Blanca y en botella... a la calle
“Errarem humanum est”, que errar es de humanos, pero también lo es asumir las consecuencias de determinadas acciones
Evidentemente, aquí nadie es santito de estampita y todos pueden cometer errores. Ya lo decían los sabios romanos, “Errarem humanum est”, que errar es de humanos, pero también lo es asumir las consecuencias de determinadas acciones y cuando eres una servidora pública has de dar ejemplo y esta señora, Doña Blanca Pérez, actuó en una mezcla de Farruquito, intentar largarse a toda pastilla de la acción policial, y luego ponerse en plan Julián Muñoz, es decir espetar eso de “usted no sabe con quién está hablando”. En definitiva, que lejos de darle una soberana lección el alcalde, lo que ha hecho es darle otra responsabilidad…supongo que hasta que vuelva cargada hasta las cejas de otro boncho en un guachinche del norte de Tenerife…y eso si antes no le arrea a alguien por detrás, que todo es posible en la viña del señor Clavijo.
Quizá a este peculiar alcalde con ínfulas de mencey de las siete estrellas verdes no le han explicado que en condiciones similares otros cargo públicos y de diferentes partidos han puesto no sólo su cargo a disposición, sino que se han largado avergonzados de su acción (salvo Nachete Uriarte, que siguió como diputado en el Congreso). Pero ejemplos hay el ex alcalde de Trujillo (Extremadura) José Antonio Redondo (PSOE); el ex alcalde socialista de Siero (Asturias) Juan José Corrales; o el ex portavoz del PP en Arganda del Rey (Madrid) Manuel Cercadillo.
Pero Clavijo es distinto, aquí se tira mucho de popularidad y enseguida se pidió clemencia para la ‘buena’ de Blanca Pérez, como si la fueran a llevar al matadero. Estamos de acuerdo en que no pasó nada, que no hubo accidente ni heridos ni muertos, pero pudo haberlos y eso ya es suficiente para que alguien que ostenta un cargo público tenga la decencia de presentar su dimisión y además rechazar cualquier componenda para estar en otro cargo. Pero claro, igual (y hablo desde el desconocimiento, apunto) Blanca Pérez es incapaz de ganarse la vida fuera de la esfera pública y no es capaz de rechazar la tentadora oferta de Clavijo. Por tanto, aquí ya no sólo es culpable la edil, sino su jefe, Fernando Clavijo, que le ofrece una nueva responsabilidad de Gobierno. Por eso no sólo tiene que marcharse esa política, sino también, y en primer lugar, el propio regidor lagunero. Pero claro, aquí lo de dimitir es un verbo que conjugan cuatro para mayor sorna de quienes incumplen y se pasan la ley por el arco del triunfo.
Las opiniones de los columnistas son personales y no siempre coinciden con las de Maspalomas Ahora.









Adolfo | Martes, 10 de Abril de 2012 a las 07:57:05 horas
No son diferentes, se creen diferentes. Piensan que son Dioses y que estan por encima de todo y de todos. Lo peor es que se lo consentimos. Deberían de venir mas circos para dar el trabajo de payasos y payasas a toda esta gentuza de politicos. No solo se saltan la leyes que hacen y nos obligan a cumplir -parece ser que la leyes no son para ellos-. Además sus compañeros, la rien las gracia dando otro puesto de mas responsabilidad a una IRRESPONSABLE.
Accede para votar (0) (0) Accede para responder