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SANTIAGO GIL

Psicografías

Desleales

SANTIAGO GIL Lunes, 12 de Marzo de 2012 Tiempo de lectura:

“Es mentira que los perros no sueñen”

Reconozco que sus miradas me parten el alma. Y cada vez me los estoy encontrando en más lugares, con el rabo entre las patas, desorientados, desnutridos, sin saber de qué diablos va el mundo que tienen a su alrededor. La crisis tiene muchas caras, y una de las más descorazonadoras es la del abandono de perros en las calles o en los campos de nuestras islas. Tratas de acercarte, pero ellos rehuyen tu presencia escaldados de tanto daño, de tanta deslealtad y de tanto miedo. Cierran perreras y disminuyen las ayudas a las protectoras. Por eso están apareciendo tantos perros abandonados. Siempre ha habido animales perdidos por los campos, pero no tantos como en estas últimas semanas. En donde vivo aparece casi un perro diario buscando un lugar en el que ponerse a salvo. Hemos logrado recoger a varios de ellos porque en medio de la barbarie también aparece la más infinita de las bondades. Hay desaprensivos que los abandonan a su suerte; pero al mismo tiempo surgen espontáneos que acercan comida o terminan ofreciendo su casa. Quien ha tenido perro, nunca puede pasar de largo. El significado de la palabra lealtad la hemos aprendido en veinte mil historias cercanas protagonizadas por esos seres queridos de cuatro patas.

El nivel de evolución de una sociedad tiene mucho que ver con el trato que reciban los animales que habiten en ella. Quien no se conmueve ante el dolor o el sufrimiento de un animal difícilmente se conmoverá ante el sufrimiento o el dolor de un ser humano. Quien maltrata o mata a un perro, maltrataría o mataría sin remordimientos a un hombre. Reconozco que me descorazona y me entristece el resto del día el encuentro con un perro perdido en cualquier calle del mundo. Me siento siempre corresponsable de su sufrimiento y su abandono. A muchos de ellos los han maltratado y jamás olvidan el dolor y los golpes. Un perro que ha sufrido maltrato sueña entre sollozos toda su vida. Es mentira que los perros no sueñen. Quienes aseguran eso no han tenido perros a su alrededor. También es mentira que existan perros agresivos: los violentos y los agresivos son los dueños, y los perros suelen ser un reflejo de quien los tiene. Cuando veo venir un perro a lo lejos, miro al humano que le acompaña antes que al propio animal, y casi nunca me equivoco. No entiendo, por ejemplo, cómo las autoridades siguen permitiendo que cuatro gamberros que van de sietemachos de pacotilla sigan saliendo a la calle con perros adiestrados para peleas. Nos quedaba mucho por aprender todavía, pero no podemos permitir que esas miradas desoladas se conviertan en parte de nuestro paisaje cotidiano. Volvimos a los perros domésticos sin tener en cuenta que muchos de los nuestros no han dejado de ser unos salvajes.

CICLOTIMIAS

Siempre habrá un espacio infinito en el que nos acabaremos reencontrando más allá del tiempo.

Las opiniones de los columnistas son personales y no siempre coinciden con las de Maspalomas Ahora.

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