“Cuando nosotros denunciamos algunas desigualdades e injusticias hacia Gran Canaria, yo no lo hago por puro sentimentalismo, hablando de cosas etéreas, lo hago con datos”, declara el presidente del Cabildo de Gran Canaria
El presidente del Cabildo
de Gran Canaria, José Miguel Bravo de Laguna, ha afirmado que la
“defensa” impulsada desde la Administración insular, ante una serie de
“desequilibrios” que repercuten en la Isla “no puede calificarse de
insularismo, sino de defensa de una autonomía correctamente
interpretada”.
Bravo de Laguna afirma que las reivindicaciones de la Institución insular no van dirigidas a la autonomía. Añade que para el Archipiélago es necesario “ir con un planteamiento en común, lo que exige la perspectiva de un equilibrio”. “Cuando nosotros denunciamos algunas desigualdades e injusticias hacia Gran Canaria, yo no lo hago por puro sentimentalismo, hablando de cosas etéreas, lo hago con datos”, declara.
Al respecto recuerda que en la Feria Internacional de Turismo (Fitur), celebrada en Madrid, “dijimos que la imagen de la Isla estaba maltratada y lo hemos demostrado”, al igual, según continúa, que la discriminación que sufre en el área de Medio Ambiento de los presupuestos autonómicos. Además, añade que en la última reunión de la Autoridad Portuaria canaria a la que acudió, “vi que en una serie de años, había habido inversiones de 160 millones de euros en los puertos canarios y ninguno en Gran Canaria”.
El líder de la Administración grancanaria cuestionó el que se califique de “insularismo, incluso con algún calificativo adicional” el “defender la Isla y decir que ocupe el lugar que le corresponde en el contexto autonómico”. “Otros hacen insularismo fresco y pujante y en el caso nuestro es un insularismo es anticuado y rancio”, señala. Sin embargo reitera que “yo no lo interpreto como insularismo, sino como deseo mismo de volver al espíritu autonómico”.
Para Bravo de Laguna la competencia mantenida durante años entre Gran Canaria y Tenerife “puede ser incluso buena, porque nos estimula probablemente a mejorar”. “Tenemos competencia en materia turística, en puertos y aeropuertos, eso está bien, esa es nuestra realidad, no podemos negarla”, apostilló. Aunque en el momento en el que una Isla trata de ganar supremacía sobre la otra “ya no hay espíritu de equilibrio”, indica.
“No trato de fomentar sentimientos pasionales, estoy dando cifras y nada ni nadie hará que abdique, ni mi grupo de gobierno, en la defensa de Gran Canaria desde el Cabildo” advierte. Respecto al rechazo mostrado por otras formaciones de la Institución insular, denuncia que “me sorprende a veces las reacciones en esta Isla, por eso nos va como nos va”. Motivo por el que aboga por aunar esfuerzos con independencia de las ideologías de los distintos partidos.
Bravo de Laguna afirma que las reivindicaciones de la Institución insular no van dirigidas a la autonomía. Añade que para el Archipiélago es necesario “ir con un planteamiento en común, lo que exige la perspectiva de un equilibrio”. “Cuando nosotros denunciamos algunas desigualdades e injusticias hacia Gran Canaria, yo no lo hago por puro sentimentalismo, hablando de cosas etéreas, lo hago con datos”, declara.
Al respecto recuerda que en la Feria Internacional de Turismo (Fitur), celebrada en Madrid, “dijimos que la imagen de la Isla estaba maltratada y lo hemos demostrado”, al igual, según continúa, que la discriminación que sufre en el área de Medio Ambiento de los presupuestos autonómicos. Además, añade que en la última reunión de la Autoridad Portuaria canaria a la que acudió, “vi que en una serie de años, había habido inversiones de 160 millones de euros en los puertos canarios y ninguno en Gran Canaria”.
El líder de la Administración grancanaria cuestionó el que se califique de “insularismo, incluso con algún calificativo adicional” el “defender la Isla y decir que ocupe el lugar que le corresponde en el contexto autonómico”. “Otros hacen insularismo fresco y pujante y en el caso nuestro es un insularismo es anticuado y rancio”, señala. Sin embargo reitera que “yo no lo interpreto como insularismo, sino como deseo mismo de volver al espíritu autonómico”.
Para Bravo de Laguna la competencia mantenida durante años entre Gran Canaria y Tenerife “puede ser incluso buena, porque nos estimula probablemente a mejorar”. “Tenemos competencia en materia turística, en puertos y aeropuertos, eso está bien, esa es nuestra realidad, no podemos negarla”, apostilló. Aunque en el momento en el que una Isla trata de ganar supremacía sobre la otra “ya no hay espíritu de equilibrio”, indica.
“No trato de fomentar sentimientos pasionales, estoy dando cifras y nada ni nadie hará que abdique, ni mi grupo de gobierno, en la defensa de Gran Canaria desde el Cabildo” advierte. Respecto al rechazo mostrado por otras formaciones de la Institución insular, denuncia que “me sorprende a veces las reacciones en esta Isla, por eso nos va como nos va”. Motivo por el que aboga por aunar esfuerzos con independencia de las ideologías de los distintos partidos.








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