Es cierto que quien gobierna se lleva siempre la peor parte de las críticas. Lo haga bien o mal. Pero lo que nos es normal es que a esta pobre legislatura en San Bartolomé de Tirajana, a la que le quedan escasos 26 días, la gran mayoría coincida en lamentar la parálisis demostrada durante el escaso año y medio. Lo del pleno de este lunes fue el penúltimo ejemplo. Desencuentros, incapacidad, inmadurez, mal asesoramiento, orgullo y otras "virtudes" han sido otros de los innumerables problemas que ha sufrido una de las instituciones públicas más importantes de Canarias. Quién se creerá que esto tiene solución después de la gestión realizada. Con qué garantía y credibilidad se acercarán a ofertar "nuevos tiempos" después de los "últimos tiempos". Los cuatro enchufados ingenuos de turno recurren cada vez que sienten amenazado su puesto en el Ayuntamiento al argumento fácil, y dirán que se les critica en defensa de otros intereses. Pues bastante razón llevan en ello, porque esos intereses que se defienden son los de miles de ciudadanos que están hastiados, aburridos y avergonzados de la inexistente gestión realizada, y el espectáculo público ofrecido. Del desperdicio de dinero público invertido en personal de dudosa cualificación y necesidad de servicio. Esos son los intereses que hay que defender y no los que garanticen el futuro de una mala gestión que repercute en la población.






Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.217.99