VIVIENDO EN SAN BORONDÓN
Desmantelamiento de la formación turística
JOSÉ F. FERNÁNDEZ BELDA
Martes, 31 de Enero de 2012 Tiempo de lectura:
Su actual deterioro, junto con el de Saturno, Observatorio Turístico y Promotur, se consolidó en la etapa en que Pilar Parejo
Es muy lógico y razonable que el Gobierno de Canarias se desprenda de cuanto lastre sea necesario para no tener que pedir a Madrid que vuelva a rebañar el bolsillo de los contribuyentes para seguir financiando despilfarros y canonjías autonómicas varias. Conviene recordar que a quien fíen a impuestos, le da lo mismo que se los exijan con acento madrileño o con un deje del Sauzal, aunque le digan en lenguaje politiqués que es sólo un “esfuerzo” pasajero, al más puro estilo Robin Hood, con la diferencia que el expolio se queda en el camino y no llega a los tan traídos y llevados menos favorecidos de la sociedad, la famélica legión del peculiar Llamazares o del transmutado de comunista a socialista, pero pasando por eurocomunista, Santiago Carrillo.
Dicho esto y con el redicho de Rajoy “que nada es para siempre”, salvo los impuestos me permito apostillarle, creo que mención especial merece el desmantelamiento anunciado de Hoteles Escuela de Canarias, Hecansa. Esta empresa pública nació con la intención de formar adecuadamente a los jóvenes para que pudieran cubrir cargos de gestión y dirección de la industria hotelera, primera actividad en Canarias. Por eso, desde el principio, se montó con el asesoramiento de las mejores escuelas de la especialidad de La Haya y de Lausanne, con el lema de “aprender haciendo”, aunando teoría y práctica. Una excelente idea del Gobierno de Canarias de aquellos años para no redescubrir lo que ya estaba inventado, probado y requeteprobado que funcionaba muy bien en Europa. Por una vez no se dilapidaban millones de pesetas del erario en proyectos y aventuras estériles, apostando por algo seguro y rápido de implementar con bastantes garantías de éxito.
En este afán no cabía apelar a la iniciativa privada, porque los propietarios e inversores de los establecimientos turísticos importaban mayoritariamente los directivos de sus países de origen y no veían la necesidad de formar aquí lo que ya tenían allá. Pero el interés para Canarias, máxime con un gobierno que se dice nacionalista, debía ser intentar formar en la tierra a personas afincadas aquí de forma y manera que se permitiera disponer del capital humano para avanzar en el camino de ser dueños de nuestro propio destino, potenciando además la iniciativa empresarial autóctona. No se trataba de formar limpiadoras, camareros o cocineros, que también, sino a esa gente que con su esfuerzo pudiera llegar a cubrir la alta dirección y los cuadros intermedios de la industria turística, motor y base del bienestar de Canarias.
Y así comenzó la andadura de Hecansa, con sus errores y sus aciertos y, para su desgracia, siendo el blanco de intrigas políticas y de reproches de la oposición de turno las más de las veces sin fundamento ni conocimiento objetivo de la realidad. Pero esas son las miserias de los políticos, con demasiada frecuencia presionados o incentivados por ciertos grupos de presión empresariales, que con demasiada frecuencia se las apañan para acaban reconvirtiendo el paraíso en un purgatorio, si son de la misma cuerda, o en un infierno si están en la oposición.
No se debiera, a mi entender, juzgar a Hecansa por su actual situación sino por lo que debiera haber seguido siendo y no la dejaron ser. Su actual deterioro, junto con el de Saturno, Observatorio Turístico y Promotur, se consolidó en la etapa en que Pilar Parejo fue Viceconsejera de Turismo, uno de los periodos más convulsos, y probablemente más sectarios, de ese departamento del Gobierno de Canarias. Y no deja de ser cainita que haya sido precisamente un partido nacionalista en que acabó con el sueño de todo aquel que quiere consolidar una forma de ser y de entender Canarias desde Canarias. De aquellos polvos, estos lodos y estos lodazales. Pero ¿es reversible la situación? Tal vez lo fuera si no estuviera de por medio la política, algunos políticos y ciertos grupos hoteleros que dicen colaborar con la formación, facilitando prácticas muy alargadas en sus establecimientos, pero que parecen querer tan sólo mano de obra y calidad a precio de patera.
[email protected]
Dicho esto y con el redicho de Rajoy “que nada es para siempre”, salvo los impuestos me permito apostillarle, creo que mención especial merece el desmantelamiento anunciado de Hoteles Escuela de Canarias, Hecansa. Esta empresa pública nació con la intención de formar adecuadamente a los jóvenes para que pudieran cubrir cargos de gestión y dirección de la industria hotelera, primera actividad en Canarias. Por eso, desde el principio, se montó con el asesoramiento de las mejores escuelas de la especialidad de La Haya y de Lausanne, con el lema de “aprender haciendo”, aunando teoría y práctica. Una excelente idea del Gobierno de Canarias de aquellos años para no redescubrir lo que ya estaba inventado, probado y requeteprobado que funcionaba muy bien en Europa. Por una vez no se dilapidaban millones de pesetas del erario en proyectos y aventuras estériles, apostando por algo seguro y rápido de implementar con bastantes garantías de éxito.
En este afán no cabía apelar a la iniciativa privada, porque los propietarios e inversores de los establecimientos turísticos importaban mayoritariamente los directivos de sus países de origen y no veían la necesidad de formar aquí lo que ya tenían allá. Pero el interés para Canarias, máxime con un gobierno que se dice nacionalista, debía ser intentar formar en la tierra a personas afincadas aquí de forma y manera que se permitiera disponer del capital humano para avanzar en el camino de ser dueños de nuestro propio destino, potenciando además la iniciativa empresarial autóctona. No se trataba de formar limpiadoras, camareros o cocineros, que también, sino a esa gente que con su esfuerzo pudiera llegar a cubrir la alta dirección y los cuadros intermedios de la industria turística, motor y base del bienestar de Canarias.
Y así comenzó la andadura de Hecansa, con sus errores y sus aciertos y, para su desgracia, siendo el blanco de intrigas políticas y de reproches de la oposición de turno las más de las veces sin fundamento ni conocimiento objetivo de la realidad. Pero esas son las miserias de los políticos, con demasiada frecuencia presionados o incentivados por ciertos grupos de presión empresariales, que con demasiada frecuencia se las apañan para acaban reconvirtiendo el paraíso en un purgatorio, si son de la misma cuerda, o en un infierno si están en la oposición.
No se debiera, a mi entender, juzgar a Hecansa por su actual situación sino por lo que debiera haber seguido siendo y no la dejaron ser. Su actual deterioro, junto con el de Saturno, Observatorio Turístico y Promotur, se consolidó en la etapa en que Pilar Parejo fue Viceconsejera de Turismo, uno de los periodos más convulsos, y probablemente más sectarios, de ese departamento del Gobierno de Canarias. Y no deja de ser cainita que haya sido precisamente un partido nacionalista en que acabó con el sueño de todo aquel que quiere consolidar una forma de ser y de entender Canarias desde Canarias. De aquellos polvos, estos lodos y estos lodazales. Pero ¿es reversible la situación? Tal vez lo fuera si no estuviera de por medio la política, algunos políticos y ciertos grupos hoteleros que dicen colaborar con la formación, facilitando prácticas muy alargadas en sus establecimientos, pero que parecen querer tan sólo mano de obra y calidad a precio de patera.
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Las opiniones de los columnistas son personales y no siempre coinciden con las de Maspalomas Ahora.








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