Psicografías
El tacto de las palabras
“Solo en la caricia nos queda algo de revolución”
Cuando se escribe se sueña con acariciar las palabras. En el fondo escribimos para salvarnos, para buscarnos y porque sabemos que una palabra puede cambiar nuestro destino y nuestro estado de ánimo. Hasta ahora no había podido tocar mis palabras, pero hace unos días un amigo ciego, Manolo Concepción, me hizo uno de los regalos que más me han emocionado en toda mi vida. La ONCE eligió mi novela “Las derrotas cotidianas” para traducirla a Braille y ponerla a disposición de todos sus socios en España. En su día había autorizado ese proceso, y la única condición que les había pedido era ese libro que duplica el número de páginas del original. En estos momentos lo están leyendo muchos ciegos, y en las próximas semanas me sentaré con un grupo de ellos para descubrir qué es lo que han sentido al leer la novela. Es la primera vez que me sentaré con lectores que han leído lo que escribo tocando cada una de las palabras. Yo también llevo días siguiendo el tacto de las vocales y de las consonantes. Junto al libro, Manolo me dejó un abecedario de Braille que sirve de guía cuando te mueves cuidadosamente por los puntos que trazan cada uno de los símbolos. Todo lo que se siente es milagroso. La palabra nace del tacto, no de la vista, y esa sensación solo podría compararla con la vida que sientes palpitar en el vientre de una mujer embarazada. Tocas la palabra y se asoma la idea. Ojalá nosotros también nos tocáramos un poco más para reconocernos y para que nuestros trazos no se quedaran en ese silencio que tantas veces amordaza a nuestros propios sentimientos.
CICLOTIMIAS
La literatura es una confluencia de sueños compartidos.
Las opiniones de los columnistas son personales y no siempre coinciden con las de Maspalomas Ahora.









Elisa | Lunes, 06 de Febrero de 2012 a las 07:59:18 horas
Ya que tanto te gusta el tacto de las palabras porque usas "ciegos" en vez de "invidentes"
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