La manada se pone en marcha
Si, estos masivos desplazamientos podrían hacerse cómodamente, ahorrarías dinero y disgustos
En cada víspera de vacaciones: Navidad, Semana Santa,, verano, o acostumbrados puentes que nos regala este país, los españoles salen como rebaños (algunos no sabrán si regresan) para llegar a sus destinos de descanso, de nostalgias, de playas. Me recuerda esas multitudinarias emigraciones de las cebras, de los ñús, y todos esos herbívoros que buscan nuevos pastos. Y como ellos, afrontan una serie de peligros, como el ataque de los depredadores, o la inevitable captura de un cocodrilo al acecho, bajo las aguas. Pero la masa sobrevive, incluso sin respetar las normas de tráficos y la prudencia y casi todos llegan a su destino.
En España la masa se apresta a vivir horas y horas de tensión, de atascos en las salidas y entradas de las ciudades, o cuellos de botella de las autopistas. Se dicen “seres racionales”, y no sólo imitan a las manadas, sino que colaboran a enriquecer a las petroleras; contribuyen a contaminar más sus ciudades, la atmósfera, y al mismo tiempo, a atentar contra su propia salud. ¡Muy racional todo! Si señor
Y han de llegar a su destino (los que llegan) con su coche cargado de esposa, niños, suegras y cachivaches, porque quieren que vean que eso es un “signo de distinción” y que no son unos “mataos” que no disponen de coche propio ¿Qué diría el vecindario si no los ven salir con su coche, sea de alta gama, o de menos gama para marchar a esos destinos a donde acuden los burgueses, los burguesitos o los frikys de turno?
Con lo fácil que es tomar el tren, que hoy son rápidos (y no cafeteras humeantes, como antes), que llegan a casi todas partes, y que, además, no tienen atascos, o si no, esos autobuses modernos que hasta baño tienen. Pero no. Son masoquistas y prefieren el sufrimiento. El poner cara de vinagre, y despotricar después contra las autoridades que son los culpables de todos sus males...
Claro que hay que mejorar el transporte colectivo en España. Planificarlo y organizarlo convenientemente, para beneficio de los usuarios; ampliar las redes de ferrocarriles y de carreteras (también racionalmente, y no imitar a los que construyen un aeropuerto, y luego no vienen aviones, por ejemplo).
Si, estos masivos desplazamientos podrían hacerse cómodamente, ahorrarías dinero y disgustos y no tendríamos que ver esos desagradables espectáculos de los atascos, y lo que es peor, de contemplar a gente despanzurrada dentro de un vehículo convertido en chatarra, después de sufrir un terrible accidente.
En Canarias también tenemos algunas muestras de estas salidas y entradas , pero las distancias son más cortas. El sufrimiento es menor, aunque también de vez en cuando surge algún locate que no respeta ni a su padre y que son violentos y anárquicos conduciendo. Además, aunque quisiéramos hacer otra cosa, no tenemos tren, y hemos perdido el tranvía. Por otra parte, el servicio de guaguas no está nada mal y se puede concurrir en ellas a las playas y pueblos, sin que suframos menoscabo alguno, dejando atrás nuestro “signo de distinción”.
Estoy cada vez más convencido de que el automóvil nos mata y nos empobrece Nos hace caminar cada vez menos. Gastamos en gasolina, gasoil, o gomas, reparaciones, revisiones, pagamos impuestos, estamos expuestos a accidente constantemente y lo peor que tiene, bajo mi punto de vista, es la toxicidad del humo que desprenden, que envenena nuestra sangre.
Pero como se habrán percatado, a los empresarios y políticos que defienden la utilización de combustibles fósiles, les importa un pimiento el estado de salud de los seres humanos, la contaminación atmosférica, la desaparición de la capa de ozono, el cambio climático, o que se desforesten los bosques, que aumenten los desiertos, que pasen a mejor vida las especies animales o vegetales... Sólo les importa que mejore la cuenta de resultados, que aumenten las ganancias y que a la hora de repartir, sean cada vez más ricos.
En España la masa se apresta a vivir horas y horas de tensión, de atascos en las salidas y entradas de las ciudades, o cuellos de botella de las autopistas. Se dicen “seres racionales”, y no sólo imitan a las manadas, sino que colaboran a enriquecer a las petroleras; contribuyen a contaminar más sus ciudades, la atmósfera, y al mismo tiempo, a atentar contra su propia salud. ¡Muy racional todo! Si señor
Y han de llegar a su destino (los que llegan) con su coche cargado de esposa, niños, suegras y cachivaches, porque quieren que vean que eso es un “signo de distinción” y que no son unos “mataos” que no disponen de coche propio ¿Qué diría el vecindario si no los ven salir con su coche, sea de alta gama, o de menos gama para marchar a esos destinos a donde acuden los burgueses, los burguesitos o los frikys de turno?
Con lo fácil que es tomar el tren, que hoy son rápidos (y no cafeteras humeantes, como antes), que llegan a casi todas partes, y que, además, no tienen atascos, o si no, esos autobuses modernos que hasta baño tienen. Pero no. Son masoquistas y prefieren el sufrimiento. El poner cara de vinagre, y despotricar después contra las autoridades que son los culpables de todos sus males...
Claro que hay que mejorar el transporte colectivo en España. Planificarlo y organizarlo convenientemente, para beneficio de los usuarios; ampliar las redes de ferrocarriles y de carreteras (también racionalmente, y no imitar a los que construyen un aeropuerto, y luego no vienen aviones, por ejemplo).
Si, estos masivos desplazamientos podrían hacerse cómodamente, ahorrarías dinero y disgustos y no tendríamos que ver esos desagradables espectáculos de los atascos, y lo que es peor, de contemplar a gente despanzurrada dentro de un vehículo convertido en chatarra, después de sufrir un terrible accidente.
En Canarias también tenemos algunas muestras de estas salidas y entradas , pero las distancias son más cortas. El sufrimiento es menor, aunque también de vez en cuando surge algún locate que no respeta ni a su padre y que son violentos y anárquicos conduciendo. Además, aunque quisiéramos hacer otra cosa, no tenemos tren, y hemos perdido el tranvía. Por otra parte, el servicio de guaguas no está nada mal y se puede concurrir en ellas a las playas y pueblos, sin que suframos menoscabo alguno, dejando atrás nuestro “signo de distinción”.
Estoy cada vez más convencido de que el automóvil nos mata y nos empobrece Nos hace caminar cada vez menos. Gastamos en gasolina, gasoil, o gomas, reparaciones, revisiones, pagamos impuestos, estamos expuestos a accidente constantemente y lo peor que tiene, bajo mi punto de vista, es la toxicidad del humo que desprenden, que envenena nuestra sangre.
Pero como se habrán percatado, a los empresarios y políticos que defienden la utilización de combustibles fósiles, les importa un pimiento el estado de salud de los seres humanos, la contaminación atmosférica, la desaparición de la capa de ozono, el cambio climático, o que se desforesten los bosques, que aumenten los desiertos, que pasen a mejor vida las especies animales o vegetales... Sólo les importa que mejore la cuenta de resultados, que aumenten las ganancias y que a la hora de repartir, sean cada vez más ricos.
Las opiniones de los columnistas son personales y no siempre coinciden con las de Maspalomas Ahora.









Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.91