otro: qué importancia tendrían todos esos trabajos que nos estresan, qué nos importaría lo que se dijera o se dejara de decir de nosotros y, sobre todo, para qué diablos nos valdría el índice Nikkei o la prima de riesgo. La vida es otra cosa que no tiene nada que ver con lo que no están vendiendo a todas horas. Y lo sabe quien ha estado a punto de perderla o quien ha perdido recientemente a alguien muy cercano. Luego solemos olvidar y caemos nuevamente en la trampa. Eso es lo que yo te escribiría, que espabilaras y que miraras a tu alrededor cuando creas que todo se está derrumbando. El color de la mañana seguirá sorprendiendo diariamente a esos pájaros que cantan eufóricos desde que vislumbran las primeras luces en el cielo. Nosotros hace años que olvidamos esa alegría diaria de salir a la calle sabiendo que la vida es una gran aventura en la que todo puede cambiar en un segundo. Piensa solo en lo que quedará de todo esto. Lo único importante es lo que te hace realmente feliz. Todo lo demás es prescindible y olvidable.
CICLOTIMIAS
La plenitud se empieza a alcanzar cuando uno es capaz de cargar dignamente consigo mismo.
Ahora escribo pensando en ti sin saber si llegarás a leer estas palabras. Yo tampoco tengo nada claro. Nadie tiene nada claro; por eso me molestan tanto los agoreros y los analistas que se atreven a hacer pronósticos. No suelen acertar ni una sola vez, pero llevamos años dejando que hablen en las tertulias o pidiéndoles opinión cuando no vemos salida por ninguna parte. Esos tipos viven del cuento y de nuestros propios miedos. Y además les hemos hecho demasiado caso durante los últimos años. Urgen nuevas reflexiones y nuevas voces. También hay que aprender a no tomarlos tan en serio. Lo único serio es la vida de cada uno de nosotros y los minutos de felicidad que podamos disfrutar. Lo demás es pasajero e innecesario. Solo tenemos que pensar en lo que pasaría si desapareciéramos de un momento a otro: qué importancia tendrían todos esos trabajos que nos estresan, qué nos importaría lo que se dijera o se dejara de decir de nosotros y, sobre todo, para qué diablos nos valdría el índice Nikkei o la prima de riesgo. La vida es otra cosa que no tiene nada que ver con lo que no están vendiendo a todas horas. Y lo sabe quien ha estado a punto de perderla o quien ha perdido recientemente a alguien muy cercano. Luego solemos olvidar y caemos nuevamente en la trampa. Eso es lo que yo te escribiría, que espabilaras y que miraras a tu alrededor cuando creas que todo se está derrumbando. El color de la mañana seguirá sorprendiendo diariamente a esos pájaros que cantan eufóricos desde que vislumbran las primeras luces en el cielo. Nosotros hace años que olvidamos esa alegría diaria de salir a la calle sabiendo que la vida es una gran aventura en la que todo puede cambiar en un segundo. Piensa solo en lo que quedará de todo esto. Lo único importante es lo que te hace realmente feliz. Todo lo demás es prescindible y olvidable.
CICLOTIMIAS
La plenitud se empieza a alcanzar cuando uno es capaz de cargar dignamente consigo mismo.
Las opiniones de los columnistas son personales y no siempre coinciden con las de Maspalomas Ahora.









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