Psicografías
Rebajas
“Cada vez valemos menos”
En enero ya no solo se rebajan las existencias que no se vendieron en los comercios durante las fiestas navideñas. También nosotros somos parte de esas existencias que quieren sacar al mercado a precios cada vez más bajos. Si usted tuviera una tienda y anunciara que sus productos están recortados no vendería un colín. Los recortes vamos a dejarlos para aquellos juegos que comprábamos en los quioscos luminosos de la infancia o para las clases de Pretecnología. A nosotros nos están rebajando, no recortando. Cada vez valemos menos y contamos con menos derechos. Y la cosa es que ni usted ni yo hemos hecho nada malo para que nos traten como a productos sobrantes que nadie quiere comprar por lo que realmente valen. Fueron los dueños de esas tiendas metafóricas que nos tratan como mercancía los que se arruinaron jugando al monopoly de la especulación o moviendo el dinero de forma alocada e irresponsable. Esos dueños que ni siquiera conocemos son los que ahora nos sacan a la calle y nos exhiben a precios cada vez más bajos y más humillantes.
Vivimos en un mundo de rebajas en el que nada es lo que parece. Hemos pasado de ser personas a ser carne de estadística y de fríos datos macroeconómicos. Nadie baja a la realidad a mirar lo que está pasando. Nadie se acerca al empresario que ve cómo por la impericia de otros se viene abajo su negocio de toda la vida, ni tampoco hablan con el trabajador que ya no puede ni pagarle los libros del colegio a sus hijos. Todo lo que improvisan son recortes y cargas fiscales sobre esas mismas mercancías que luego dicen que no sirven para nada. No vienen buenos tiempos; tampoco se puede esperar nada de improvisaciones y recortes al tuntún en la ruleta de un mundo desnortado y sin rumbo. Se rebaja lo que uno necesita quitarse de en medio para incorporar nueva mercancía, a ser posible con costes menores y con mayores márgenes de beneficios. No son las nuestras unas rebajas transitorias. Tampoco se recuperarán fácilmente todos los retales de los recortes que han ido tirando por el camino en estos últimos meses. Urge un cambio global que nos espabile y nos ayude a buscar nuevos rumbos más allá de unos políticos que han demostrado, aquí, en Bruselas o en Pekín, que son ineficaces e irresponsables. Me preocupa la desaparición del pensamiento y la cultura, el escaso protagonismo que tienen los que podrían proponer ideas y nuevos rumbos. La revolución francesa nació del pensamiento. No todo es vender y comprar. Ahora mismo solo interesa la economía, las primas de riesgo o el euro. Basta un apagón televisivo o digital, o una conveniente manipulación mediática, para extraviarnos. O la ausencia de crítica. Hay que estar muy atentos a lo que viene. La bestia siempre querrá más, es insaciable. No podemos seguir mirando como si no pasara nada.
CICLOTIMIAS
Por una rendija de vida también se puede colar el mundo.
Vivimos en un mundo de rebajas en el que nada es lo que parece. Hemos pasado de ser personas a ser carne de estadística y de fríos datos macroeconómicos. Nadie baja a la realidad a mirar lo que está pasando. Nadie se acerca al empresario que ve cómo por la impericia de otros se viene abajo su negocio de toda la vida, ni tampoco hablan con el trabajador que ya no puede ni pagarle los libros del colegio a sus hijos. Todo lo que improvisan son recortes y cargas fiscales sobre esas mismas mercancías que luego dicen que no sirven para nada. No vienen buenos tiempos; tampoco se puede esperar nada de improvisaciones y recortes al tuntún en la ruleta de un mundo desnortado y sin rumbo. Se rebaja lo que uno necesita quitarse de en medio para incorporar nueva mercancía, a ser posible con costes menores y con mayores márgenes de beneficios. No son las nuestras unas rebajas transitorias. Tampoco se recuperarán fácilmente todos los retales de los recortes que han ido tirando por el camino en estos últimos meses. Urge un cambio global que nos espabile y nos ayude a buscar nuevos rumbos más allá de unos políticos que han demostrado, aquí, en Bruselas o en Pekín, que son ineficaces e irresponsables. Me preocupa la desaparición del pensamiento y la cultura, el escaso protagonismo que tienen los que podrían proponer ideas y nuevos rumbos. La revolución francesa nació del pensamiento. No todo es vender y comprar. Ahora mismo solo interesa la economía, las primas de riesgo o el euro. Basta un apagón televisivo o digital, o una conveniente manipulación mediática, para extraviarnos. O la ausencia de crítica. Hay que estar muy atentos a lo que viene. La bestia siempre querrá más, es insaciable. No podemos seguir mirando como si no pasara nada.
CICLOTIMIAS
Por una rendija de vida también se puede colar el mundo.
Las opiniones de los columnistas son personales y no siempre coinciden con las de Maspalomas Ahora.









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