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XAVIER APARICI GISBERT

¡Atrévete a saber!

XAVIER APARICI GISBERT Martes, 10 de Abril de 2012 Tiempo de lectura:

No por casualidad, en los inicios de la Modernidad a finales del siglo XVIII, el lema que eligió para representar el sentido de la revolución cultural que se iniciaba uno de sus defensores más prestigiosos fue el de “Sapere aude”, “Atrévete a saber”.

En un mundo sometido a instituciones de dominio solapado y explotación encubierta, el reconocimiento de estas circunstancias resulta muy inconveniente para los poderosos. Por ello es que, a pesar de las perennes declaraciones protocolarias de apoyo a la cultura, las ciencias y las artes, lo que se promociona desde los poderes institucionales en el conjunto social es la falsa conciencia -la alienación-, mientras que el pensamiento crítico es constreñido y minusvalorado sistemáticamente.


La ocultación de conocimientos significativos, la justificación metafísica de injusticias materiales, la naturalización interesada de meras convenciones, las medias verdades y las mentiras completas son algunos de los procedimientos ideológicos que las elites de poder emplean para validarse en sus círculos de privilegio político y de parasitismo económico, manteniéndose así a salvo de las frustraciones y los rencores de los oprimidos y los explotados.


Desde los orígenes de esta civilización autoritaria enfrentarse a los falsos saberes, que sirven a la perpetuación de los agravios y los desposeimientos, con la búsqueda de conocimientos auténticos y relevantes ha sido una tarea dificultosa y arriesgada. Pues estas arduas pretensiones intelectuales y éticas siempre han estado sometidas a persecución por su condición crítica con los tópicos de la conciencia y el status quo de la época.


No por casualidad, en los inicios de la Modernidad a finales del siglo XVIII, el lema que eligió para representar el sentido de la revolución cultural que se iniciaba uno de sus defensores más prestigiosos fue el de “Sapere aude”, “Atrévete a saber”. Kant, ejemplo de filósofo riguroso y comprometido con su tiempo, interpretaba el cambio de época, nada menos que como la ocasión de que los seres humanos salieran de su “autoculpable minoría de edad”, de su incapacidad de servirse de su propio entendimiento sin guía de otro, teniendo el valor de usar su habilidad para pensar, su facultad de razonar, y valerse de ella en su vida pública y privada.

“La pereza y la cobardía son las causas de que una gran parte de los [seres humanos] permanezca, gustosamente, en minoría de edad a lo largo de la vida, a pesar de que hace ya tiempo la naturaleza los liberó de dirección ajena.”. De este modo, para el lúcido pensador, el conocimiento verdadero era cuestión de perseverancia personal, no de meras adhesiones a los tópicos de otros. Pero, además, era un asunto de arrojo, de valentía cívica ¿por qué?

Porque en una sociedad jerárquica y despiadada, “Aquellos tutores que […] han tomado sobre sí la tarea de supervisión se encargan ya de que el paso hacia la mayoría de edad, además de ser difícil, sea considerado peligroso por la gran mayoría […].”.


El degradante espectáculo contemporáneo de las elites neoliberales, empeñadas en desposeer a las poblaciones de sus derechos democráticos, sus recursos económicos y sus capacidades laborales, mientras con técnicas propagandísticas y manipuladoras les hacen creer que son ellas las verdaderas responsables de los últimos fiascos políticos, económicos y ecológicos provocados por “los de arriba”, clama a la nueva conciencia humanitaria ilustrada.

Por tanto, atrevámonos a saber y desenmascaremos la esperpéntica y peligrosa pantomima. Pero para construir y aplicar las alternativas emancipatorias seamos –cada cual y en conjunto- rigurosos y honestos, porque si no, no saldremos nunca de la “minoría de edad” culposa, ni de la tiranía de ignorancia que el pensamiento único nos impone.



Xavier Aparici Gisbert. Filósofo y Secretario de Redes Ciudadanas de Solidaridad.

http://bienvenidosapantopia.blogspot.com.

Las opiniones de los columnistas son personales y no siempre coinciden con las de Maspalomas Ahora.

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